Se festejan los 50 años de una de las bandas más populares del rock nacional: El Tri, cuyos miembros, a pesar de todo lo que se ha dicho de ellos y en especial de su líder Alejandro Lora, se han mantenido activos con 50 discos lanzados, el último a finales del año pasado.
El grupo comenzó su carrera el 12 de octubre de 1968 bajo el nombre Three Souls in My Mind (“Tres almas en mi mente”) y editó su primer disco en 1970 con la disquera Cisne-Raff gracias a la insistencia del pianista Lalo Toral. Sus inicios fueron en una época en la que el rock en español era marginado incluso por los mismos músicos, hasta que en 1973 finalmente se decidieron a grabar un disco enteramente en español, el clásico “Oye cantinero”.
Para 1984 el grupo cambió su nombre a sólo El Tri, tras desacuerdos económicos entre sus miembros fundadores, y fue el comienzo de una serie de éxitos que lo posicionaron entre los más importantes del rock mexicano.
De cara a lo que será su concierto para celebrar medio siglo de carrera ininterrumpida en el Palacio de los Deportes el próximo 13 de octubre (escribimos este artículo las vísperas), el “gritante” –como se hace llamar Alejandro Lora–, platicó brevemente vía telefónica:
“Será la fiesta del rocanrol de México para el mundo, no cualquier día se cumplen 50 años, así que vamos a echar la casa por la ventana. Tendremos invitados nacionales, internacionales, una orquesta sinfónica, una súper producción, se va a presentar el Trimóvil (un auto personalizado que conmemora la carrera del grupo), vamos a estrenar canciones y tratar de abarcar lo más posible de la discografía de El Tri”.
Lora ha sido criticado, sobre todo por sus colegas, de tener muy poco talento musical y ser ahora una caricatura del cantante rebelde de los años 70. A algunos de ellos incluso les molesta su origen de clase media alta y lo llaman hipócrita por querer aparentar ser un rocanrolero del pueblo, cuando en realidad vivió en la colonia Del Valle.
Unos años antes del Festival de Avándaro, el adolescente Alejandro Lora recibió su primera guitarra de parte de su papá, un capitán en el ejército mexicano:
“Mis papás estaban divorciados y mi mamá le dijo a mi papá: ‘Este cabrón ya no quiere estudiar, le vale madre, nada más se la pasa oyendo música y con su guitarrita de palo’. Y él dijo: ‘Eso hay que motivárselo, es una profesión’, y apareció a las dos semanas con una guitarra y un amplificador. Era una guitarra como la de John Lennon, una Rickenbacker de esas como un requintito, y el amplificador tenía focos y le tocabas y prendían verde, anaranjado, rojo, amarillo… y yo me encerraba en mi cuarto y apagaba la luz, le subía a todo y tocaba y veía los colores y decía ‘¡Puta, qué chingón toco!’”.
–¿Cuál ha sido el mejor momento en la carrera del grupo?
–Ah no, pues el mejor momento es ahorita. El Tri siempre ha vivido en el momento, por eso estamos haciendo canciones que tienen que ver con lo que está pasando, como “México sigue de pie” o la rola de Frida Sofía. Tú sabes que Frida Sofía es una leyenda urbana, no existió pero existe, vive en nuestros corazones y en nuestras mentes, y hubo un momento en que todo México estuvo conectado, esperanzado a que sacaran a la niña que estaba debajo de los escombros de la escuela que se cayó.
–¿Y ya le hicieron su rola a AMLO?
–Bueno, vamos a esperar de qué lado masca la iguana para hacerle su rola.
–¿Cómo te sientes ahora después de las elecciones?
–Estamos igual que todos, esperanzados de que el cambio sea para bien y que realmente las personas que lleguen a esos puestos tengan las disposición, la capacidad y la intención de alivianar a la raza y no de alivianarse a sí mismos. Esperamos que así sea, no por nosotros, como sea nosotros ya rocanroleamos, pero de la raza que viene atrás, qué país les vas a dejar”.








