El Cencropam, dispuesto a dar atención a los murales

La riqueza artística del Hotel Posada del Sol suma 31 murales de diversos creadores, entre ellos los llamados “Fridos”, por haber sido discípulos de Frida Khalo: Arturo Estrada, Arturo García Bustos y Guillermo Monroy Becerril, además de Francisco Montoya de la Cruz, Roberto Cueva del Río y Violet Goodman.

Lo más sorprendente es que, pese al estado de abandono en el cual se encuentra el edificio, las obras murales presentan en general buenas condiciones, y si acaso algunas humedades, zonas salitrosas y derramamientos de materiales ajenos. Requieren de una limpieza y mantenimiento para su recuperación, aunque estructuralmente están bien.

Es el director del Centro de Conservación y Registro de Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam), del Instituto Nacional de Bellas Artes, Ernesto Martínez Bermúdez, quien informa lo anterior a Proceso, luego de que especialistas de dicho centro realizaron hace unas semanas una visita al edificio ubicado en la colonia Doctores.

El inmueble pertenece al gobierno de la Ciudad de México, por lo cual el Cencropam debió hacer una solicitud ante la Dirección de Patrimonio Inmobiliario y la Secretaría de Obras y Servicios para poder ingresar. Y lograron hacer un registro bien documentado de las obras murales, de las cuales sólo tenían conocimiento, pero no habían visto físicamente.

Detalla Martínez que una buena parte de los murales realizados en el edificio de estilo neocolonial, construido en los años cuarenta por el ingeniero Fernando Saldaña Galván, son de Roberto Cueva del Río:

“Puedo decir que la mayoría se encuentran en buen estado. Algunos presentan daños que no ponen en peligro la estabilidad de la obra. Gratamente vimos que el mural del maestro García Bustos, Amantes primitivos, de 1949 (del cual habló su viuda, la pintora Rina Lazo, en la emisión de Proceso TV, del 28 de junio pasado), está en perfecto estado, impecable. Se nota que hubo una restauración, una intervención muy bien hecha, porque utilizaron la técnica del rigatino, consistente en líneas verticales muy delgadas.

“Los murales del maestro Montoya de la Cruz, ubicados en la Capilla, en la zona suroriente del hotel presentan humedad y áreas con sales cristalizadas debido a la filtración de agua de lluvia en la cúpula. En el oratorio hay una virgen de Guadalupe con una grieta en la parte inferior, pero la pieza se encuentra estable.

“Puedo decir que en general los murales están bien, algunos tienen zonas de humedad y con estas muestras salinas adheridas al fresco, que no afectan de manera significativa los estratos de la obra y no ponen en riesgo la estabilidad estructural de la pieza, eso sí sería riesgoso.”

La obra con mayores afectaciones es Mujer con niña, de Goodman, que además de la salinidad palpable, tiene escurrimientos de materiales ajenos a la obra. Pero en suma, opina, todos los daños en los murales son reversibles. Habría que intervenir con prontitud los de Montoya de la Cruz, por la humedad.

El director del Cencropam dice desconocer si ha habido intención de demoler el inmueble, pero expresa que los murales deben rescatarse y conservarse, puesto que los realizaron grandes maestros como García Bustos, Montoya de la Cruz, Estrada… “que han tenido una trayectoria importante dentro de todo este abanico de artistas y muralistas en nuestro país”.

–¿Y deben conservarse in situ? 

–¡Claro! Nosotros estaremos dispuestos ante cualquier llamado que nos hagan los propietarios del inmueble para atender estas obras.