Drenaje a medias en Tlaxculpas, Cuautitlán

Señor director:

El 8 de julio de 2017, la presidenta municipal de Cuautitlán, Guadalupe Fernández Sánchez, dio el banderazo a las obras del drenaje en la colonia Tlaxculpas. Los trabajos abarcan sólo dos calles.

En esa ocasión, la alcaldesa dijo que el drenaje se concluiría el 29 de agosto de ese mismo año. Sin embargo, en la calle Francisco I. Madero, que es donde vivo, la obra comenzó a mediados de agosto y los obreros trabajan una semana en este lugar y dos o tres no.

Además, no pusieron señalamientos para evitar accidentes y dejaron unas zanjas abiertas. Varios vecinos y yo les preguntamos a los trabajadores el porqué dejan abandonada la obra durante semanas y nos respondieron que porque el municipio no les paga.

Y lo poco que han hecho lo hicieron mal: había un canal de aguas negras que cruzaba la colonia, los empleados del municipio lo entubaron y dejaron un registro a mitad de la calle (con cinco varillas salidas) que sobresale unos 20 centímetros por arriba del piso.

Cuando acudimos con el arquitecto Marco Antonio Moya, supervisor de la obra, para decirle que dejaron el drenaje sin la conexión para nuestras casas, nos respondió que iban a poner unos topes para evitar que se inunde con las lluvias.

Al respecto, debo decir que con los trabajos a medias se hace un lodazal, situación que empeora con los vehículos pesados que estaciona una familia de traileros, parece un fraccionamiento industrial y la autoridad municipal los protege.

El director de Obras Públicas del municipio, Julio Galicia Suárez, prometió emparejar la calle, arreglar el registro y poner fresado. Sin embargo, no ha ocurrido y cuando uno lo va a buscar a sus oficinas se niega a recibirnos bajo el pretexto de que tiene mucho trabajo.

El 10 de marzo de 2018 le pedimos ayuda al PRI, porque las autoridades municipales son priistas. Una secretaria de ahí, de nombre Rocío, amablemente nos dijo que, sin falta, el lunes 12 de marzo estaría en la colonia para ayudarnos; jamás se presentó y ahora no contesta nuestras llamadas.

¿Por qué estas personas, quienes están al servicio de nosotros, nos tratan así? No estoy dispuesta a besarles la mano para que trabajen bien. Antes de las obras, nuestra calle tenía un aspecto decente porque nos gusta vivir bien, ahora parece una zona de guerra.  (Carta resumida)

Atentamente:

Mariana López Olmos