La comedia Bajo terapia del argentino Matías del Federico, dirigida por su compatriota Daniel Veronese, cerró temporada el domingo pasado en el Teatro Zentrika de Santa Fe, después de casi un año en temporada. En ella tres parejas se reúnen, invitadas por su terapeuta, para hacer una sesión de grupo bajo la guía de ocho temáticas que les deja escritas en un sobre. No se conocen, ahí lo harán, y sabrán secretos y conflictos guardados en el cajón del rencor, el reclamo o la negación.
Bajo terapia, producida por Ocesa, y que llegó a las 300 representaciones, fue dirigida con anterioridad por Veronese en Buenos Aires y Madrid. En México, los actores, mayormente reconocidos en Televisa, interpretan tres parejas, llevándonos con un humor ácido, lleno de gags y chistes inmediatos, por los conflictos maritales que habrán de resolver con ayuda de todos.
Bajo terapia es la ópera prima de del Federico, y surgió a raíz de un cuento suyo. Las relaciones de pareja van develando su naturaleza a partir de las preguntas planteadas por la terapeuta, las cuales progresan en intensidad. Inicia con la cuestión básica de cómo se conocieron, para llegar a temas espinosos como los celos y el carácter de su relación sexual.
El trazo escénico es galopante y los actores no dejan de moverse de un lado a otro, de hablar con rapidez y tener pocos momentos interiores para expresar su emoción. Este hecho permite el humor y la ligereza, pero debilita el conflicto, aunque la estructura dramática los lleve después a situaciones límite.
Sorprende la tendencia machista de los chistes y las actitudes, sin que tengan ninguna consecuencia (a excepción del giro final que intenta castigar el abuso). Y alarma, más aún, que sean estos chistes los que provoquen mayor risa entre el público. Lo personajes femeninos son estereotipos de mujer: que si piensa es una perra, que si se somete es una idiota y que si es libre sexualmente es un objeto. Adriana Larrañaga, la abogada, maneja bien la contención y la explosión, en contraste con Yolanda Ventura, la maestra de kínder, que la caricaturizan como la tonta e ingenua, y Wendy Braga que modela al andar y es pareja del jovencito del grupo.
Juan Ignacio Aranda, intérprete de Roberto, el esposo de la maestra, consigue expresar naturalmente y sin recursos externos su prepotencia y su progresiva borrachera, volviéndolo un personaje insoportable. Arath de la Torre, quien añade a su personaje mucha morcilla, tiene en su contra la dicción y la velocidad en su hablar. Y Santiago Stephens, el ocurrente, intenta una y otra vez hacerse el gracioso, como su personaje lo indica.
Las actuaciones del elenco son irregulares y se apoyan en el uso del micrófono, que ahora se ha vuelto muy común en las producciones y devela una visión práctica, más televisiva que teatral. El tono exaltado, ver el maskin y el cable en el rostro, escuchar la voz metálica y no saber bien a bien quién está hablando cuando inicia la obra, dificultan la transmisión de los sentimientos, que también son fundamentales en una comedia.
Bajo terapia es una comedia trepidante premiada en Argentina y exitosa en la Ciudad de México, que pone en juego las relaciones de pareja, cuestionando superficialmente sus comportamientos a partir de una terapia ficticia.








