Dolores Heredia sobre el TLCAN y el cine

Sr. Director:

Después de leer el artículo de Sabina Berman en su prestigiada revista Proceso, me permito hacer una relatoría de hechos bajo mi punto de vista, presente también en la reunión que se celebró en días pasados en la Secretaría de Economía para discutir y dar nuestra opinión sobre la renegociación del TLCAN, el Cine y la Cultura. Anexo el documento que leí y entregué dicho día. Agradecería nos incluyan en su próxima edición.

Reunión cordial. Los invitados, pertenecientes a diferentes ámbitos de la cultura y especialistas en el tema hablamos libremente, cuestionamos libremente y propusimos libremente lo que consideramos era necesario exponer frente al tema que nos ocupaba: TLC y Cine y Cultura.

Los asistentes en el orden que mi memoria los trae: Sabina Berman, Néstor García Canclini, Eduardo Nivón, Hector Aguilar Camín, Mónica Lozano, José Leonardo Martí Cotarelo (representante de Canacine), y una servidora, representante de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC). Por parte de la Secretaría de Cultura: María Cristina García Cepeda, su titular y el subsecretario Saúl Juarez; por el IMCINE Jorge Sánchez, y por la Secretaría de Economía su titular Ildefonso Guajardo y su subsecretario Juan Carlos Baker Pineda.

Mónica Lozano expuso clara y precisa la frágil situación en la que se encuentra nuestro cine frente al monstruo norteamericano.

Fue una comida. Formato raro para discutir estos temas.

Yo leí un documento derivado del Foro El Cine y el Derecho a la Cultura organizado por la AMACC y las posteriores reflexiones, discusiones, análisis hechos con especialistas y al interior de la Academia, y de su Comisión de Contenidos integrada por Alberto Cortés, Inna Payán, Ignacio Ortiz, Flavio González Mello, Verónica Langer, Jorge Zárate, Marina Stavenhagen, Mónica Lozano, Dolores Heredia.

El documento consta de diez páginas, un documento sustentado, argumentado, y basado en un marco legal que debería protegernos, no puede resumirse en sólo unos párrafos. Tuve que disculparme de antemano por disturbarlos mientras comían con mi lectura, ofrecí leer con mi mayor maestría. Mi sopa se enfrió. Ni modo. Era una gran ocasión, que habíamos solicitado anteriormente en el discurso que leí durante la ceremonia del Ariel y en reuniones previas con la Secretaría de Cultura.

El comentario a mi documento por parte del secretario Ildefonso Guajardo fue que lo analizarían dado que sostenemos que hay un marco legal interno y relacionados con otros convenios internacionales que México ha firmado que deben respetarse.

Al final pregunté por los tiempos y la agenda de la renegociación del TLCAN: pretenden en enero 2018 estar firmando. Solicité quedarnos cerca hasta definir una postura juntos, la petición fue aceptada. Entregué el documento impreso a ambas secretarías: de Economía y Cultura.

Comentario final del secretario de Economía: “Estrenemos también la Secretaría de Cultura”.

Si bien estamos exigiendo que México haga las reservas en el tema de cultura, estamos conscientes y exigimos también revisar nuestras políticas internas.

La cultura en México debe quedar fuera del TLCAN: “La cultura no se negocia”. Con ello se quiere decir que la cultura no es objeto de comercio y que por lo tanto debe estar incluida como un elemento de excepción conforme a lo señalado en el Capitulo XXI de dicho Tratado, donde se incluye la reserva en lo que atañe a industrias culturales.

Continuarán las reuniones. No quitamos el dedo del renglón.

Aprovecho para hacer un llamado a la comunidad cinematográfica y a la comunidad cultural en general a sumarse a las acciones y posicionamiento que urge tener. Es ahora o nunca.

Dolores Heredia,

Presidenta de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.