Mismos teledramones

Las tres pantallas comerciales que programan melodramas: TVAzteca, Televisa e Imagen Televisión se encuentran instaladas en el confort.  Así sea producciones propias o compradas, no están agregando nada nuevo al género.  Veamos:

Televisa puso al aire Papá a toda madre, ahora Azteca tiene también su 3 familias. Imagen Televisión compró novelas a Turquía como El Sultán, de gran éxito; esta semana comenzó otra muy similar, ahora veremos en acción a La sultana Kosem. Imagen Televisión difundió recreaciones biográficas de dos artistas: Paquita la del Barrio y Celia Cruz.  TV Azteca recién inaugura una historia sobre la vida de Julio César Chávez desde que era pequeño, titulada El César. Adquirió asimismo una serie turca denominada Maral, viviendo un sueño. ¿En esto ha venido a parar la competencia?

Por otro lado, Imagen Televisión, la tercera cadena, parece suscrita, en materia de ficción, a los distintos grupos que en Turquía producen tanto para sus canales locales como para exportar a todo el mundo. Salvo Josué y la tierra prometida, de origen brasileño (Record TV), las demás al aire son turcas. De lunes a viernes se difunden nueve series-telenovelas, ninguna elaborada en sus estudios ni por creadores nacionales. Pese a existir una lista considerable de empresas productoras y de canales en aquel país: tv8, ATV, KANAL 7, Show tv, TRT, la más fuerte –o en todo caso la preferida por Cadena Tres– resultó STAR-TV operada por Dogas Media Group.  También allá, como en América Latina, la compañía Fox tiene su marca en Fox Turk.

Televisa por su parte continúa produciendo telenovelas, en algunos casos con éxito de ventas al exterior (el caso de Teresa es curioso porque es la clásica de cenicienta y se reexhibe luego de haber sido vendida a múltiples canales y estado en el archivo un tiempo). Canal 2 divulga cinco títulos con Teresa: Amar sin ley, Papá a toda madre, Sin tu mirada y Caer en tentación. Son de la autoría de la empresa. En ese sentido Televisa sigue siendo líder en el país, al menos en materia de culebrones.

La rigidez de ciertas fábricas de melodrama se nota en la imposibilidad de cambiar, de transformarse al estímulo de propuestas distintas; tal parece el caso de Televisa y TV Azteca, que repiten actores, formatos y realización. Pero lo mismo sucede con las extranjeras llegadas al mercado mexicano. Si bien con un terminado más fino, las series turcas repiten actores, escenarios, parlamentos en un esquema pronto a agotarse como en todo aquello hecho rutinariamente.

Sin embargo, tanto Hollywood como las televisoras del mundo convertidas en conglomerados de medios tienen capturado a un público ávido de emociones superficiales, relatos melodramáticos. El recurso a la historia puede hacerlas originales, pero en cuanto se ciñen a los cánones de cientos de episodios, personajes e historias paralelas, el encanto se rompe, se vuelve a lo repetitivo.