Señor director:
Cuando se tienen dos elecciones estatales severamente cuestionadas por los más diversos actores, el máximo responsable de los comicios debiera celebrar las críticas y atenderlas. En vez de eso las rechaza.
El pasado lunes en el Foro Integridad Electoral en América Latina, Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), sostuvo, una vez más, que “atacar al árbitro de las elecciones lo único que está generando es malestar con la democracia”. Argumento tramposo, pues identificar cuestionamiento con ataque y alegar que debilita la civilidad es descalificar desde las instituciones la necesaria crítica a las instituciones. Y eso sí debilita la democracia.
No, señor Córdova, lo que “genera malestar” no es la crítica, sino las reiteradas violaciones comiciales y sobre eso el omiso desempeño del “árbitro” y su pertinaz rechazo a los cuestionamientos. Ahora que si a los del INE la crítica los incomoda, más vale que renuncien a una función pública que inevitablemente está en el ojo de la tempestad.
Atentamente,
Elena Poniatowska, Armando Bartra, Lorenzo Meyer, Héctor Díaz Polanco, Paco Ignacio Taibo II, John Saxe Fernández, Ariel Rosales, Laura Esquivel, Paloma Saiz, Rafael Barajas El Fisgón, José Reveles, Enrique Semo, Consuelo Sánchez, Asa Cristina Laurell, Gabriela Rodríguez, Florence Toussaint, Irma Eréndira Sandoval, John Ackerman, José Reveles, Alma Rosa Alva de la Selva, Sergio Olhovich, Maricruz Gallut, Yuriria Iturriaga, Victoria Guillén, Óscar Menéndez, Leopoldo Rodarte, Jorga Almanza, Gerardo Bátiz y Guillermo Zamora.








