Pemex da a trasnacionales información privilegiada para sus “hallazgos”

El discurso de los inversionistas extranjeros es cada vez más cínico en materia energética, comentan dos especialistas consultados por Proceso. Ahora resulta que Pemex y otras instancias nacionales trabajan para ellos en las actividades de prospección y tras descubrir los yacimientos y cuantificar las reservas, lanzan las licitaciones para beneficiar a corporativos como el italiano ENI y Sierra Oil & Gas, de Jerónimo Gerard, cuñado del expresidente Carlos Salinas.

El 16 de febrero de 2017, en Houston, Texas, durante la Cumbre de Negocios Energéticos, el geofísico en jefe de la empresa Global Shale Plays (GSP), Brian Link, anunció a sus escuchas que México les entregó “un área de prospección”, por lo que pueden negociar en su nombre.

Y agregó: “Usted puede elegir sus propios bloques… o comenzar un bloque de exploración (los cuales puede) negociar directamente con Pemex”.

El ingeniero Fabio Barbosa Cano, del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien aún se indigna al recordar ese pasaje, sostiene que, en estos momentos, “existe un tráfico cínico de información geológica y de geofísica y un tráfico de los bloques petroleros” que luego se licitan.

Esto es una muestra de que es el propio contratista quien “dispone de la información y le pide a la Secretaría de Energía que licite el bloque que ha elegido. Ya no es Petróleos Mexicanos, con asesoría de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, la que ofrece el bloque, sino el contratista”, dice en entrevista.

Ya no es esa secretaría la que diseña los bloques, no. Ahora este proceso de diseño y discusión de los bloques puede iniciarse incluso antes de la licitación, agrega el entrevistado.

Especializado en economía petrolera, Barbosa puntualiza: esa información debería ser confidencial, pero ahora la tienen las empresas trasnacionales para luego negociar con ella.

Lo que se les otorga a las empresas, como en el caso de Sierra Oil & Gas –firma en la que participa Jerónimo Gerard, cuñado del expresidente Carlos Salinas de Gortari y del director de Pemex, José Antonio González Anaya– fue una “localización muy prometedora” y que a dos meses de iniciar la perforación de un pozo se anunció el descubrimiento de petróleo.

El descubrimiento fue cuestionado tanto por Barbosa como por el ingeniero expetrolero Francisco Garaicochea. Ambos calificaron de “irresponsable” el anuncio –vieron en ello una maniobra permitida por el gobierno–, pues gracias a ello una de las tres empresas que se asoció con Jerónimo Gerard, la británica Premier, aumentó el valor de sus acciones 38%.

Así, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) “pasó de ser un órgano regulador a un promotor de inversión”, critica Barbosa.

Aún más grave, añade Garaicochea, fue lo que sucedió con la licitación de la ronda 2.1, en la que la empresa italiana ENI se quedó con uno de los bloques de los cuales Pemex conocía sus reservas probadas. Es decir, se le entregó a una trasnacional una porción de las aguas mexicanas a sabiendas de que ahí había petróleo, en lugar de rentar o adquirir tecnología para que personal de Pemex lo explotara.

Tráfico de información

El 23 de marzo pasado, el grupo energético italiano ENI, que ganó la licitación de la ronda 2.1 y se quedó con tres bloques en aguas profundas, anunció que tras perforar el pozo Amoca 2, en la bahía de Campeche, a 3 mil 500 metros, confirmó que había un yacimiento.

“El pozo ha confirmado la presencia de crudo a 18 grados (en la escala) API en los horizontes más superficiales, mientras los nuevos niveles arenosos contienen crudo ligero de óptima calidad”, anunció ENI en un comunicado.

Más tarde, el geólogo y extrabajador de Pemex Víctor Manuel Garduza Rueda, quien estuvo a cargo del control y seguimiento geológico de la perforación de pozos exploratorios, delimitadores y de desarrollo en la región marina, reveló que ENI “no descubrió nada”. Durante su paso por Pemex, dijo, fueron los trabajadores quienes descubrieron el petróleo en esa zona.

“El campo Amoca fue descubierto por los ingenieros de exploración en 2003, al perforar el pozo exploratorio Amoca-1. Tras encontrar petróleo en rocas del Plioceno Medio e Inferior cuantificaron reservas, ya que se dispararon a cinco intervalos para saber la producción de cada uno de ellos… los ingenieros de exploración de Pemex descubrimos el campo Amoca hace 14 años”, aclara el exempleado de Pemex en una carta enviada al columnista Enrique Galván el 28 de julio pasado.

En síntesis, la CNH lanzó la licitación y entregó a ENI una zona con yacimientos ya probados.

Pero además del caso de ENI y el pozo Amoca 2, la CNH y la Sener han entregado “Autorizaciones de Reconocimiento y Exploración Superficial (ARES)” a por lo menos 53 empresas. Son estudios realizados durante años con recursos del erario federal en mar o tierra con el objetivo de identificar la posible existencia de hidrocarburos dentro de un área.

Según la CNH, esos estudios son el principal insumo “para identificar las posibles áreas que integrarán las futuras rondas de licitación de contratos de exploración y extracción de hidrocarburos”.

La reforma energética que permite la entrada de empresas privadas en la exploración y explotación de hidrocarburos se aprobó en diciembre de 2013 en la Cámara de Diputados, pero la CNH determinó en enero de 2015 (Acuerdo CNH 01.001/2015) las disposiciones para entregar dichas ARES.

La CNH cuenta con un padrón de ARES que incluye a 53 empresas, de las que ya ha entregado 54 proyectos a 20 empresas, las cuales están autorizadas para “su aprovechamiento comercial”, según una revisión de los contratos.

Global Shale Plays, la empresa que el 16 de febrero último ofreció los estudios que compró a Pemex a través de la CNH, forma parte del padrón de ARES, por eso aquel día Brian Link expuso:

“La Comisión Nacional de Hidrocarburos otorgó a GSP un área de prospección de 16.100 kilómetros cuadrados, lo que le permitió a la compañía realizar estudios geológicos y geofísicos (G&G) y colaborar en el proceso de acuerdo conjunto (JOA).

“Podemos hacer un G&G para usted y usted puede elegir sus propios bloques y podemos negociar directamente con Pemex y varias autoridades gubernamentales para obtener su propio JOA o comenzar en un bloque de exploración.”

Salinas de nuevo

Jerónimo Gerard creó en 2009 la firma Infraestructura Institucional, pero antes, en el sexenio salinista (1988-1994), fungió como asesor del entonces subsecretario de Ingresos, Francisco Gil Díaz.

Su habilidad en el manejo de los fondos de inversión lo llevó a asociarse con firmas estadunidenses al término de la administración. Pero fue Infraestructura Institucional la que le permitió ser contratista del gobierno federal. Logró, por ejemplo, el proyecto de la autopista Tapachula-Talismán con ramal en Ciudad Hidalgo, el paquete carretero Michoacán y el Hospital Regional de Alta Especialidad de Zumpango, obra de la cual formó parte Armando Hinojosa Cantú cuando Peña Nieto era gobernador del Estado de México.

En 2014, junto con otros fondos de inversión, creó Sierra Oil & Gas. Gerard aportó 75 millones de dólares; asimismo, en EnCap Investments LP (Estados Unidos) y Riverstone (Gran Bretaña) 225 millones de dólares.

El 15 de julio de 2015, Sierra Oil & Gas dio la sorpresa: ganó la licitación pública internacional CNH-RO1-LO1/2014 de la Ronda Uno, en sus bloques 2 y 7 para la exploración y extracción de hidrocarburos en aguas someras, asociada con Talos Energy LLC, y la británica Premier Oil PLC.

Talos Energy forma parte del padrón de firmas de los ARES donde se tiene toda la información privilegiada de estudios sísmicos y geológicos.

El 12 de octubre de 2015, tres meses después de que Infraestructura Institucional Gerard formó parte de la creación de Sierra Oil & Gas, el fondo fue adquirido por BlackRock, el fondo de inversión más grande del mundo. En apariencia, el cuñado de Salinas dejó de estar en Infraestructura Institucional; por lo tanto, Sierra Oil ya no gozó de los beneficios de la licitación de Pemex.

Sin embargo, BlackRock creó con Infraestructura Institucional el fideicomiso F7175992, en el cual aparece como “fideicomitente y administrador” la empresa BlackRock México Infraestructura II, S. de R. de C.V. En su reporte del 31 de diciembre de 2015 menciona cinco veces a Jerónimo Gerard como integrante del comité técnico y del comité de inversión. Su presencia es tan importante que en caso de dejar el cargo será considerado como “remoción de dos funcionarios clave”. Y si ya no es dueño de II, por lo menos es quien tiene la mayor capacidad de decisión.

Sobre Sierra Oil & Gas y el bloque 7 que ganó en la ronda 1.1 y que dio como resultado la perforación del llamado pozo Zama-1 a partir del 17 de enero de 2017 –para dos meses después anunciar que había encontrado un yacimiento petrolero con más de mil millones de barriles–, Barbosa habla de tráfico de información.

Aclara: no es que Pemex le haya entregado un yacimiento ya descubierto, sino que le entregué la “localización”, de la cual “había suficiente información de geología y geofísica sobre la existencia de la estructura petrolera, no de que en dicha estructura hubiera tal o cual cantidad de barriles de petróleo”.

Barbosa cuestiona que en la Ronda Cero ese bloque no se le haya entregado a Pemex, a pesar de contar con la “localización” y todos los estudios realizados por la propia empresa productiva del estado, e incluso por haber invertido durante años millones de pesos para detectar esa localización.

“El que en la Ronda 1.1 Sierra Oil and Gas se haya quedado con ese bloque es muy elocuente. Hubo una intención de entregar al grupo de los familiares del expresidente Carlos Salinas una localización muy prometedora; una localización de perforación.”

Pero no sólo eso, Barbosa acusa al consorcio de mentir a la ciudadanía, en connivencia con las autoridades mexicanas, al anunciar que descubrieron petróleo en las costas de Tabasco con un volumen “de más mil millones de barriles”, cuando “el pozo ni siquiera está concluido. La información sobre los volúmenes es totalmente insegura, incierta; no tiene validez”.

El ingeniero Garaicochea, exempleado de Pemex, dice que son tantas pruebas que se tienen que realizar y tantos trabajos, que ello puede llevar cuando menos un año de labores en el pozo Zama-1.

Pero lo que sí lograron con esa manipulación de la información, festinada por el gobierno federal, es que las acciones de una de las firmas del consorcio, Premier Oil, subieran 38%.

Barbosa recuerda que toda la investigación sísmica de ese bloque se financió con recursos públicos, para terminar entregándosela a una empresa privada que a los dos meses de iniciar los trabajos miente al decir que habrá más de mil millones de barriles. “Eso coloca a las autoridades en el límite de la ilegalidad y debe ser investigado”.

La declaración de que descubrieron millones de barriles es irresponsable, porque en México el porcentaje mínimo de lo que hay en el subsuelo y llega a la superficie apenas es de entre 25 y 30%.

Sin embargo, el anuncio sirvió para que subieran las acciones. “Eso ningún órgano regulador lo permite en el mundo”, comenta Barbosa.

El pasado 26 de julio se demandó ante la Comisión Permanente que la CNH detalle qué información entrega en el llamado data room a los licitantes, “porque no es posible que ahora le hayan licitado a ENI una zona donde ya había reservas probadas y que a Sierra Oil & Gas, del cuñado del expresidente Salinas, le hayan dado ‘localizaciones’ prometedoras ya estudiadas y comprobadas por Pemex”, dice la diputada federal Rocío Nahle a Proceso.