Señor director:
La portada de la edición 2135 de Proceso con la joven rescatista mirándonos de frente es un acierto que la revista no sostiene. La imagen de la juventud personificada en esta socorrista voluntaria se queda flotando en el aire hasta desvanecerse en el cielo de la decoración. Uno pasa a las páginas de interiores deseoso de leer los testimonios de esta generación protagonista de esperanzadoras jornadas de generosidad solidaria, uno hojea la revista en busca de los testimonios de ella y de otros jóvenes que al igual que ella se la rifaron días y noches entre los escombros, y, ohh no, la revista nos receta en su concepto caduco entrevistas con tres figurones de entre los mismos figurones de siempre. Tres hombres y ni una mujer ¿se fijaron? En sus interesantes observaciones, Muñoz Ledo y Villoro celebran la irrupción de los jóvenes… pero ¡carajo! ¿dónde están los jóvenes? ¡queremos oírlos a ellos! Esa revista está anquilosada si no recoge las voces de los jóvenes cuya presencia multitudinaria supuestamente reconoce. ¡Les exijo que entrevisten a esa joven! Su portada no vale nada –salvo el rictus misógino y el machismo subrepticio– si no entrevistan a esa joven. Muy respetables Muñoz Ledo y Villoro pero ahorita me interesa más oírla a Ella. Y respecto a Krauze, el entrevistado estelar, su afirmación de que los partidos políticos sin excepción son indignos de esta juventud y de esta sociedad, sólo digo una cosa. ¿Acaso la élite cultural a la que él pertenece no es igualmente indigna de esta juventud? Figura conspicua por sus tratos provechosos con los Presidentes, de De la Madrid para acá, Krauze es un experto en mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga que se colapsa en el propio. ¿Acaso no son los grupos politicoculturales y politicoliterarios que dominan la escena nacional (a la manera del PRIAN al que guturalmente imitan) igualmente indignos de esta juventud y de esta vejez que no alcanza jubilación decorosa?
Atentamente:
Mario Raúl Guzmán








