Desde mediados de los años noventa Eduardo del Río Rius residió en Tepoztlán. Ahí se vinculó con las luchas del pueblo en contra del club del golf y hace poco participó en la resistencia frente a la ampliación de la autopista, que afecta zonas arqueológicas importantes. Específicamente colaboró con sus monos, que dibujó en la presidencia municipal o ilustrando las mantas de protesta.
También se sumó a la creación de Radio Tepoztlán, radiodifusora comunitaria, en donde participó con varios programas de jazz, música latinoamericana y boleros con la intención de ofrecer una alternativa diferente frente a la anodina radio comercial. El activismo de Rius lo llevo a conocer profundamente la historia y problemas de los tepoztecos, que sintetizó en un pequeño libro titulado Tepoztlán para principiantes (Ed. Grijalbo-Proceso; México, 2017, 30 pp.), texto que cedió a la emisora para que continúe con su proyecto independiente.
En Tepoztlán para principiantes, Rius hace un rápido recorrido sobre la historia del pueblo, después realiza una descripción de sus barrios y cerros para finalmente mostrar cómo la modernización ha ido socavando el paisaje así como la cultura, y estableciendo una sociedad de consumo, banalidad y basura. Todo lo anterior a través de textos, caricaturas y humor que forman parte del particular estilo del monero.








