La música es parte esencial en la vida cotidiana de los habitantes de Santa María Tlahuitoltepec, en la sierra norte de Oaxaca. El kiosco de la plaza principal es el escenario continuo de bandas con un repertorio que generalmente incluye sones tradicionales y música popular. Pero a pesar de la existencia de alrededor de 15 de ellas en el pueblo, algunos jóvenes no se sentían atraídos por la música que interpretaban. Aquí es donde aparece el trombonista Leovigildo Martínez.
Oriundo del pueblo aunque vivió muchos años fuera trabajando en diferentes grupos y orquestas sinfónicas, regresó para darse cuenta de esas inquietudes, entró a trabajar en la Escuela de Música Municipal y formó la Banda Regional Mixe (BRM).
“Cuando llegué a mi pueblo me invitaron aquí a la escuela y ya estaba un poco aburrido de tocar con las orquestas sinfónicas, no era lo mío, y cuando regreso animo a mis amigos que estaban acostumbrados a tocar música comercial. Les digo: ¿No quieren hacer otra cosa, algo diferente? Había algunos que escuchaban rock urbano, el Tri, Haragán, Tex Tex, Sam Sam, tocaban en bandas filarmónicas, pero en realidad querían tocar rock. Así buscamos gente que estaba en la banda municipal, todos estudiantes, e hicimos una nueva.”
El resultado fue una fusión que diferenció ampliamente a la BRM de sus colegas de Tlahutoltepec. La inclusión de otros géneros como el ska, el punk, el jazz y el rock y el gusto con el que los integrantes tocaban les hizo ganar notoriedad y atrajo los oídos de músicos como Steven Brown, de Tuxedomoon, y Nine Rain, quien en su recorrido por descubrir nueva música se encontró en la sierra oaxaqueña con Leovigildo y la Banda Regional Mixe.
“Nos encontramos en un pueblo vecino –cuenta Leovigildo–, él andaba como una especie de caza-talentos, nos vio y escuchó las mezclas que hacíamos y nuestros trajes. Cantábamos en mixe, cosa que nadie hacía por aquí, y eso se le hizo novedoso. Junto con Carlos Becerra (de Independent Recordings) nos presentó la oportunidad de hacer un disco, pero era música de Steven Brown, experimental y contemporánea con disonancias y ruidos extraños… estaba bien, pero no estábamos aptos todavía para ese tipo de prácticas.”
Gracias a su colaboración con Steven Brown, la BRM viajó por varias partes del mundo, incluyendo Rusia e Italia, donde además de la música del estadunidense mostraron esas mezclas de estilos en composiciones propias.
De igual manera a como pudiera suceder en algunas partes de Veracruz con el purismo hacia el son jarocho, la BRM ha encontrado algunos detractores dentro de su comunidad por hacer dichas mezclas. Comenta Leovigildo Martínez:
“Nuestra comunidad es un pueblo de tradiciones, y para nosotros es una riqueza más, una mina más. Porque sí mantenemos las costumbres, pero a veces necesitamos algo nuevo a modo que no se pierda la originalidad que siempre va a estar con nosotros. Y lo que nosotros estamos creando es bueno para nuestra comunidad, pues vivimos otras experiencias, y éstas son las que nos hacen madurar.”
Parte de esas experiencias es la que vivirán los integrantes de la BRM dentro del festival Vive Latino, en el que se presentarán por primera vez en marzo próximo.
“Nos cayó de sorpresa la noticia y es importante la participación de la banda, pues así nosotros apoyamos a nuestra gente joven. Los motivamos a que puedan seguir practicando esa parte musical, ya que en Oaxaca son tradición las bandas de alientos, tradicionales y filarmónicas.”








