“El día de la unión”

Escrita, dirigida y actuada por Kuno Becker, El día de la unión (México, 2018) escenifica el día del terremoto del 19 de septiembre de 1985 en la Ciudad de México, muestra el derrumbre del Regis, y se concentra en el edificio Santa Inés, pero permite una visión global de la catástrofe tanto por medio de efectos especiales como con material documental intercalado en el aqui y en el ahora de la historia.

Las vistas aéreas sorprenden el colapso terrorífico de edificios y bloques urbanos, las ímágenes documentales constatan la devastación, el espectador se siente atrapado en este ambiente de apocalipsis. Como toda cinta de desastre urbano, además de los efectos, El día de la unión se apoya en héroes, víctimas y villanos.

Dos historias ofrecen el hilo para transitar por el laberinto de escombros, heridos, cadáveres, voluntarios y socorristas. Una es la de Javier (Armando Hernandez), ingeniero civil convertido en taxista que acaba de hacer una dejada al Regis; la otra, un reportero (Kuno Becker) que dejó a su hijito esperando en el estacionamiento del edificio.

Ese día 19 es fecha emblemática de la historia de México, cualquier crónica o referencia debe tomar en cuenta las implicaciones sociales y políticas del escándalo y el dolor de millones de mexicanos, y por si algunos pensaban olvidarlos, el 19 de septiembre del año pasado terminó por poner las cosas en claro. Kuno Becker es consciente de ello: este úlitmo terremoto ocurrió durante la posproducción de su película, por eso decidió modificar el final.

Uno de los temas más espinosos de la destrucción del 85 ha sido el tema de la corrupción, la podredumbre legal del sistema de construcciones y permisos. En 7:19, la hora del temblor (Jorge Michel Grau, 2016) aborda el asunto aunque no escapa de la fábula moral que incluye el castigo merecido. El villano de Becker, el inescrupuloso dueño del edificio (Alvaro Guerrero) confirma el cliché de que los ricos tienen que ser malos; de clase trabajadora, su lacayo es un chamuco de muy mala cepa. Aún falta la narrativa capaz de ahondar en la repercusión de la corruptela y la irresponsabilidad empresarial y política, pero estas cintas abren brecha.

El día de la unión pone claro que la reacción y la participación de los ciudadanos generó un nuevo tipo de héroe mexicano, uno entre muchos; sería el del topo, toda una institución hoy en día. Becker no pierde de vista este punto, y aunque fuera de contexto, la arenga de Javier a los brigadistas improvisados haría enrojecer al más patriota. La manera visceral de expresarla entre escombros, hambre y miedo, se siente auténtica.

Actores estupendos como Jimena Ayala o Gustavo Sanchez Parra, sin una nota falsa en su papel de brigadista; aquí el héroe a la altura del arte queda fuera de la jugada en un instante, como muñeco de feria. Lástima. Bien hecha y actuada, la historia del reportero es válida, todo un melodrama de tono grave, con momnetos conmovedores, pero se nota que el realizador quería contarla a toda costa. El precio fue desaprovechar peronajes a un paso de encarnar un tipo de valiente digno de emular.