Si la población votó por un cambio de régimen y el Poder Legislativo provee el marco jurídico bajo el cual gobierna el jefe del Ejecutivo, los legisladores de Morena tratarán de “limpiar el Congreso de prácticas indeseadas que lo han anquilosado”, comenta a Proceso Ricardo Monreal, quien se perfila como próximo coordinador de la bancada de ese partido en el Senado. El reto inmediato, sostiene a su vez la diputada morenista electa Dolores Padierna, es lograr un recorte de 2 mil millones de pesos para 2019. Esa suma, dice, se reasignará a programas sociales.
Un cambio de régimen en el Congreso implica modificar su relación con los poderes económicos y con los medios de comunicación, así como combatir la corrupción y eliminar privilegios, comenta Ricardo Monreal Ávila, quien busca presidir en el Senado la fracción de Morena, partido que cuenta con 70 de los 128 escaños en ese cuerpo colegiado.
Dolores Padierna –quien ganó una curul en la LXIV Legislatura que iniciará sus trabajos el próximo 1 de septiembre en el recinto de San Lázaro con 188 legisladores morenistas, así como 115 de sus aliados del Partido del Trabajo y del Partido Encuentro Social– adelanta que se harán cambios “para que el Congreso sea una institución del Estado y esté al servicio del interés general, con un funcionamiento abierto y transparente a la población”.
Esta vez no habrá mayoriteo, ni imposiciones ni albazos legislativos, coinciden en afirmar Padierna y Monreal en entrevistas por separado. Por lo que atañe a la Cámara de Diputados, comenta la primera, se acabarán privilegios por un total de 2 mil millones de pesos, suma que, asegura, se reasignará a programas sociales. Y adelanta que se reducirá la dieta de los legisladores al 50 % y se eliminarán subvenciones especiales a los partidos políticos.
También, refiere, desaparecerán las comisiones especiales y habrá una distribución equitativa de las comisiones de trabajo previstas en ley; pero, sobre todo, insiste, “si buscamos un cambio de régimen, no seremos ‘levanta dedos’”.
Monreal asegura que no será fácil cambiar la mentalidad por la forma como ha funcionado el régimen, pero un gobierno honesto como el que, afirma, encabezará Andrés Manuel López Obrador, impondrá nuevas prácticas que destierren el cochupo, la dádiva y el favor indebido.
“Orden” y “disciplina”
Cuando López Obrador estuvo al frente del gobierno de la Ciudad de México, comentó: primero, llegar al sistema; después, sacudirlo.
Dice la diputada electa: En el Congreso, los legisladores de Morena buscarán llevar a la práctica ese principio. Entre las sacudidas están los cambios a la Ley Orgánica de la Cámara de Diputados y a su Reglamento, así modificaciones al interior de los grupos parlamentarios, pues “queremos una cámara con disciplina y orden”.
“No se entienda esto como conservadurismo, sino que hay demasiado relajamiento en la eficiencia y en la responsabilidad de un legislador.”
Y abunda: Se va a “achicar el aparato; se quitará todo lo que no sea necesario. Se está haciendo un esfuerzo enorme de reducción en el presupuesto para 2019. Se trata de que sobre (dinero) y se mande al Ejecutivo, en específico a la Secretaría de Hacienda, para que se destine a programas que demande la población.
Señala que el gobierno de Enrique Peña Nieto ya aceptó “abrir todo el presupuesto” para que sea el equipo de transición del presidente electo el que lo elabore. “Por lo pronto, los diputados recién electos buscamos una reducción de privilegios que llegan a los 2 mil millones de pesos”.
Este año el presupuesto de la Cámara de Diputados fue de 8 mil 433 millones 435 mil 153 pesos, mientras que el Senado manejó 4 mil 905 millones 20 mil 157.
Según Monreal, una de las primeras leyes que se discutirán en San Lázaro y deberá ratificar el Senado una vez aprobada es la de Austeridad Republicana. “Estamos hablando de una reducción de los altos sueldos; eso involucra a los tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial”.
Y reitera: “Vamos a hacer cambios radicales… Se sacudirá al Congreso”, pues la revisión es exhaustiva.
Abunda: “No se va a excluir ningún tema: bonos extraordinarios como aquellos de 1 millón que hubo por haber aprobado las primeras reformas de este sexenio. Vamos a eliminar lo fundamental, como los privilegios, salarios excesivos y los bonos pro ley”.
Y también asegura que, aun cuando haya conceptos “disfrazados”, se van a suprimir. Aclara: “no se va a reducir en un 50% el presupuesto total de cada cámara”, pues existen gastos que son inamovibles, como el pago a trabajadores.
Hoy, los emolumentos de un diputado, sin contar si preside alguna comisión o forma parte de la Mesa Directiva, se componen de tres rubros: dieta mensual, asistencia legislativa y atención ciudadana. Juntos, suman 149 mil 230 pesos.
Padierna aclara que se reducirá al 50 % la dieta en San Lázaro, pero no se eliminará la asistencia legislativa, ya que un diputado tiene por obligación que detectar las necesidades de sus votantes, tratar de cubrirlas y proponer cambios que los beneficien. Por ejemplo, dice, se necesita realizar trabajo de campo. La gestión del legislador no consiste sólo en elaborar leyes.
Hasta ahora el manejo de esos recursos ha sido “discrecional”; ha servido para gasto personal y se ha desviado. Por eso ahora se buscará transparentarlo; incluso “se exigirá una nómina de quienes estén trabajando en territorio, cumpliendo con vistas y atención (a la ciudadanía)”.
Se acabaron los pagos de viajes, automóviles, salón de belleza y tantas cosas en las que se desvía dinero; “todo eso va a desaparecer”, asegura Padierna.
Reingeniería integral
La “sacudida” en el Poder Legislativo incluirá no sólo modificar sus leyes internas para un mejor funcionamiento; también se romperá de tajo con la “comisionitis”, prosigue Padierna.
En 2000, cuando el panista Vicente Fox expulsó al PRI de Los Pinos, Acción Nacional obtuvo una bancada numerosa: 209 escaños, contra 206 del PRI. Eso llevó a ambos partidos a compartir el Poder Legislativo.
La Legislatura 2003-2006 en San Lázaro arrancó con 40 comisiones ordinarias de trabajo y se crearon 13 comisiones especiales, las cuales fueron presididas por el PRI, que recibió recursos humanos y económicos adicionales.
Así fue como se inició la ampliación del aparato legislativo y la entrega de presidencias a los priistas como pago anticipado de futuros favores.
Hoy, al cierre de la Legislatura 2015-2018, hay 56 comisiones ordinarias y 46 especiales. “Eso es absurdo”, comenta Padierna.
Por lo pronto, adelanta, las comisiones especiales desaparecerán.
La parte operativa de San Lázaro es tan grande –más de 6 mil empleados– que de 2000 a la fecha alcanzó para que se la repartieran los legisladores del PRI, PAN y PRD, antes las tres principales fuerzas políticas.
Durante ese periodo, el PRI nunca soltó la secretaría general ni la contraloría; el PAN ha mantenido el área jurídica (compartiendo algunas posiciones con el PRD), y el PRD manejó los Servicios Parlamentarios y la Dirección de Recursos Materiales y Servicios; es decir, las compras.
Ahora, sentencia Padierna, sólo permanecerán las comisiones básicas, las que marca la ley, las importantes.
Por lo que atañe al Senado, Monreal habla también de “una reingeniería y distribución de comisiones en razón y función del servicio, no del partido político”.
“Los cambios –apunta– se harán atendiendo los perfiles profesionales y no como una mesa de reparto, que a veces se convierte en un reparto grosero de posiciones. Eso ya no.”
El Servicio Profesional de Carrera será fundamental, dice. Adelanta que hablará “con los coordinadores de los grupos parlamentarios para que busquemos perfiles profesionales que sirvan para el cargo”.
Sin embargo, los legisladores de Morena, PT y PES tienen un problema que puede causarles descalabros: la falta de experiencia de algunos legisladores para enfrentar poderes fácticos como el de los empresarios nacionales y extranjeros, que intentarán corromperlos.
La bancada de Morena está consciente de ello, afirma el senador electo. “Y la única forma de impedirlo es hablar con los legisladores, tener mucha comunicación con ellos. No tenemos otro instrumento más que la conciencia; por eso buscaremos la concientización. Andrés Manuel nos pidió a todos caminar juntos, respetando la autonomía de poderes, pero también nos sugirió mantener la coalición”.
Advierte: “Si se violenta nuestro ideario, nuestro compromiso social, habrá consecuencias disciplinarias, como amonestaciones, suspensiones, e incluso expulsiones. Si son necesarias, se harán. Pero no deseo llegar a ellas”.
Padierna habla de los inéditos resultados del domingo 1: “Es la primera vez que gobernará la izquierda. Es relevantísimo. Sí será un cambio de régimen, pero no vamos a ser ‘levanta dedos’. Desde el Legislativo vamos a contribuir a la construcción de un proyecto de nación democrática y libertaria”.
Para lograrlo, dice, es necesario cambiar muchas cosas en la forma de ver la política y entender las instituciones. “Habrá separación de poderes, pero con comunicación responsable que beneficie al país y a la gente”.
Sobre el poder corruptor, refiere sin mencionar al PRI, “quedó en quinto lugar”. Y remata: “Esperemos que todos estén a la altura del momento histórico, del reto monumental que tenemos. Creo que a todos los legisladores les costó mucho trabajo y van a valorarlo”.
Acerca de las 13 propuestas que presentó López Obrador para sentar las bases de un cambio, diputados y senadores intentarán aprobarlas. “Todas son leyes secundarias –dice Monreal–. Tenemos los votos para hacerlo en estos tres años. Esta es nuestra oportunidad. No sabemos si habrá una segunda”.








