Señor director:
El pasado jueves 8 participé en una promoción organizada por Aeroméxico en Twitter a fin de obtener boletos para el festival Vive Latino, a celebrarse este fin de semana en la Ciudad de México.
Las instrucciones eran simples: la aerolínea tuitearía cinco imágenes, cada una con dibujos que representaban a cinco de las bandas que participan en el festival; los concursantes tenían que responder cada tuit con el hashtag #LaMúsicaTeHaceVolar y el nombre del grupo en cuestión. Los boletos los ganarían quienes reunieran la mayor cantidad de retuits; es decir, los tuits más compartidos.
Participé y vi que quedé entre quienes reunieron más retuits; una amiga mía terminó en primer lugar. La dinámica acabó a las 10:00 horas del viernes 9 y esperamos que Aeroméxico publicara los resultados de los ganadores de los boletos… lo que hasta la fecha no ha sucedido (cabe aclarar que en una promoción similar que organizó la misma aerolínea en Facebook sí etiquetó a los vencedores).
Varias personas –yo entre ellas– quisimos conocer los resultados de la promoción y, vía Twitter, se lo preguntamos a la aerolínea. No fue sino hasta las 23:00 horas de ese día cuando respondieron que ya se habían comunicado con los ganadores.
Al hablar con mi amiga, la que reunió el mayor número de retuits y por ende era ganadora, me comentó que Aeroméxico no la había contactado aún.
Insistimos en que se publicaran los nombres de los ganadores de los boletos y exigimos que nos explicaran con qué criterios los habían seleccionado, pues evidentemente las personas con más retuits no habíamos ganado. Vía Twitter buscamos apoyo de la Procuraduría Federal del Consumidor, a la que le explicamos la situación. Hasta el momento no ha respondido.
Un día después, el sábado 10, Aeroméxico alegó que habíamos cometido un error ortográfico, por no ponerle tilde al hashtag #LaMúsicaTeHaceVolar. Pero la aerolínea había publicado el mismo sin la tilde: #LaMusicaTeHaceVolar.
Al hacerle notar esto, la aerolínea cedió y le dio boletos sólo a mi amiga.
Le pedí a Aeroméxico que me dijera por qué no me había dado boletos. Me contestó, en mensaje privado, que me había faltado una palabra en uno de los cinco tuits que envié y por eso había quedado descalificada. Le hice notar que a mí y a varios participantes más, a quienes nos faltaba esa palabra en un tuit, la empresa nos contestó: “Excelente respuesta”, validando así nuestro “error” y alentándonos a seguir participando.
Después de enviarle este último mensaje no volví a recibir ni una sola comunicación de la aerolínea. Lo que sí recibí fue una llamada de mi amiga quien, preocupada, me comentó que Aeroméxico le había hablado por teléfono (para recibir los boletos, los seleccionados debían dar sus datos personales, por eso la aerolínea tenía su número) para decirle que si yo no dejaba de presionar y de mandar tuits, a ella le iban a quitar los boletos.
Es decir, Aeroméxico –empresa que a todas luces estaba burlándose de mí y de otros participantes en una promoción evidentemente amañada– me amenazó indirectamente, al amedrentar a una persona cercana a mí.
Para no perjudicar a mi amiga dejé de mandarle tuits a la aerolínea, pero estoy impactada y enfurecida por el hecho de que una empresa del tamaño de Aeroméxico haya recurrido a la amenaza a fin de hacerme callar.
No escribo esta carta porque haya “perdido” el concurso; se trata sólo de un par de boletos. La escribo porque Aeroméxico no fue transparente en la promoción que llevó a cabo, y en segundo lugar porque mi integridad y mi derecho a la libre expresión se vieron violentados por una aerolínea que pensó que amenazar a un par de jóvenes de 20 años sería la solución para evitar que yo siguiera denunciándolos.
Atentamente:
Luz Eunice Martínez Ladrón de Guevara








