Relatos musicales

Para Claudia Cabeza

El pasado 5 de octubre se entregó el premio Nobel de Literatura al escritor inglés de origen japonés Kazuo Ishiguro. Desde los cinco años reside en Inglaterra y estudió filología y filosofía en la Universidad de Kent y en la de East Anglia (en esta última, por cierto, con el narrador Hernán Lara Zavala, según relató en las páginas de Proceso cuando en octubre le otorgaron la presea). Ha escrito novelas, relatos y guiones cinematográficos y televisivos. La mayoría de sus ficciones ocurren en el país de adopción, aunque sus dos primeras novelas Pálida luz en las colinas (1982) y Un artista del mundo flotante (1986) transcurren en Nagasaki, pocos años después de la Segunda Guerra Mundial.

Las novelas escritas han sido traducidas y publicadas en español bajo el signo editorial Anagrama, entre ellas Lo que queda del día (1989) llevada al cine en 1993, Cuando fuimos huérfanos (2000) y El gigante enterrado (2015). También tiene cinco libros de relatos de los que sólo se encuentra en español Nocturnos (Ed. Anagrama. Col. Panorama de narrativas. No. 756; Barcelona, 2010. 256 pp.).

Nocturnos es una colección de cinco cuentos largos de Ishiguro que giran en torno al ambiente musical y a las intensidades que viven los intérpretes. En “El cantante melancólico” narra una serenata que un conocido cantante le da a su esposa en Venecia. El hecho que parece romántico se vuelve aciago por las causas que lo provocan. “Malvern Hills” trata de la relación de un joven que busca dar a conocer sus canciones y componer, y una pareja de músicos que pasa por una crisis. Entre charlas, caminatas e interpretaciones plantean sus problemas laborales, amorosos y existenciales.

En “Nocturno” cuenta la historia de un saxofonista feo que acepta hacerse una cirugía plástica para mejorar su imagen y tener éxito. En el hospital se encuentra con la exesposa del conocido cantante del primer relato, quien se restablece también de la cirugía. La experiencia sufrida los lleva a manifestar sus miedos con actos sorprendentes. “Violonchelistas” versa sobre un joven chelista que toca en una orquesta. Cierto día lo escucha una norteamericana que dice ser música y percibe en el joven llamado Tibor un talento inusual y se ofrece como maestra. Entonces el joven acude todos los días a su hotel y ella le pide que toque para después hacerle una serie de sugerencias. Tibor mejora sus interpretaciones, y en el trato ella le hará una revelación increíble.

El nocturno es un género musical que recurre a melodías tranquilas, pero también a expresiones intensas como las que produjeron Chopin, Fauré, Scriabin o Satié en sus composiciones, y éste es el espíritu de las historias que escribe Ishiguro en la colección. Con este aliento hace un análisis crítico de la industria musical. En ella los artistas son tratados como mercancías que sólo son promovidos si garantizan su venta en el mercado. Para lograrlo tienen que mantener su apariencia, cambiar de pareja, llevar una vida escandalosa… como manera de promoverse. Las afrentas que sufren provoca que algunos busquen otras maneras de realización en la intimidad y lograr el reconocimiento de los otros en cualquier espacio y forma, por simple e increíble que sea.

Nocturnos es una colección de buenas narraciones que permite conocer el estilo detallado de Ishiguro quien, al inspirarse en el género al que alude el título, presenta momentos que van de lo sereno a lo profundo.