Lo mismo en México que en Francia, Estados Unidos o China, la protesta social tiene una reconocida imagen como bandera: La obra gráfica Libertad de expresión que Adolfo Mexiac (Michoacán, 1927) realizó en 1954 pero adquirió fama universal en el Movimiento Estudiantil de 1968 y el Mayo de París.
Quizá sobre ningún otro grabado ha corrido tanta tinta para su reproducción, lo mismo en impresiones con buen papel, para coleccionistas, galerías o museos, que en volantes, carteles, gacetillas y muros, donde fue adquiriendo la condición de obra anónima.
Es su pieza más difundida; la más famosa. Es la imagen del rostro de un hombre joven, con los ojos desorbitados, amordazado con una cadena, cerrada por un candado grabado con la inscripción U.S.A. El crítico de arte Alberto Híjar la describió así hace un par de años:
“La elocuencia del grabado es tal, que en 1968 fue reproducido por el Movimiento Estudiantil en México para aparecer luego en California y París. A partir de entonces, ha sido reproducido en propaganda, pintas y publicaciones de luchas populares diversas, de modo que los usuarios ya no saben el autor. Este poder del signo realista tiene pocos parangones en México y en el mundo, donde las vanguardias abominan el individualismo y procuran abolir al aura artística con sus ingredientes de exaltación de la genialidad, la creación sublime y la capacidad estética de los espíritus selectos.” (https://solidaridadlatinoamericana.wordpress.com/2014/07/17/alto-al-genocidio-a-60-anos-de-la-invasion-estadounidense-a-guatemala-y-la-muerte-de-frida-kahlo/).
En noviembre de 2010, durante una entrevista con Proceso en la cual reflexionó sobre el Bicentenario de la Independencia, se le preguntó al artista nacido en Cuto de la Esperanza, Michoacán, quien cumplió 90 años el pasado 7 de agosto, si le parecía justo que fuese la más célebre, cuando su producción plástica es tan vasta. Cabe mencionar que el año pasado se abrió en Colima un Centro Cultural que lleva su nombre, cuyo acervo asciende a 2 mil obras de su autoría.
Antes de responder esbozó una sonrisa y se levantó de su silla para ir en busca de un libro donde se compilan otros grabados que hizo para el movimiento del 68. Mostró además una impresión que acaban de reeditar entonces y precisó que hizo la famosa imagen en 1954, mientras trabajaba para el Instituto Nacional Indigenista (INI):
“Yo estaba en Chiapas y en esa época todos los días oíamos pasar un avión que le llevaba pertrechos a un coronel, el que puso la CIA en Guatemala para derrocar a Jacobo Árbenz, el coronel Carlos Castillo Armas. Entonces había una gran efervescencia y mucho coraje de las gentes que trabajábamos en el INI porque sabíamos lo que estaba pasando con nuestro vecino.”
Recordó también el suceso con la bandera comunista y la salida del director de Bellas Artes, Andrés Iduarte:
“Cayó también Árbenz. Eso me indignó mucho. Se hablaba mucho de democracia –como se habla ahora–, que esto y lo otro y ni en México ni en Estados Unidos ni nadie respeta la democracia ni nada.
“Entonces pensé en hacer algo y mandarlo al Taller. Le pedí a un muchacho tzotzil de Chamula que posara, lo puse a posar con alguna cosa (una soga en lugar de la cadena), e hice el dibujo sobre un linóleo, lo grabé y lo mandé al Taller. Y desde un principio tuvo mucho éxito, pero cuando realmente brincó fue en 68. Lo utilizaron tanto en México como en Francia.”
Añadió en la entrevista que durante un viaje a Europa en 1959, para asistir a un Festival de la Juventud, le regaló a un grupo de franceses una copia del grabado. Piensa que debieron haberlo hecho público años más tarde. Incluso, consigna la investigadora Patricia Salas, aparece en la película Munich, de Steven Spielberg.
El cineasta Óscar Menéndez realizó en 2009 un documental sobre el grabado, producido por José Peguero, a partir de una investigación de Salas, en el cual Mexiac hace una retrospectiva de su trayectoria artística, su paso por el Taller de la Gráfica Popular (TGP) y su relación con varios de los artistas, entre ellos Pablo O’Higgins y Leopoldo Méndez, como consignó en estas páginas la crítica de Televisión Florence Toussaint (Proceso, 1707).
Titulado con el nombre de la obra, Libertad de expresión, el filme presenta, en una breve secuencia, un acercamiento a las manos de Mexiac que prepara la prensa. Se escucha el entintar mientras los créditos avanzan, sobre la máquina el original con la tinta, el artista coloca un papel y enseguida hace rodar un rodillo, luego poco a poco va desprendiendo la hoja que ha quedado pegada a la placa grabada y se va develando la imagen.
El artista estuvo en el TGP de 1950 a 1960. En la entrevista hecha por esta reportera en 2010 se le preguntó quién de los integrantes del TGP tuvo mayor influencia en él. No dudó en responder: Leopoldo Méndez.
–¿Ideológicamente también influyó en usted? –se le preguntó asimismo.
–¡Sí! Y el Taller, porque aunque yo no era de los morelianos “ratón de iglesia”, de alguna manera debo haber tenido algo de eso y el Taller indudablemente me lo quitó. Luego el trabajo directo de ver a la gente, a los indios, a los campesinos, inconscientemente me fui dando una idea de quién era quién en este país.








