Dos cosas tienen en común los equipos del futbol mexicano que han tenido éxito en los torneos recientes: mucho dinero y un criterio de gasto para comprar jugadores extranjeros, relegando en la cancha al talento nacional. Tigres y Rayados de Monterrey son el ejemplo actual de esa receta que ha dado resultados. Las plantillas de ambos conjuntos, plagadas de jugadores sudamericanos, son las más caras de la liga y las que más puntos hicieron en el torneo.
La inédita final entre los Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y los Rayados de Monterrey no podría ser más pareja: el nuevo campeón del futbol mexicano será uno de los dos equipos más poderosos económicamente hablando de la Liga MX; ambos son los que sumaron más puntos en el torneo Apertura 2017 y también están entre los seis que tienen más extranjeros en sus plantillas.
Otro dato más, es la novena ocasión en 43 torneos cortos que se realizan desde 1996 en que el equipo que hizo más puntos, Monterrey, disputa la corona con el segundo mejor equipo de la liga.
Paradójicamente, hace seis meses en el Clausura 2017 el campeón fue el Guadalajara, el único equipo que juega sólo con futbolistas mexicanos.
En esa temporada, el conjunto tapatío además ganó la Copa MX. Detrás del éxito, tras 11 años de ayuno, el dinero también fue factor de peso, pues la escuadra dirigida por el argentino Matías Almeyda es la quinta más cara de la liga, con un valor de 47.5 millones de dólares, según el portal Transfermarkt. El monto es equivalente a 899 millones 650 mil pesos, tomando en cuenta el tipo de cambio reportado por el Banco de México el viernes 8.
De acuerdo con estadísticas de los últimos seis años, el binomio equipos millonarios y jugadores extranjeros es lo que ha triunfado en el futbol mexicano.
Del torneo Apertura 2011 al Apertura 2017, los 13 campeones –incluyendo al que será el ganador de la final Rayados-Tigres– han sido ocho clubes con las plantillas más caras de la liga y también los que más jugadores no nacidos en México tienen (excepto Chivas): Tigres, América, Xolos de Tijuana, Santos, León y Pachuca.
Así, Santos (Clausura 2012 y Clausura 2015), América (Clausura 2013 y Apertura 2014), León (Apertura 2013 y Clausura 2014) y Tigres (Apertura 2011, Apertura 2015 y Apertura 2016) son de los equipos que se coronaron en más de una ocasión. Además, América perdió dos finales, al igual que Tigres, y Santos una, la del Apertura 2011.
Y es que detrás de estos últimos campeones están algunas de las empresas o empresarios más poderosos del país: Cemex apoya a Tigres; Televisa, al América; Grupo Modelo, a Santos, aunque desde 2013 Alejandro Irarragorri compró el equipo; Grupo Caliente, a Xolos; Grupo Carso de Carlos Slim, a León y Pachuca (en septiembre pasado el magnate rompió relaciones con Jesús Martínez, dueño de Grupo Pachuca), y Omnilife, de Jorge Vergara, a Chivas.
Rayados de Monterrey, desde 2006, es respaldado por Fomento Económico Mexicano (Grupo Femsa), embotellador de Coca Cola que posee acciones de Heineken y es dueño de las tiendas OXXO. Junto con Cemex, propietaria de Tigres, Femsa es la empresa más importante de Nuevo León, y ambas se cuentan entre las principales de México.
A mediados de 2015, Rayados enseñó su poderío económico en la Liga MX al construir un estadio nuevo en el municipio de Guadalupe, con un costo de 200 millones de dólares que, según la directiva, fue financiado mediante créditos a largo plazo. El inmueble lleva el nombre de BBVA Bancomer y se edificó entre críticas y quejas por el impacto ecológico que representa para la zona de La Pastora.
En la pelea por los títulos del futbol mexicano, a Rayados de Monterrey no le alcanzó el dinero ni los extranjeros para conseguir un título entre el torneo Bicentenario 2010 y el Clausura 2017. Desde que en el Apertura 2010 se coronó ante Santos, el cuadro regiomontano suma dos subcampeonatos: el del Clausura 2012 y Clausura 2016.
De acuerdo con Transfermarkt, Monterrey es el segundo equipo con la plantilla más cara en el futbol nacional, con un valor de 52.3 millones de dólares (990 millones 562 mil pesos). Sólo Tigres lo supera. Entre los 25 jugadores que integran al club rayado, 14 son no nacidos en territorio mexicano.
Su entrenador tampoco nació en México, Antonio El Turco Mohamed es argentino y se naturalizó mexicano. Llegó como jugador con Toros Neza para el torneo 93-94. Aquí hizo su carrera como futbolista durante 10 años y como entrenador desde 2003, aunque también ha dirigido al Huracán, Colón e Independiente, escuadras de su país natal.
Piernas que valen oro
Monterrey se coronó en el torneo Apertura 2010 ante Santos. Los goles del triunfo fueron obra del chileno Humberto Suazo y del argentino naturalizado mexicano José María Basanta.
En la actual plantilla de los Rayados, los jugadores más caros son el colombiano Dorlan Pabón y el argentino Rogelio Funes Mori, con un valor de 5.8 millones de dólares (109 millones 852 mil pesos) cada uno. Le siguen el también colombiano naturalizado mexicano Avilés Hurtado, con 4.1 millones de dólares (77 millones 654 mil pesos).
También de Colombia, el zaguero Stefan Medina está valuado en 2.7 millones de dólares, mientras que el argentino-italiano Leonel Vangioni, el paraguayo Celso Ortiz y el uruguayo Carlos Sánchez tienen un valor, cada uno, de 2.3 millones de dólares. El delantero suplente Jorge Benítez, también de Paraguay, está tasado en 3.2 millones de dólares.
Otros jugadores no nacidos en México de menor valor son el mediocampista Neri Cardozo (argentino naturalizado mexicano) con 2.1 millones de dólares, José María Basanta y Édgar Castillo con 1.7 millones de dólares cada uno, y el defensa Nicolás Sánchez, con 941 mil dólares, este último fue quien marcó el jueves 7 el primer gol en el juego de ida.
En este mar de extranjeros y naturalizados destaca el defensa mexicano César Montes, de 20 años, con un valor de 3.5 millones de dólares (66 millones 290 mil pesos).
La constante de Rayados en el torneo Apertura 2017 es alinear a 10 jugadores entre extranjeros y naturalizados que permite el reglamento. El portero Hugo González es el único futbolista nacido en territorio mexicano que es titular indiscutible. El valor del arquero de 27 años, originario de San Luis Potosí, es de 1.7 millones de dólares, según Transfermarkt.
En cuanto al colombiano Avilés Hurtado, éste se consagró campeón de goleo del Apertura 2017 con 11 goles, junto con el delantero argentino del León, Mauro Boselli. Después de ellos, quienes más anotaciones hicieron tampoco nacieron en nuestro país: el ecuatoriano Enner Valencia, de Tigres; el peruano Raúl Ruidíaz, de Morelia, y el colombiano Julián Quiñones, de Lobos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Todos marcaron nueve tantos.
Las otras figuras que más goles marcaron este torneo con el Monterrey también nacieron en otro país: el argentino Funes Mori hizo seis tantos, seguido del colombiano Pabón, con cinco.
De minero a futbolista
Avilés Hurtado llegó en 2013 al futbol mexicano adquirido por el Pachuca, que lo prestó a Jaguares de Chiapas, donde marcó 20 goles en 65 partidos. Tras un breve paso con Xolos de Tijuana, Hurtado llegó a Rayados para este torneo.
En su país jugó para América de Cali (de donde se fue por falta de pago) y el Atlético Nacional. En noviembre pasado, el entrenador argentino José Pékerman, que dirige la selección nacional de Colombia, convocó a Hurtado para los partidos amistosos contra Corea y China. El representativo cafetalero calificó al Mundial de Rusia 2018. El entrenador de la Selección mexicana, el colombiano Juan Carlos Osorio, externó que tenía el deseo de convocar a Avilés Hurtado para reforzar la delantera azteca, pero todo quedó en intención.
Hurtado nació en Timbiquí, Cauca, un pueblo localizado en el sureste de Colombia, que apenas rebasa los 20 mil habitantes. El futbolista batalló para consolidarse en el futbol de su país. Su estatura (1.71 metros) y delgadez (62 kilos) jugaron en su contra. Comenzó como mediocampista y al principio se interesaba más en poner pases que en anotar.
El diario colombiano El Tiempo publicó en 2011 que Hurtado creció buscando oro en las minas de Timbiquí, en los socavones en los que murió su padre, Armin Hurtado, en 2008, tratando de conseguir dinero para la familia.
Según la publicación, el futbolista jugaba pateando bolas de trapo y latas vacías en las polvorientas calles de su modesto pueblo, donde en 1997 sólo cinco personas tenían televisión. La única persona que poseía automóvil era el alcalde.
La pobreza marcó la vida del muchacho, que fue descubierto por los cazatalentos del Depor Futbol Club Jamundí, quienes se maravillaron con su explosión, técnica y rapidez, y lo encontraron pateando un balón roto.
Hurtado Herrera nunca hizo procesos de divisiones inferiores. Ganó la Primera C con el Jamundí y luego pasó a la Primera B, donde fue visto por el América de Cali.
“Me tocó ayudarle a mi familia como minero y por eso no tuve tiempo de jugar en los semilleros, aunque pateaba bien las pelotas rotas en el pueblo. Fue gracias a un tío que pude ilusionarme con el futbol”, le dijo al diario El Colombiano cuando llegó al Atlético Nacional.
Salió de un “reality show”
En julio de 2015, Rogelio Funes Mori llegó a Rayados de Monterrey. Con 24 años, el futbolista nacido en Mendoza, Argentina, ya había jugado con River Plate, también tuvo un breve paso en el futbol de Portugal con el Benfica y en el de Turquía con el Eskişehirspor.
En cinco torneos con Rayados, este argentino lleva 61 goles que lo ubican como el octavo mejor anotador de la historia del club, superando a Alfredo El Alacrán Jiménez y a Francisco Javier El Abuelo Cruz.
Delante de Funes Mori están Humberto Suazo (121), Mauro Souza (96), Aldo de Nigris (83), Milton Carlos (73), Rubén Romeo Corbo (69), Dorlan Pabón (67) y Guille Franco (67).
Rogelio Funes Mori marcó tres goles en el partido de vuelta de la semifinal ante Morelia, con los que sumó seis anotaciones en Liguilla, la misma cantidad que convirtió durante el torneo regular. Empató a su compatriota Guille Franco, quien en la liguilla del Apertura 2004 también anotó seis.
En el torneo Clausura 2015, Funes tuvo su máxima producción con 11 goles marcados con la camiseta del equipo regiomontano. Pese a que suele ser inconsistente, el delantero poco a poco se ha sacudido las burlas y críticas por sus yerros frente al marco.
En su paso por River Plate, en un torneo en el que el equipo se jugaba su permanencia en la Primera División, el jugador solía fallar al momento de la definición. Los fanáticos, para ridiculizarlo, le compusieron hasta una canción: Funes Mori lo erró, y los Millonarios descendieron a la Segunda División.
Rogelio Gabriel Funes Mori es uno de los dos gemelos del exmediocampista Miguel Ruperto Funes, quien fue protagonista durante la década de los ochenta en el futbol mendocino. Su otro hijo, Ramiro, es defensa del Everton, en la liga Premier de Inglaterra, por ahora fuera de circulación por una lesión de rodilla que se causó jugando con la selección argentina en Bolivia, durante las eliminatorias mundialistas.
La familia Funes Mori se mudó a Dallas, Texas, en 1999. El padre se ganaba la vida haciendo trabajos de hojalatería y pintura. Rogelio y Ramiro jugaban en un equipo de la Associated Soccer Group.
Con tal de destacar, los jugadores se inscribieron en un reality show llamado Sueño MLS que buscaba jóvenes promesas para sumarlos a la Academia Juvenil de alguno de los clubes de la Major League Soccer (MLS), la liga de futbol más importante de Estados Unidos. Ambos hermanos ganaron un lugar para entrenar con el equipo de Dallas.
Así comenzó el periplo de Rogelio Funes Mori por consolidarse con un equipo de futbol. A Rayados de Monterrey llegó con 24 años y arrastrando sus vergüenzas futbolísticas. Rogelio siempre ha sido el “mellizo malo” y Ramiro el “mellizo bueno”.
“Necesitaba lo que Rayados le supo dar, que fue tiempo, paciencia; un desarrollo futbolístico que inevitablemente el chico iba a tener. Los jóvenes en cualquier ámbito necesitan un proceso, una adaptación, que los vayan llevando de la mano.
“Veo con beneplácito el momento que está viviendo Rogelio, porque sé todo lo que luchó para estar ahí. Sé que es un jugador de calidades notables y no son pocos los hinchas de River que cuando lo ven jugar en México se preguntan: ‘¿Por qué lo dejamos ir nosotros tan rápido?’”, declaró al portal Medio Tiempo el analista de futbol de la cadena TyC Sports Juan Cortese. l








