El 16 de septiembre pasado se consignó en estas páginas (Proceso, 2133) que comunidades de Sinaloa y Sonora, representadas por los abogados Carlos Lara y Carlos Hermosillo, están reuniendo documentación para solicitar a las compañías de danza folclórica, y particularmente al Ballet de Amalia Hernández, una rectificación pues consideran alterada la puesta en escena de la Danza del venado, en la cual un bailarían representa el acoso, huida, cacería y, finalmente, asesinato del brioso animal.
Explicó entonces Lara:
“El venado era una deidad y contrasta en cómo la ofertan al matarla y en cómo la proyectan los grupos de danza folclórica, el descontento de los yaquis data de hace mucho. Ellos tienen una cosmovisión milenaria, y la que le da el ballet, por ejemplo el de Amalia Hernández, por el cual se conocen este tipo de danzas, tendría que corregirse.”
Al respecto, Viviana Basanta, hija de la fundadora del Ballet Folclórico de México, refiere el trabajo previo al montaje hecho por ésta:
“Yo creo que hizo una investigación e hizo una creación, no trajo la danza como tal, fue una inspiración. La muerte es porque los yaquis sí mataban al venado y los mayos no. A ella le habrá creado algún impacto el de la muerte. La cosmogonía del ballet es la vida del venado: entra libre, se mueve, luego llegan los cazadores, el animal les teme, lo cazan y muere, su inspiración fue de los yaquis.”
–¿Alguna vez bailaron el de los mayos?
–Sí, hubo un ballet de los mayos y no se mataba al venado. Algunas coreografías son de creación, no de tradición.
–¿Estarían dispuestos a dialogar con las comunidades que no están de acuerdo en que se represente la muerte del venado?
–Yo sería la más feliz. Y comentarles que hubo las danzas de los pascolas (cazadores) y cómo se bailan. Sí hubo Danza del venado mayo y no se mataba, pero el mismo público demandaba la otra, la de la muerte –dice Basanta.
Por su parte, añade su medio hermano José Luis Martínez respecto del éxito que ha tenido esta representación a lo largo de la historia del ballet:
“Incluso la silueta del venado fue en algún momento símbolo del ballet.”
En el libro El Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, de Fomento Cultural Banamex, se cuenta que la Danza del venado ha estado en el repertorio desde el inicio de la compañía. Y que Hernández conocía mejor las danzas de los yaquis, pero le interesaron mucho los pasos y la música de los mayos de Sinaloa.
Explica ahí la propia Amalia:
“Es difícil hacer un espectáculo de la Danza del venado porque en primer lugar se necesita un bailarín que pueda entrar en trance. Es muy difícil encontrar este tipo de bailarín, se logra con bailarines que tienen técnica, que tienen ritmo, que tienen la figura…”
Se cuenta en el libro además que ha sido de las piezas con mayor impacto en México y el extranjero:
“A un muy especial bailarín, esta pequeña pieza le proporciona el solo masculino más importante de todo el repertorio dancístico a través de todos los siglos de danza teatral. Esta danza sí es el equivalente de ‘La muerte del cisne’ de Anna Pavlova. Es el gran solo para un hombre. Pensar en ella es recordar a Jorge Tyller, quien la ejecutó como nadie ha podido hacerlo.”
Sobre el tema, el coreógrafo Ricardo Rodríguez, exbailarín de la agrupación de Amalia en los noventa (ver Recuadro), y quien ejecutó para otras agrupaciones la Danza del venado, comentó sobre el tema:
“Dentro de toda obra debe haber una parte dramática, y esa indudablemente es la Danza del venado, Amalia era una artista creadora, no hay que olvidar eso, hizo investigación y se inspiró en historias de México para crear otras historias.”
A su juicio el tema se puede resolver:
“Siento, en mi particular punto de vista, que en el programa de mano deberían hacer una referencia, poner una semblanza del por qué se baila así. Si se maneja como una esencia de México, con eso se puede aclarar mucho.”








