Amec: Cinco puntos sobresalientes en cultura

Experta en derechos de autor y al frente de la Sociedad de Autores de Obra Fotográfica (SAOF), la abogada Grisel Vistraín menciona cinco puntos culturales positivos en el naciente AMEC (“Acuerdo México, Estados Unidos, Canadá”, como “en español se llama”, según declaró Juan Carlos Baker, subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía), a saber:

–Brinda 75 años mínimo de protección al derecho de autor, incluyendo todas las obras artísticas, antes de que pasen al Dominio Público (en México la protección conforme a la ley federal es de 100 años).

–La industria cultural no tendrá impuestos extras. El principal objetivo aquí es el fomento a la creación.

–Habrá trato nacional en materia de derechos de autor y conexos.

–Mejoramiento de disciplinas en materia de protección de marcas registradas (incluyendo las de renombre), y mayor rigor en la protección a la propiedad intelectual en términos de patentes y marcas en algunos de sus ámbitos.

–Se implantará un sistema de aviso o notificación y deshabilitación de sitios de internet para safe harbors (literalmente “puerto seguro”) en pos de la protección de datos contra la piratería, dando seguridad a las empresas de tecnologías de la información. 

En este sentido, Grisel Vistraín anota que “en el siglo XXI, con tecnología de punta, chips sorprendentes, algoritmos, biotecnología, el avance de la protección de los derechos de autor y el desarrollo de software debe ir a la par”.

El documento de los tres países dado a conocer el domingo 30 de septiembre, tras un año de negociaciones e incertidumbre, “no hubiese sido necesario, a decir de algunos, si los Estados Unidos se hubieran integrado al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés, Trans-Pacific Partnership), y ambos, TPP y TLC, caminarían juntos”.

Las casi 70 páginas del escrito resultante se entregó a cada uno de los Estados parte; en México, al presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal, por el grupo negociador, encabezado por Juan Carlos Baker.

“En el ámbito cultural, el negociador anexado a las negociaciones por el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, Seade Kuri, comentó que aprovechando que Canadá obtuvo la excepción cultural, la obtuvo para México. Ello implica que en este tipo de tratados comerciales, la cultura y la propiedad intelectual en la mayoría de las ocasiones no tienen cabida, pues son hasta cierto punto algo subjetivo. Pero se obtiene la salvaguarda de ciertos productos con un tratamiento especial en el comercio internacional, reservándoseles para las políticas de cada país miembro.”

Expresa además Vistraín que “aún tenemos tiempo”, toda vez que Monreal anunció que el martes 2 comenzaron apenas las discusiones:

“Falta revisión, aceptación, y finalmente la firma de los tres países, misma que de acuerdo al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, se tiene contemplada para el 29 de noviembre en Buenos Aires, Argentina, durante la Cumbre del G-20, entrando en vigor en la segunda mitad de 2019, cuando los tres presidentes del AMEC se reúnan allá. Ojalá así sea.”

No obstante, para Vistraín algo está fallando:

“Porque en el caso particular de México, ¿en dónde estuvieron los representantes gubernamentales de la Secretaría de Cultura? Tenemos un buen número de intelectuales interesados en las artes, cultura y derechos de autor que no participaron en las jornadas de discusiones, pero no se les incluyó en la propuesta tripartita. Todos los temas del tratado son relevantes. Como aún luego de la firma de la redacción final del documento el AMEC entrará en vigor un año después, estos grupos culturales y creadores del arte deberán participar desde ya para afilar bien el documento de manera óptima.

“Afortunadamente tenemos un capítulo sobre la propiedad intelectual mediante el cual, además del AMEC en comento, las instituciones nacionales específicamente deben brindar protección y difusión. Si realmente fuésemos contemplados para la realización de estos documentos los creadores y los autores, tendríamos la información de primera fuente sobre las razones por las que hay necesidad de realizar un acuerdo trilateral.