Un problema que no se resuelve –dice Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano– es un problema que crece. Y el de la inseguridad no está siendo atendido ni resuelto correctamente. Como ejemplo, el pasado octubre, según cifras oficiales, ha sido el mes más violento de las últimas dos décadas en el país, con 2 mil 764 asesinatos. Y para el analista, el próximo año la violencia empeorará, pues México carece de una estrategia para combatir al crimen organizado y las corporaciones de seguridad se muestran cada día más débiles.
La falta de una estrategia y el desmantelamiento de las corporaciones de seguridad han debilitado tanto al Estado mexicano, que lo colocaron en una situación de inferioridad ante la delincuencia organizada, lo que genera índices de violencia cada vez más altos en el país. Y este panorama puede agravarse en 2018, pues la incidencia delictiva va a seguir aumentando, porque un problema que no se resuelve es un problema que sigue creciendo.
El análisis lo hace Francisco Javier Rivas Rodríguez, director del Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad, instancia dedicada a revisar y a divulgar mensualmente los índices de delitos como homicidio doloso y culposo, secuestro, extorsión, violación, robo con violencia, robo de vehículo, robo a casa habitación, a negocio y a transeúnte.
El pasado martes 21, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, dependiente de la Secretaría de Gobernación (Segob), dio a conocer que en lo que va de 2017 se han cometido 62 mil 469 asesinatos; de estos, 23 mil 968 son homicidios dolosos, en su mayoría ejecuciones del crimen organizado.
Según la misma fuente, octubre fue el mes más violento de las últimas dos décadas, con 2 mil 764 homicidios dolosos. En enero hubo 2 mil 154, 2 mil 212 en febrero, 2 mil 256 en marzo, 2 mil 196 en abril, 2 mil 461 en mayo, 2 mil 570 en junio, 2 mil 420 en julio, 2 mil 469 en agosto y 2 mil 566 en septiembre. Los estados con más asesinatos este año son Baja California con 233, Guerrero con 227, el Estado de México con 224, Veracruz con 199 y Guanajuato con 131.
El lunes 13, durante el Sexto Foro Nacional Sumemos Causas por la Seguridad Ciudadana, el presidente Enrique Peña Nieto rechazó que la crisis de seguridad afecte al país entero e insistió en que se trata de un fenómeno que afecta sólo a varios “puntos” y “regiones”.
Este pronunciamiento se dio luego de que en el mismo acto, la presidenta de la organización Causa en Común, María Elena Morera, asegurara que México vive una “emergencia nacional”, pues las cifras oficiales muestran repuntes en delitos como homicidio doloso y robo con violencia. Y añadió que ni una sola de las policías del país tiene las bases mínimas para un buen desarrollo de su personal.
Panorama inédito
Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, habla con Proceso acerca del incremento desmedido de la violencia.
“El panorama que tenemos hoy no es el mismo que hace 10 años, cuando estábamos empezando lo que el expresidente Felipe Calderón denominó ‘guerra contra el narco’. Hoy la criminalidad organizada que se dedica al trasiego y venta de droga sigue siendo el actor clave de la violencia en México. Sin embargo, en este sexenio no es el único actor ni es el único tema que ha puesto en dificultades al país.
“Hoy nos encontramos con una problemática indudablemente relacionada con la venta y el trasiego de droga, pero también en un proceso de violencia mezclado con el robo de hidrocarburos, el tráfico de personas, feminicidios, los comercios ilegales, los robos comunes, el secuestro y la extorsión; es decir que no sólo tenemos un incremento en homicidios, que llega a su máximo índice histórico, sino que también tenemos un problema gravísimo de descomposición de la delincuencia común asociado con una debilidad del Estado para contener la conducta delictiva.”
–Por qué se llegó a estos extremos. ¿A qué se atribuye esta debilidad del Estado?
–Hay varios factores. El primero es que seguimos teniendo un ejercicio de simulación y de subejercicio de recursos públicos, por más que gastemos en seguridad. El tema es que gastamos sin invertir; es decir que lo que estamos gastando no se está transformando en mejora para la calidad en la institución que necesitamos los mexicanos.
“Paralelamente el tema de cómo gastamos sigue siendo un problema grave, porque tenemos desde los desperdicios hasta abiertamente a quien se roba el dinero de la Federación, de los estados. No contamos con el equipamiento, los insumos, los salarios necesarios para resolver la problemática de seguridad en México.”
Otro aspecto, señala, tiene que ver con la complejidad del panorama político. La autoridad consideró que gran parte de los problemas que existían en México eran casi de naturaleza de relaciones públicas, cuando en realidad es algo más profundo.
“Trabajar coordinados no se hace por decreto; es algo que se construye. Aquí pareciera que la intención era esa: hacerlo por disposición. Y al final del sexenio nadie logró coordinarse. Los temas que hoy nos tienen sumidos en la violencia son de corresponsabilidad del conjunto de las autoridades del país, no nada más del gobierno federal, que ha fallado, que no supo generar condiciones de seguridad y justica para los mexicanos.”
–Uno de los principales señalamientos contra Felipe Calderón es que inició una guerra contra el narcotráfico sin estrategia. ¿Así llegó Peña Nieto?
–Con todo y que se señaló eso, creo que en el sexenio anterior hubo mayor estrategia, había una idea de que tenían que descabezar a los grupos de la delincuencia, al tiempo de que se construían instituciones. Tan es así que se dio la reforma del sistema de seguridad pública, se puso en marcha la Policía Federal, hubo algo en lo general.
Explica que el gobierno de Felipe Calderón logró una disminución de los homicidios; en el de Peña Nieto sólo hubo una continuidad y momentos aislados en que el descenso fue marcado. Sin embargo, la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública y su incorporación a la Segob generó una Comisión Nacional de Seguridad (CNS) que ni siquiera tiene personalidad jurídica.
En su opinión, todo ello motivó una mayor descomposición: “Se concentraron en descabezar a los líderes de las bandas criminales sin que se hayan creado instituciones adecuadas ni políticas públicas ni el debilitamiento de la estructura financiera de los delincuentes”.
Rivas enumera lo que Peña Nieto dejó de hacer: “Cerrar los mercados ilegales –como el ingreso de armas ilícitas al país– así como generar una recomposición del tejido social para romper con lazos entre delincuentes y sociedad y combatir la corrupción, para eliminar la protección de las autoridades a los delincuentes. Todo eso no se hizo oportunamente. En particular creo que el tema del combate a la corrupción es una de las tareas pendientes de más importancia este sexenio”.
–Todos los factores que mencionó decayeron en este sexenio –se le señala.
–Sí, porque para muchos de ellos no se tenía la intención, no tenían sustento o simplemente se utilizaron como bandera electoral durante su campaña. Hay que recordar que desde la campaña se hablaba de una comisión anticorrupción, con alguna idea sobre lo que debería ser, sin un plan muy claro. Y lo primero que hizo fue tratar de eliminarla. Si no hubiese sido recuperado por la sociedad civil, hoy no tendríamos un Sistema Nacional Anticorrupción. El tema del sistema de justicia penal se cumplió, pero no se hizo nada por que diera resultados; y la ley para combatir la delincuencia organizada es una de las tareas pendientes.
–¿Tocó la estructura financiera de los cárteles, como prometió Peña Nieto en campaña?
–No hay evidencia de que esto suceda. Simple y sencillamente volteamos a ver y no hay nada. Hay una parte que le toca a la Federación y otra a los estados; hay instrumentos que sirven para debilitar la estructura financiera, como la Ley de Extinción de Dominio que existe desde 2012 y tenía que ser armonizada por los estados, pero nunca se hizo, quitando lo poco que sí hizo la Ciudad de México. No tenemos evidencia contundente de que la delincuencia organizada, los extorsionadores o la gente que se dedica a robar hayan sido atacados en el patrimonio ilegal que han construido.
Silencio político
A la pregunta de qué genera esta falta de actuación, responde categórico: “Nos llevó a esta violencia que vemos hoy, esta inseguridad que sentimos los ciudadanos, esta fragmentación y ruptura entre la sociedad y el gobierno, donde éste se siente criticado y lo que hace es un intento o un ejercicio de autoritarismo, amonestando a los ciudadanos que señalan la falta de resultados en materia de seguridad”.
–En el Sexto Foro Nacional Sumemos Causas, Peña Nieto dijo que la violencia había bajado, que sólo en algunos puntos creció ¿Por qué mentir?
–O no sabe lo que sucede en el país o a sabiendas está dispuesto a tergiversar la realidad en declaraciones que son meramente políticas.
–Tocó un punto muy importante, el político, el silencio de los candidatos a ocupar la Presidencia el próximo año.
–Esto es porque no se trata de un tema atractivo. Es prioritario pero no atractivo. Es un tema que quien lo escucha, no quiere hablar de él; es un tema que implica tiempos tan amplios, que muchas ocasiones a un candidato le da miedo abordarlo, o bien desconoce la materia. Finalmente un candidato puede que no conozca todo, pero se debe rodear de los que sí conocen, de los mejores.
Habla del proceso de renovación de la Presidencia y el incremento en la violencia: “No tenemos evidencia de que las elecciones aumenten la violencia; al menos hoy no. En un futuro podría ser. Todos los cambios producen una desaceleración de la acción del gobierno que está saliendo y hay un periodo, una curva de aprendizaje en quien está entrando; eso es muy desafortunado, porque pone en evidencia que en México seguimos sin contar con una parte de funcionarios públicos y altos funcionarios que sean realmente de carrera, como en España y Bélgica”.
Deplora la ausencia de un procurador general o la inactividad en la CNS y considera desafortunado que no haya un fiscal anticorrupción y que se vaya a elegir al fiscal de delitos electorales a pocos meses de que empiecen las campañas.
–¿Cómo se vislumbra 2018 en cuanto a violencia?
–Creo que la elección puede ser un factor que juegue a favor o en contra. A favor, dependiendo de qué tanto dinero decidan gastar los partidos políticos para aparentemente reducir los datos de incidencia delictiva. Pero la realidad es que no hay un camino en la política pública de seguridad y justicia. Lo que va a suceder es que la incidencia delictiva va a seguir aumentando, porque un problema que no se resuelve es un problema que sigue creciendo y aquí lo que se está haciendo es dejar que las cosas sigan pasando.
“No es tiempo de ocurrencias ni de reproducción de acciones. Necesitamos un diagnóstico profundo y acciones que permitan evaluar en el corto, mediano y largo plazos el desempeño y los resultados.
“Lo que tenemos hoy es lo mismo que tuvimos con Ayotzinapa, cuando salió el presidente a leer un decálogo de acciones que nada tenían que ver con la necesidad de seguridad y justicia que tenía el país. Si volteamos a ver lo que ha sucedido tres años después de que desaparecieron los 43 estudiantes, lo que tenemos de ese decálogo es el 911, un número de atención telefónica nacional. Es necesario, pero esto no va a cambiar las condiciones de seguridad del país.
“Nos alarmamos por el dato de violencia que conocemos. ¿Cómo estaríamos si tuviéramos la cifra negra (delitos que no se denuncian)? Lo que nos dice el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía) es que sólo hablamos de 10% del total de delitos que se cometen en el país”, señala.
La realidad es que durante la administración de Enrique Peña Nieto, según el Observatorio, en el país cada 19 minutos se inicia una carpeta de investigación por homicidio doloso.








