IM-PULSO: “De amor y guerra”

La UNAM desarrolló del 11 al 26 de agosto el programa IM-PULSO, en el cual figuró el espectáculo De amor y guerra: “Madrigali guerrieri, et amorosi con alcuni opuscoli in genere rappresentativo, che saranno per brevi episodi fra i canti senza gesto”,  en el italiano original, o sea “Madrigales guerreros y amorosos con algunas pequeñas obras de género representativo, que serán interpretados entre una y otra canción sin representación actoral”, compuestos por el genial renacentista tardío Claudio Monteverdi, considerado el creador de la primera ópera ya propiamente dicha.

De las 24 obras que contiene el octavo libro madrigalista, el director de escena, que también se encargó de la dramaturgia, Benjamín Cann, escogió tres. La número seis, “Ogni amante é guerrier”, la 24 y última, “Il ballo delle ingrate”, y la 19, “Lamento de la ninfa”, con libreto de Ottavio Rinuccini, uno de los integrantes de la Camerata Florentina, tertulia de donde surgió la ópera.

La parte musical instrumental corrió a cargo del Ensamble Barroco Los Temperamentos, dirigido por Juan Carlos Zamudio, quien actúa también como primer violín, mientras que las voces correspondieron a las sopranos Swantje Tams-Freier, Evelyn Johnson-Zamudio, y Fernanda Sánchez; a los tenores Rogelio Marín y Juan Felipe Gallegos; y al bajo Carsten Wittmoser.

De acuerdo a sus creadores, IM-PULSO enlaza las artes escénicas en un ejercicio de reflexión y libertad que permite que la música, la ópera, el teatro y la danza operen en el terreno de la transdisciplina y confluyan en un espacio de diálogo creativo, incentivando la producción de un lenguaje escénico de vanguardia en distintos formatos de creación.

Sobre esa base, la puesta en escena de Cann para De amor y guerra fue absolutamente contemporánea, interpretada por chavos y  chavas con vestimentas, movimientos y conductas de hoy que se adecuaron perfectamente al marco musical que, por supuesto, contó con, entre otros instrumentos, clavecín, archilaúd y violonchelo barroco.

La forma de presentación de este espectáculo (que no es ópera aunque así lo haya calificado algún boletín de prensa), es un buen camino para acercar a los jóvenes a este tipo de manifestaciones; sin embargo, no debe abusarse del “vanguardismo” o la “originalidad” porque esto puede desvirtuar, precisamente, la buena idea original.

En el caso que nos ocupa se incurrió un tanto en eso, al grado de que en algún momento parecía que estábamos frente a un circo de tres pistas, donde en cada una sucedían cosas diferentes y no relacionadas entre sí. Y tratándose de una música a la cual justamente nuestros jóvenes no están habituados, es bueno ofrecerles alicientes visuales para atraer su atención auditiva, pero éste no debe ser tan vasto como para distraer la escucha de la música.

No obstante, el resultado final de este acto De amor y guerra fue positivo, como la creación de este IM-PULSO.