Dentro y fuera de la pantalla Televisa continúa engendrando teledramas: en el ámbito de contenidos produce novelas rosas con ribetes de sangre; en el negocio tiene una drástica caída de ingresos; en la administración la dinastía Azcárraga se tambalea. Y ahora la violencia toca a su puerta: matan a uno de sus periodistas y resulta asesinado el director de IZZI. Aquel producto otrora exitoso, las ficciones telenoveleras, decae.
Cinco títulos al aire y ninguno rebasa la medianía, no salen de la fórmula establecida, de la historia de amor de triángulos y cuadrángulos, salpicada de enfermedades repentinas, accidentes, muertes, pistolas y gritos destemplados.
Muy semejantes entre sí por el guión de la historia son En tierras salvajes, Lo que la vida me robó, Papá a toda madre, Me declaro culpable, El vuelo de la victoria y Caer en tentación. Pese a seguir siendo el puntal de su utilidad con 3 102 millones de pesos en 2017, su caída es drástica, pues en 2015 obtuvo en el mismo rubro 4 021 millones de pesos (periódico El Economista).
Contenido no es solamente telenovela, se incluye también lo que no sea ficción, como reality, noticias, deportes, variedades. Sin embargo, los culebrones permiten una mayor recuperación por las distintas ventanas a las cuales van; mediante ellas recaudan sumas adicionales de publicidad. Y la venta foránea directa por derechos. Aun así eso no basta para remontar la crisis, harían falta originalidades que no se vislumbran.
La pérdida continua de credibilidad no pesa poco. Sin audiencia fiel las empresas de contenidos se tambalean. Demasiada toma de partido, de propaganda disfrazada de noticias, de arreglos oscuros con personajes aún más sombríos han dado al traste con su afán de ser uno de los brazos del poder y estar así continuamente financiado por el Estado.
Los segmentos de telecomunicaciones son más rentables por la simple razón de que lo digital va al alza, mientras que la pantalla televisiva se dirige a la reconversión. Asimismo hay que valorar la competencia, incluyendo la extranjera. Si bien los ingresos por SKY se mantienen: 2 523 millones de pesos en este año (El Economista), Televisa no puede manejarse de manera autónoma, ya que es socia en este segmento del gigante AT&T, al cual no le ponen cortapisas en México para engullir otras empresas, pero sí en Estados Unidos.
Por lo que respecta a IZZI, su división de cable baja. Logró 2 660 millones de pesos en 2017 (El Economista). No ha conseguido lo que buscaba, consolidar el triple play con televisión, telefonía e internet. América Móvil continúa siendo un pesado competidor que ya tenía acaparado el mercado en internet. Buscará seguir así puesto que posee la infraestructura y seguramente logrará revertir la tarifa cero de interconexión.








