Al cabo de un año y medio del cambio de dirección, TVUNAM parece salir de su letargo. El día del sismo y siguientes se ocupó de informar, junto con la radio, adoptando el papel que ninguna otra emisora pública consideró. Hace dos semanas anunció nuevas series producidas en casa. Comienza a elaborar series, a modificar escenarios, a reorganizar sus barras de documentales y películas. Según se puede ver, el cine será uno de sus platos fuertes aprovechando el enorme acervo guardado en la Filmoteca, así como las realizaciones de los estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, hoy Facultad.
Se agregarán, como ha sido la tónica de varias direcciones anteriores, la coproducción, e invitarán a creadores independientes a producir en sus estudios. A la espera de productos foráneos recién adquiridos, siguen algunas repeticiones.
Entre las novedades, en la modalidad de productores convidados, se encuentra La Hora Elástica, programada los lunes por la noche. Es una revista de entretenimiento culto bajo la batuta de Fernando Rivera Calderón. La primera emisión abrió con un encadenamiento de títulos de novelas de autores mexicanos, cuyo resultado da un relato de aconteceres formadores de un panoplia de sentimientos.
El programa mezcla temas populares –como las cantinas– con el ejercicio de la poesía. Nos enteramos de frases singulares estampadas en las paredes de cervecerías y bares. Se convida a un músico diferente cada vez. Colabora el filósofo Oscar de la Borbolla con asuntos abordados desde una perspectiva de ir en contra del sentido común para develar verdades profundas.
A la ciencia se aboca el conductor del programa La Oveja Eléctrica, José Gordon, gustoso de presentar encrucijadas, trampas tendidas a la razón lineal. Completan el elenco una pianista y dos colaboradoras que aportan pesquisas en campo, comentarios sobre vida cotidiana, escritores, artistas. Cada uno tiene intervenciones breves salpicadas de los advertencias y acotaciones. Habla cada quien sin atropellar a los otros ni arrebatarle la palabra, aunque de manera coloquial, desparpajada. El humor se hace presente de vez en vez, lo mismo que nombres de políticos merecedores al menos de un buen chiste a sus costillas. En el esquema la actualidad tiene ocasión para colarse brevemente, mediante frases alusivas.
El escenario es poco convencional: fondos rojos, vestimenta negra para el contraste, caras bien iluminadas. En un espacio rectangular se improvisan dos salas, en medio un piano, en otra esquina un sofá. Los participantes se distribuyen de dos en dos: el primero pregunta, el segundo responde. Las cámaras están a la espera de las expresiones más significativas para captarlas en acercamiento. Se desata la música y las risas.
Esperemos una mejoría paulatina merecedora de la institución que cobija a la “televisión de los universitarios”, la Máxima Casa de Estudios del país.








