El referéndum fractura a la sociedad

Para este domingo se tiene prevista la consulta sobre la independencia catalana. No obstante, politólogos consultados por Proceso advierten que, sin importar el resultado, no habrá ganadores, porque la nación ibérica ya se encuentra bastante lastimada tras la crisis generada por el pleito separatista. Incluso, temen que la oposición se brinque el referéndum y declare de manera unilateral la separación de su territorio, lo que daría pie a escenas de violencia y al deterioro económico para las dos partes.

MADRID.- España y Cataluña están por arrancar una semana decisiva sobre el conflicto político e institucional causado por el proceso separatista, el cual prevé para este domingo 1 la realización del referéndum sobre si el territorio autónomo se independiza.

Todo apunta a que se agravará esta crisis, la peor en 40 años de este periodo democrático en España, porque si los separatistas cumplen la ruta fijada en la Ley del Referéndum, el gobierno regional proclamará este domingo la victoria de la consulta; en un plazo de 48 horas el Parlamento de Cataluña validará los resultados y el presidente del gobierno local, Carles Puigdemont, declarará la independencia.

También se espera que el gobierno del presidente Mariano Rajoy, por su parte, endurezca su ofensiva ante la eventual declaratoria.

De acuerdo con recientes señalamientos de los principales colaboradores de Rajoy, reproducidos por la Cadena SER, existe la preocupación de que el gobierno catalán, que aprobó vía fast-track las leyes de la consulta y de transitoriedad, “proclame la independencia sin referéndum”, al margen de la oposición.

Para Oriol Bartomeus, politólogo y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), lo único claro es que al final de toda esta batalla nadie saldrá victorioso.

“Todos van a perder. Tengo la impresión de que nos va a quedar un país bastante dañado. La convivencia y la conversación están siendo muy duras, no sólo en las redes sociales, que suelen ser duras, sino a nivel de la calle, porque ya se han saltado muchas barreras y va a costar mucho rehacer esta convivencia.

“Ha habido un punto de irresponsabilidad de la cúpula política en Madrid y de la de Barcelona que ha pasado por encima de la convivencia social –señala el experto–, con el argumento de que ‘mientras yo gane y me pueda mantener en el gobierno unos meses más, y no tenga que dar marcha atrás en mis postulados, todo está bien’, pero no toman en cuenta la situación en la que queda la sociedad.”

“El problema es que hay dos posturas que luchan y quieren ganar por goleada, y esta es una situación que no puedes ganar por goleada. Esto tiene que acabar con un gran acuerdo político e institucional, construyendo mayorías, pero ni el Partido Popular (PP) ni los independentistas están por construir acuerdos, son incapaces de rebajar sus postulados. Y esto es un drama y todos van a salir con rasguños serios. Aquí va a perder todo el mundo”, insiste el politólogo en entrevista.

Amenazan con declaratoria 

El presidente de la Generalitat (el gobierno catalán), Carles Puigdemont, señaló en una entrevista con la televisora La Sexta que si finalmente no es posible celebrar el referéndum por la “severa agresión” del gobierno, “alguien va a proponer” la declaración unilateral de independencia, aunque aclaró que no es su opción.

El 28 de septiembre, en entrevista con eldiario.es, el gobernante independentista señaló que “no está sobre la mesa una declaración unilateral de independencia. Lo que está en estos momentos es sólo un objetivo: referéndum el día 1. Y nuestra obligación es defender el referéndum hasta el final. Con todas las consecuencias. Vamos a analizar y a tomar decisiones a partir de esta realidad. Simultáneamente a la lectura de los resultados, habrá un compromiso de diálogo, de negociación y de mediación”.

Puigdemont insistió en que “no vamos a retroceder ni un milímetro en nuestro compromiso” y explicó que envió una carta al presidente Rajoy con copia al rey, firmada por la alcaldesa de Barcelona, la presidenta del Parlamento catalán y por el vicepresidente Oriol Junqueras, instando a un diálogo sin condiciones.

“No es que no haya recibido respuesta, es que han mandado tres barcos llenos de policías que cuestan 300 mil euros al día”, recordó el presidente de la Generalitat.

A su vez, el portavoz del Partido Demócrata Catalán (PdCAT), Carles Campuzano, coincidió con su correligionario Puigdemont en que la declaración de independencia sin consulta “no está en la hoja de ruta”. No obstante, posteriormente cambió su posición al señalar que si el “sí” gana el domingo 1, el Parlamento catalán “deberá declarar la independencia”.

También el consejero de Asuntos Exteriores catalán, Raül Romeva, se pronunció por que sea el Parlamento local el que declare la independencia 48 horas después de que sean publicados los resultados del referéndum, si la votación se declinó por el “sí”.

El vocero del PdCAT explicó que el próximo miércoles 4 el Parlamento catalán además deberá poner en marcha los mecanismos incluidos en la Ley de Transitoriedad, es decir, todas las normas y leyes que deberán operar desde la declaratoria de independencia a la aprobación de todas las leyes para la nueva república catalana.

Confusión a la vista

Esta semana, desde la Casa Blanca, en su encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Rajoy dijo que sería “un disparate” la declaratoria de independencia de Cataluña.

Dichos señalamientos fueron secundados por el republicano, quien en conferencia de prensa, posterior a la reunión con su homólogo español, expresó que “sería una tontería que Cataluña no siga en España”.

Bartomeus explica a Proceso que todo hace suponer que este domingo será complicado, porque el Gobierno de la Generalitat está comprometido con el referéndum, pero es obvio que hay elementos logísticos que impiden su realización de manera normal. Incluso, destacó que jueces y fiscales han ordenado a la policía bloquear los lugares de la votación.

El politólogo de la UAB explica que es más probable que la consulta sea realizada sin contratiempos en aquellas ciudades medianas y pequeñas del interior de Cataluña donde los independentistas tienen más fuerza. En cambio, indicó que en localidades como Barcelona habrá problemas: “No será posible tener un resultado que todos los actores acepten, porque hasta hoy no se sabe quién hará el recuento.

“Aunque las cifras sean neutrales, las dificultades logísticas impedirán que haya un resultado que se pueda tomar como válido para todo el mundo. Entonces, la situación será que el gobierno de la Generalitat proclamará su victoria en el referéndum con base en sus resultados de la Cataluña interior.

“(Las autoridades catalanas) dirán que han ganado el referéndum y, por otro lado, el gobierno español saldrá y asegurará que la consulta fue un fracaso y mantendrá el bloqueo. El conflicto seguirá y lo que puede pasar es que ya se empiecen a ver escenas graves de violencia, de sangre, y eso nos llevaría a un escenario incierto.”

El politólogo insistió en que el problema, de llevarse a cabo el referéndum, es que no se podrá saber cuál es el resultado real, porque “no vamos a tener las papeletas para recontar”. Entonces, “el domingo por la noche unos estarán celebrando una cosa y otros otra”.

También articulista de El Periódico de Cataluña, Bartomeus expone que espera que los separatistas emitan la declaratoria de independencia de manera unilateral si el gobierno español intensifica el bloqueo a sus pretensiones. De igual manera señala que lo anterior podría derivar en la captura del presidente de la Generalitat, Puigdemont, y “también ese escenario nos llevaría a un terreno en el que nadie sabe qué puede pasar”.

Cabe recordar que el 8 de septiembre la Fiscalía Superior de Cataluña presentó ante el Tribunal Superior de Justicia una querella contra Puigdemont y todo su gobierno por prevaricación y desobediencia al haber ignorado la prohibición del Tribunal Constitucional sobre el referéndum.

Sin embargo, advierte que Rajoy “está en una posición muy débil y presionado por el ala más derechista de su partido, situación que le reduce el margen de maniobra para sentarse a hablar, pero, además, ¿sentarse a hablar de qué?, porque si lo que le piden es más autogobierno de Cataluña, entonces los independentistas habrán ganado”.

Se agota el sistema

El politólogo sostiene que “Cataluña es un ejemplo de un problema mayor: la crisis del sistema español de 1978 que envejeció, como lo demuestra la aparición de nuevos partidos, como es Podemos y Ciudadanos. Algunos piensan que (los partidos viejos) se pueden mantener sin reformas y sin que pase nada, pero el sistema tiene tiempo que muestra signos preocupantes de agotamiento”.

Explicó que en Cataluña se está jugando, en parte, una batalla más general por la reforma de toda España. “Aquí hay mucha tela que cortar, porque en esto están implicados intereses políticos, económicos, de medios de comunicación e, incluso, cultural y generacional”.  A juicio de Bartomeus, de alguna manera el Partido Popular utiliza a Cataluña para “congelar” el problema español.

Sin embargo, la reciente detención de 14 funcionarios de alto rango del gobierno catalán detonó el interés de la gente que rechazaba el referéndum, en ir a votar para manifestar su desagrado contra el gobierno del PP, dijo el especialista, y aseguró que “esa es la gente que podría hacer que el referéndum sea una victoria”.

Descalabro económico en puerta

Ferrán Brunet, doctor en economía y profesor de la UAB, advierte que el día en que se proclame la independencia, Cataluña quedaría fuera de la Unión Europea con consecuencias económicas negativas para las dos partes.

Miembro de la Sociedad Civil Catalana, agrupación que rechaza el proceso independentista, Brunet también habló con Proceso para aclarar que “muchos catalanes ni queremos ni nos conviene salir de España ni de Europa”.

Autor del estudio Economía del desafío soberanista, en el que rebate las tesis de la mejora en la economía catalana con la independencia, expone que de concretarse la separación el Producto Interno Bruto caería. El valor de la economía catalana pasaría de 193 mil millones a 166 mil millones de euros por el “efecto fronteras” y por la disminución del comercio con España, el cual se vería afectado por la imposición de aranceles para exportar.

También le irá mal en empleo, alerta el profesor, pues caería 16.3%; el paro laboral se dispararía a 34%, el déficit de la seguridad social pasaría del actual menos 2.7% a menos 5.5% y la renta personal tendría un impacto de tres mil 942 euros por cada catalán.

De acuerdo con su estudio, el déficit de las finanzas de la Generalitat de Cataluña crecería 10.3% y su deuda también aumentaría en 118%, lo que implicaría una “quiebra” con un acceso más costoso para el financiamiento de la banca exterior.

Brunet también asegura que habría una huida de los depósitos en los bancos catalanes, causando un “corralito” para evitar la fuga de capitales. De igual manera habría recortes presupuestarios de servicios públicos, principalmente en los renglones de gasto social, educación y servicios de salud, agravándose el sistema de pensiones.

Ana Losada, portavoz de la Asamblea por una Escuela Bilingüe de Cataluña, explica a este semanario que uno de los efectos que ya se tiene como resultado del proceso separatista es la imposición de la llamada “inmersión lingüística” del catalán, con el argumento de que fue una lengua perseguida por el franquismo.

Asegura que ahora el castellano ha sido recluido y marginado como lengua vehicular, pese a que en Cataluña han convivido siempre el español y el catalán. Esta situación “está perjudicando a los castellanohablantes, provocando más fracaso escolar”.

La Sociedad Civil catalana también rebatió el argumento de los independentistas en el sentido de que el referéndum solucionará el conflicto en Cataluña, ya que, aseguran, “el verdadero problema es que la sociedad está completamente dividida. Según el Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat, los porcentajes de catalanes favorables y contrarios a la independencia fluctúa rozando siempre el 50%, tanto para una postura como para la otra, lo que significa que el referéndum dividirá aún más a la sociedad de la región.