La Radio Alternativa

Aunque el concepto de medios alternativos es de los años setenta, los fenómenos que designaba siguen existiendo, ahora en un segmento marginado, con cobertura limitada, programación elaborada de modo precario, la mayor parte del tiempo sólo por aficionados. Su marca principal es la falta de recursos económicos. Asimismo suelen criticar al poder, a los monopolios y a la desigualdad.  La prensa y la radio participaron de este modelo, y hoy podemos incluir a los formatos diversos transmitidos por internet que encuentran en la red una opción para continuar su labor.

Entre las radios no inscritas en la corriente hegemónica se encuentran aquellas que la nueva ley quiso recoger como comunitarias y que pertenecían a asociaciones civiles. El origen de algunas otras fueron movimientos sociales surgidos en localidades apartadas, en la sierra, en municipios ganados por la oposición o bien en universidades. Todas ellas han sufrido, en distintos momentos, el acoso tanto de los concesionarios privados como de los gobiernos. Aceptando la presión de los comerciantes de mensajes se persiguió, clausuró, se confiscaron sus instalaciones –como en el siglo XIX a los periódicos–. Por su parte, sectores del Estado se pronunciaron en contra de la apertura del espectro a nuevos emisores provenientes del sector social.

Tal es el caso de la Ke-Huelga Radio. Comenzó a transmitir a través del 102.1 de FM, ahora 102.9 en el sur del Distrito Federal, así: “Frecuencia rebelde en la que la gente dice lo que piensa, siente y desea. Su página en internet es otra herramienta con la cual la Ke-Huelga transmite a todo el mundo, difunde información y archiva material en audio, imagen, video y texto sobre diferentes movimientos de resistencia”.

Según afirman los productores de esta emisora, “tras la entrada de la Policía Federal Preventiva PFP a las instalaciones de la UNAM para romper la huelga en febrero del 2000, la Ke-Huelga dejó de transmitir (…) Después de la huelga, la Ke-Huelga regresó a trasmitir, construyendo así una alternativa de comunicación para la comunidad universitaria y el pueblo de México”.

Se define como “radio libre y social”, sus programas atienden aspectos de la política del país. Apoya a los grupos en resistencia –los padres de los normalistas desaparecidos–, arremete contra los partidos políticos “de derecha”, contra los empresarios corruptos, en general se sitúa del lado opositor. El perfil noticioso va a contracorriente de los medios comerciales e incluso de los públicos, especialmente por lo que se refiere a los países de Latinoamérica.

Sus formatos son tradicionales, la música proviene de fuentes sin derechos de autor, son canciones de protesta actuales y de las décadas de los 60 y 70. Predominan la información, opiniones, comentarios frente a géneros musicales. En cierta medida se oye desfasada del lenguaje de actualidad, tal vez demasiado anclada en formas del pasado.