Señor director:
Yo estuve muchos años en Excélsior, hasta el golpe que orquestó Luis Echeverría contra el diario. A mí me llevó al periódico don Manuel Camín Gabucio, ya fallecido, y por dignidad me salí, pese a la insistencia de Regino Díaz Redondo, el Victoriano Huerta de la información, de que me quedara.
Mi petición es que el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, nos apoye a los de la vieja guardia –si ven fallas, no puedo de momento ser mejor por el problema de salud que tengo: gonartrosis–, porque el gobierno capitalino no nos da vales de despensa a fin de año. ¿Por qué esta discriminación, si en nuestro trabajo dejamos lo mejor de la vida ahí: la juventud?
Agradeceré lo que hagan por nosotros los viejos.
Atentamente,
Arturo Gómez Aguirre








