Acerca de “León Portilla: voz de un mundo devastado”

Señor director:

En su número 2127, Proceso publicó el texto de Niza Rivera titulado León Portilla: voz de un mundo devastado, sobre el cual mucho le agradeceré publicar la siguiente opinión.

Saludo el reconocimiento otorgado a Miguel León Portilla, pero considero que es muy importante aclarar que a nuestros antepasados mexicanos no se les debe llamar indios, designación que se originó porque Cristóbal Colón creyó haber llegado a las Indias cuando hizo el viaje a este continente en 1492; por ello, los millones de mexicanos mal llamados “indios” en realidad son ciento por ciento mexicanos, que hoy son explotados y discriminados por la gran burguesía y el régimen capitalista.

Los mexicanos rechazamos la visión de algunos académicos que equiparan el gobierno azteca con el nazismo de Adolfo Hitler.

Los invasores españoles que se apoderaron del pueblo y de las riquezas de México sostuvieron siempre la falsa historia acerca del gobierno azteca al afirmar que constituía una monarquía parecida a las existentes en Europa, teoría que divulgaron escritores españoles sin investigar la estructura social del sistema y mucho menos la forma de gobierno, que en realidad estaba constituido por un consejo de jefes con la cooperación de un comandante de los cuerpos militares; era un gobierno de dos poderes: el civil, representado por el consejo; y el militar, por un jefe guerrero.

Las instituciones de las tribus confederadas eran esencialmente democráticas. No conocían el hierro, no tenían moneda. Su comercio era el trueque. Cuando llegaron Cortés y sus aventureros españoles, nuestros antepasados vivían en el estadio medio de la barbarie, etapa social en la que cultivaban huertos con riego artificial, producían maíz y otros comestibles, domesticaban animales como el guajolote, y lo más importante es que poseían la tierra en común; vivían en grandes hogares compuestos por familias emparentadas; y practicaban el comunismo primitivo.

El falso espectáculo presentado por los conquistadores inflamó la imaginación de la filosofía romántica que se apoderó del pensamiento y se mantiene hasta hoy, porque todavía las universidades españolas y mexicanas no han esclarecido la verdad sobre la cultura azteca.

La criminalidad de los invasores comandados por Cortés es comparable con la de los fascistas hitlerianos. Lo prueba la matanza que llevaron a cabo el 22 de mayo de 1520 en el Templo Mayor, cuando los mexicas celebraban la fiesta de Tóxcatl en honor a Huitzilopochtli. En el momento en que bailaban el culebreo y todos los asistentes estaban atentos al espectáculo, los asesinos españoles, con la cruz y la espada, procedieron a matarlos ferozmente, decapitándolos, sacándoles los intestinos… por eso los mexicanos rechazamos llamar “conquista” a la invasión española llevada a cabo a sangre y fuego.

Atentamente,

José Asunción Luna Ortiz