“México debe estar preparado para salirse del TLCAN”

Con el ambiente político enrarecido por filtraciones informativas, las persistentes amenazas del presidente estadunidense, Donald Trump, y los reclamos a Enrique Peña Nieto por su falta de energía para defender los intereses de México, la senadora perredista Dolores Padierna –quien participará en las consultas nacionales sobre la renegociación del TLCAN– puntualiza en entrevista cuáles son las debilidades y posibles fortalezas del país ante las pretensiones de Washington.

En vísperas del reinicio de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la “filtración” de la versión completa de la conversación telefónica del mandatario estadunidense Donald Trump con el mexicano Enrique Peña Nieto, el 27 de enero de este año, confirmó que Estados Unidos tratará de imponer unilateralmente nuevas cuotas arancelarias, presionará a México en materia migratoria y de combate al crimen organizado y que “buscará una integración subordinada” sin respetar las reglas acordadas.

En esta llamada Trump amenazó explícitamente a Peña Nieto con imponer “un arancel fronterizo para que los productos que vengan de México a los Estados Unidos estén gravados a una tasa por determinar. Pero, ¿sabes?, podría ser 10%, 15% o 35% para algunos productos que, por ejemplo, sean empleos arrancados de sus cimientos y trasladados a México”.

El mandatario mexicano se declaró “bastante sorprendido con esta nueva propuesta” que planteó Trump al margen de lo que estaba negociando el canciller mexicano Luis Videgaray, y le advirtió que “cualquier tema que altere la situación económica de México constituye un riesgo potencial para Estados Unidos, especialmente en cuestiones de migración”.

Abiertamente, Trump utilizó el tema del muro y presumió sus facultades presidenciales para imponer impuestos fronterizos “si no podemos llegar a un acuerdo, porque la verdad es que no queremos sus productos a menos que sus productos estén gravados (…) Nos ganan en comercio, nos ganan en la frontera y nos matan con drogas”, sentenció Trump, después de ordenarle a Peña Nieto que no mencionara ante la prensa que México no pagará el muro.

Para la senadora Dolores Padierna, coordinadora de la bancada del PRD y especializada en los temas económicos y comerciales del Senado, la llamada de Trump “denota el desconocimiento de las reglas del TLCAN, pero su ignorancia no debió ser admitida por Peña Nieto, que se queda impávido y no defiende al país.

“Estados Unidos ha jugado una competencia desleal con México y no ha existido ningún presidente mexicano con visión de Estado que sepa poner orden para que respeten la firma plasmada en noviembre de 1993 en el TLCAN.

“Estados Unidos ha aplicado subsidios a las exportaciones estadunidenses con destino mexicano que exceden las regulaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y que han perjudicado mucho a nuestra industria agropecuaria en una franca competencia desleal e ilegal. Peña debió echarle en cara a Trump que mientras no respete las reglas no hay negociación.”

Padierna participará en la comisión que el Senado integrará para establecer las consultas con los distintos sectores involucrados en el TLCAN. En entrevista, la legisladora es contundente: “El gobierno de Peña Nieto, que está de salida, no debe renegociar el TLCAN en estas condiciones. No recibió el mandato de la población y estaría en una situación muy buena para no dejarse someter, pero no se le ocurre. Al contrario, tiene miedo de que la inestabilidad de carácter del magnate lo haga perder los estribos y acuda a la cláusula del tratado que permite a cualquiera salirse del pacto”.

–¿Sería muy grave si México o Estados Unidos se salen del tratado?

–Si México o Estados Unidos se salen del TLCAN realmente perderíamos de momento lo único que nos queda: nuestra industria manufacturera, que genera 26% del PIB; pero saldríamos ganando en otros aspectos. Ganaríamos en soberanía, en mercado interno, abriría el multilateralismo, provocaría que se concretaran otros tratados que sólo firma y olvida México, porque no tiene nada más qué exportar que lo que manda a Estados Unidos.

La posibilidad de que Estados Unidos o México se levanten de la mesa de negociaciones del TLCAN no es lejana. Se deja entrever en la llamada telefónica entre Trump y Peña, pero también lo advirtió el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, en un informe de 11 cuartillas que les entregó a los integrantes de la Junta de Coordinación Política del Senado durante su encuentro privado del pasado 27 de julio.

En el apartado “Consecuencias de no hacerlo”, la Secretaría de Economía argumentó así el peligro de que México no renegociara el TLCAN:

“Se correría el riesgo de no participar en el desarrollo de las nuevas disciplinas de comercio en bienes, servicios, inversión, propiedad intelectual, compras de gobiernos y otras, con las que México tendría, en los hechos, que coexistir sin participar en su elaboración.”

Sin embargo, el secretario Guajardo advirtió también que “no es posible descartar que Estados Unidos decida dejar de ser parte del TLCAN. Si esto sucediera, el Tratado continuaría aplicando para México y Canadá, mientras que con Estados Unidos se aplicarían las disciplinas de la OMC.

“México debe estar preparado para este escenario, a través de una agenda comercial de diversificación de nuestras exportaciones y de nuestras inversiones”, sentenció el documento de la Secretaría de Economía, aunque no abundó sobre la estrategia para evitar o preparar la salida del país del TLCAN.

Los temas delicados

En la entrevista con Proceso, Padierna relata parte de las conversaciones que sostuvieron los coordinadores parlamentarios con Guajardo y hace un balance de los asuntos más delicados de la renegociación: los de reglas de origen; el capítulo 19 sobre resolución de controversias, “que el gobierno mexicano no defenderá y se lo dejará sólo a Canadá”; la imposición de nuevas medidas proteccionistas “simuladas” que propone Estados Unidos; homologar el derecho laboral mexicano al estadunidense y ceder en los terrenos de energía, telecomunicaciones y comercio electrónico.

–¿Qué sucede si Estados Unidos se sale del TLCAN?

–Tal vez los gobiernos mexicanos necesiten un golpe así de fuerte para aplicar una verdadera política industrial en el país. Ildefonso Guajardo, secretario de Economía, habla de incorporar a las pequeñas y medianas industrias ahora.

“En 1993 Carlos Salinas de Gortari prometió otra cosa: que el TLCAN sería el motor de los grandes consorcios y los apoyarían; ahí crearon esta gran oligarquía, a cambio de que ellos respetaran el contenido de origen del TLCAN. Resulta que desde el primer día hasta ahora no han respetado el contenido de reglas de origen. Esto provocó la desindustrialización.”

Padierna recordó que el secretario Guajardo les aportó “un dato, una verdadera perla” sobre la falta de respeto a las reglas de origen o proporción de contenido nacional: “Hablando de la industria automotriz, cuando estaba con nosotros la Ford tenía un 40% de insumos de Estados Unidos. En cambio, ahora que fue a China sólo tienen el 4%. México no le debería dar ni el 1%.

“El gran fracaso del TLCAN ahí radica: nunca se engarzaron las cadenas productivas, el resto de la élite beneficiada no arrastró al resto de la economía, se creó una burbuja económica y a la larga se convirtieron en los dueños de México. Son las trasnacionales exportadoras.

“Si bien no recomendaría romper el TLCAN, ahora Estados Unidos quiere eliminar las reglas de origen y el contenido nacional. Si antes no lo respetaban, ahora vamos a ser una república bananera como en los años veinte. México, antes del TLCAN, era un país productor y luego se convirtió en monoproductor de petróleo. Eso vale mucho y por eso no se notaba el impacto, pero ahora que ya los entregamos lo van a meter al TLCAN.”

Sobre la resolución de controversias, Estados Unidos está proponiendo que en lugar del capítulo 19, propuesto por Canadá, las diferencias se diriman en un centro internacional de arreglo de diferencias, que depende del Banco Mundial y no de la OMC y es muy “proinversionistas y proempresas”, dice la legisladora del PRD.

“Estados Unidos –continúa– ha sido muy tramposo. México no ha sabido defenderse en los tribunales internacionales y en la mayoría de los casos se ha dejado ganar. Ildefonso Guajardo nos dijo que el capítulo 19 lo defenderá Canadá, que es suyo. El capítulo 19 lo han usado las trasnacionales, no el gobierno. Nosotros acudimos a la OMC, pero los abogados del gobierno mexicano se dejan ganar. Pemex perdió todos sus litigios de arbitraje internacional. Se dejaron ganar porque Emilio Lozoya acordó darles una multa y dejar los juicios.”

En materia energética, Padierna recordó que le enseñó a Guajardo las cifras. “En dos años México se convirtió de país exportador a importador de petróleo. Ya no se diga de gasolinas y petrolíferos. En dos años hemos perdido la soberanía energética. Le puse el ejemplo de la electricidad. Si nos cierran la llave del gas en Estados Unidos, nos dejarán sin electricidad”, le explicó.

“No voy a ir más allá de lo que aprobaron ustedes en el Congreso de la Unión”, respondió Guajardo, al referirse al tema energético.

En el tema de compatibilidad regulatoria, Estados Unidos trata de imponer a México los estándares regulatorios que existen en su territorio, con el riesgo de que se apliquen “nuevas medidas proteccionistas simuladas”, advierte Padierna.

Y explica: “Por ejemplo, México fue productor de leche durante mucho tiempo. ¿Cómo lo quebraron? Imponiendo medidas de pasteurización muy altas. Toda la industria menor quebró y quedaron dos grandes solamente”.

Otro punto álgido “es la negociación de excepciones”. Estados Unidos afirma que no se va a abordar nada de seguridad nacional, pero “era una carta para una negociación integral, como lo prometió el gobierno de Peña Nieto. ¿Qué es lo que nosotros deberíamos cuidar? Que México tenga las mismas medidas y las mismas excepciones que Estados Unidos”.

El texto de ese país sobre la renegociación habla de incorporar asuntos laborales que actualmente se encuentran en los tratados paralelos. Para Padierna “esta es una de las cosas positivas, pero ¿cuál es el lado negativo?: se quiere meter a los trabajadores en la defensa de sus derechos en el derecho internacional. El gobierno mexicano no defiende a sus trabajadores. Los deja morir solos.

“Otra cosa delicada: el derecho laboral de Estados Unidos es muy distinto al mexicano. Pese a las dos reformas laborales que tenemos, aquí es mucho mejor. Estados Unidos permite el despido unilateral; (las empresas) no tienen que dar ninguna explicación ni justificación.”

Para colmo, añade Padierna, “los negociadores de México, en particular Herminio Blanco y Jaime Serra Puche, no quieren que se meta el tema de salarios cuando es lo poquito que podríamos ganar. Es lo único bueno que tal vez pudiera tener la renegociación del TLCAN.

“En el documento original hay un renglón que habla de ‘libertad de tránsito de mercancías’ y ‘libertad de mano de obra’. A través de esta rendija, si se logra, podríamos incorporar al tema migratorio.”

“Este gobierno no debe renegociar”

–¿Cuál es el resultado del TLCAN para la economía mexicana?

–Todos los autores consultados llegan a la conclusión de que antes México tenía tasas de crecimiento mayores que ahora. El crecimiento per cápita es 1% anual en estos 23 años. Es menor en comparación con América Latina, que tiene per cápita –la medición más elemental de crecimiento y desarrollo– 1.4% sin TLCAN.

“Otra conclusión que tienen varios autores: el TLCAN fue un instrumento mayor para atar a la economía mexicana a la de Estados Unidos. Y se puede comprobar muy fácilmente: cuando ese país entró en crisis financiera por las subprime, México perdió 6.7% del PIB. Fue el único país de América Latina que cayó con esa severidad. Es decir, es el país más dependiente de la economía estadunidense.

“Por ejemplo, la Unión Europea sí logró que toda la región creciera de manera pareja, en cambio, el TLCAN es cada país por separado. México juega un rol de surtidor de materias primas, petróleo, alimentos crudos y receptor de mercancías de Estados Unidos, y a Canadá le entregó 95% de su minería. No recibe ni siquiera impuestos. Es un saqueo vil que hace Canadá de nuestro subsuelo. Esto es convertir a México en un surtidor de recursos naturales. En el caso de Canadá, la única explicación son los grandes negocios de los negociadores del TLCAN en la minería.

“Nunca se logró integrar una región de Norteamérica. Ese sería uno de los argumentos que tendría México para la renegociación: ‘Ahora sí vamos a la integración de veras’, nos dijo Guajardo. ¿Para qué queremos una integración subordinada? México se está defendiendo todo el tiempo de las trampas de Estados Unidos.”

–¿A usted le quedó la percepción de que el gobierno de Peña Nieto está dispuesto a ceder todo?

–Creo que este gobierno no debe ser el renegociador del TLCAN. No lo debe hacer un gobierno de salida, que no recibió el mandato de sus ciudadanos para renegociar algo tan grande como eso; se debería esperar al otro gobierno, del signo que sea. En la elección debe recibir ese mandato de los ciudadanos. Y que el Senado, en septiembre, cuando forme su comisión no le copie el método al Ejecutivo: que nosotros sí consultemos mediante el Parlamento Abierto.

Padierna recordó las palabras del secretario de Economía a los senadores: “Una estrategia no se consulta, se implementa, se da información dosificada según convenga”. Y la senadora responde: “Si fuera su dinero que lo hagan, pero es el país el que está en juego”.

–¿Qué riesgos hay de que este sea el gobierno que renegocie?

–En primer lugar, es muy neoliberal y no tiene conocimiento previo ni respeto por la Constitución. Llegan a negociar como si fueran productos privados y no asuntos de interés público.

“Se habla, por ejemplo, del campo. El 85% de los alimentos que se consumen en Estados Unidos provienen de México, es cierto. ¿Por qué, entonces, nuestro campo se está muriendo, está seco? Porque desde el primer día del TLCAN el sector agropecuario quedó en manos de los priistas que ahora son potentados.

“¿Cómo fue que el gobierno de Salinas ayudó a esos funcionarios? Con el Procampo. Mediante el Procampo, a lo largo de 23 años consecutivos y de manera progresiva, se les han regalado las tierras, se les exime del ISR, se les subsidia, se les apapacha y se les defiende, pero dejan en México un campo desolado y un mercado que tiene que pagar con inflación y con pobreza los alimentos procesados.”

–¿Hay una petición al Senado para que México se salga del tratado?

–Sí, muy fuerte. Sáquenos del TLCAN, nos han pedido, en especial las organizaciones del campo. No sólo no hemos ganado nada, sino que nos han perjudicado durante dos generaciones, nos dicen.

–¿Le convendría a México renegociar un tratado de libre comercio con China?

–Claro. China lo está haciendo con algunos países latinoamericanos. Ponen inversiones, pero no ponen tantas restricciones y permiten ir mitad y mitad. Si vas a poner un dólar, la mitad es tuya y la otra mía. China no pide cesión de soberanía.

“Hay un acuerdo tácito, no escrito en todos estos años del TLCAN. Estados Unidos le prohibió a México pactar con China. Es una regla no escrita. Eso se entendía cuando los otros presidentes estadunidenses ayudaban en las elecciones mexicanas. Pero a Trump, que nos ha ofendido tanto, ¿por qué el gobierno de México lo tiene que aguantar?

“China lo que tiene es planta productiva, pero México no la tiene y es muy vulnerable. Si uno ve el PIB mundial, el de Estados Unidos tiende al estancamiento, en cambio el de China es creciente. Es la mitad del PIB estadunidense todavía, pero se incrementa a un ritmo muy acelerado. Va a llegar un momento en que China rebase a Estados Unidos.

“Por eso a Estados Unidos no le conviene que toda América Latina negocie con China. Este país tiene un impactante interés por México. El que le interesa es México, por la región, la ubicación geográfica y el papel geopolítico.”