El doble desdén de Trump

Washington.- El presidente estadunidense Donald Trump limitó a un tuit su posición “solidaria” hacia México, por los daños del sismo; mientras la Casa Blanca equiparó la situación mexicana con la venezolana para intentar convencer al Congreso de la urgencia de construir el muro fronterizo.

Las acciones y expresiones de Trump evidencian su desdén por México, lo cual le es útil para sacar adelante promesas de campaña, como el muro en la frontera común.

“Hablé con el presidente de México para darle mis condolencias por el terrible terremoto. Durante tres días consecutivos fue imposible comunicarme con él por la mala recepción de su teléfono celular”, escribió Trump en su cuenta de Twitter el jueves 14. El mensaje, que ni siquiera mereció 140 caracteres –límite de esa red social–, aclaraba por qué durante tres días no tuvo lugar la conversación telefónica con Peña Nieto, que la Casa Blanca aseguró que se iba a realizar el martes 12.

Ocho horas y media después del tuit de Trump, la Casa Blanca divulgó un comunicado de prensa de cuatro líneas y un tercio, para ampliar un poco la información, sin hablar de la mala conexión telefónica de Peña Nieto ni de un tema sobre el que Los Pinos informó en un despacho oficial: que el presidente mexicano abogó ante Trump por los connacionales acogidos a la Acción Diferida para las Llegadas en la Infancia (DACA).

El viernes 15 The New York Times publicó un artículo en el que reveló la forma como el jefe del gabinete de Trump, John Kelly, en una reunión-cena con el liderazgo demócrata del Congreso federal (el miércoles 13), presentó un panorama caótico de México, comparándolo con Venezuela, para abogar por los mil 600 millones de dólares que pide para edificar el muro en la frontera sur de su país.

Ante los demócratas, Trump afirmó que con el muro y en caso de la debacle mexicana, prevendrían un mayor flujo de inmigración indocumentada y de narcóticos.

Titulado “Los demócratas se le acercan y el presidente responde”, el artículo dio cuenta así de cómo Trump y Kelly utilizaron a México para defender y justificar su proyecto de amurallar la frontera sur.

El artículo del Times señala:

“Trump llamó a su jefe de gabinete, quien desde hace mucho lanzó advertencias sobre la inestabilidad de la frontera sur. Kelly hizo un apasionado llamado para defender la frontera sur, incluido su apoyo general a la construcción del muro y ofreciendo un destacado punto de vista sobre la situación de seguridad en México y su estabilidad potencial. Él (Kelly) ligó a México, uno de los importantes socios comerciales y aliados en seguridad de Estados Unidos, a Venezuela bajo el régimen de Hugo Chávez, su exlíder, sugiriendo que (México) estaba al borde del colapso, lo que tendría repercusiones para Estados Unidos.”

Los tres párrafos del texto de The New York Times no fueron casuales. El día que Kelly habló con Nancy Pelosi, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, y Charles Schumer, del Senado, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE) informó que su titular, Luis Videgaray Caso, se había reunido en la Casa Blanca con asesores de Trump.

“En la capital estadunidense, el Dr. Videgaray sostuvo un encuentro en la Casa Blanca con la secretaria de Seguridad Interna, Elaine Duke; el subsecretario de Asuntos Internacionales, James D. Nealon, y con el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, Kevin McAleenan”, indica el comunicado de la SRE.

Y la SRE nunca mencionó que en sus encuentros con representantes de la Casa Blanca, Videgaray hablara de Venezuela.

A diferencia de otros de sus viajes a Washington, en éste Videgaray no se presentó ante los medios. La embajada de México en Estados Unidos, para no dar detalles de la visita de Videgaray, dijo algo que suena increíble: que desconocía la agenda del secretario de Relaciones Exteriores. Ese argumento da por sentado que Videgaray no deseaba ser cuestionado por los pocos corresponsales mexicanos que quedan en la capital estadunidense.

México, “una piñata”

El viernes 15, horas después de que se conociera el artículo de The New York Times, H. R. McMaster, asesor presidencial en materia de seguridad nacional, anunció, en conferencia de prensa en la Casa Blanca, que el lunes 18 en Nueva York, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Trump cenaría con “líderes latinoamericanos” para hablar de la situación y crisis de Venezuela.

Un alto funcionario de Los Pinos dijo a Proceso que el presidente Peña Nieto había sido invitado a esa cena, a la que no asistirá pues no viajaría a Nueva York. Hasta el cierre de esta edición la fuente presidencial no confirmó si Videgaray ocuparía el puesto de Peña Nieto en esa cena.

Respecto a los problemas de conexión del celular de Peña Nieto, nadie en Washington creyó el tuit del mandatario estadunidense.

“Si el presidente de Estados Unidos desea hablar con alguna persona en cualquier lugar del mundo, lo logra y no hay ausencia de tecnología o infraestructura que lo impida”, dice a Proceso un asesor del senador demócrata Patrick Leahy.

“Con su tuit el presidente Trump deja claro que la relación con el gobierno de México no le interesa y que lo utiliza solamente, como a todo ese país, como si fuera una piñata que rompe para repartir golosinas electorales”, agrega la fuente.

De la cena de Trump con Schumer y Pelosi surgió un acuerdo para que se estructure un proyecto de ley que regularice el estatus de residencia y empleo temporal de los llamados dreamers, protegidos por el programa de DACA.

El acuerdo, contrario a lo que exige Trump, no incluye la aprobación de los mil 600 millones de dólares que el mandatario pide para construir un muro en la frontera con México. Los demócratas se oponen a gastar en eso miles de millones de dólares del presupuesto del año fiscal 2018, que se inicia el 1 de octubre.

Embajada defensora

En otro episodio atípico y en referencia a lo publicado por The New York Times, el embajador mexicano en Washington, en una breve declaración por escrito, desmintió al influyente diario estadunidense, como si hubiese sido Videgaray al que hubieran citado en el despacho periodístico.

“Lo señalado en la nota en cuestión no corresponde, ni en tono ni en sustancia, a ninguna de las conversaciones sostenidas con el Gral. John Kelly. Hemos recibido confirmación por parte del gobierno de Estados Unidos que lo reportado no refleja la visión ni lo expresado por Kelly en la citada ocasión. En su caso, cualquier precision adicional, corresponde a los involucrados hacerla”, indico el embajador mexicano en la declaración que difundió la oficina de prensa de la embajada la tarde del viernes 15.

La Casa Blanca ni la oficina de Kelly han dicho una sola palabra respecto al artículo de The New York Times.