Canal 3 de Imagen Televisión programa la telenovela turca El Sultán, realizada en 2011 por TIMS Productions con el altísimo costo de 500 mil dólares por episodio; 2.2 millones de dólares gastados sólo en escenografía y vestuario, lo cual estuvo bien empleado pues los aposentos de la realeza otomana, más sus ropajes, eran de un lujo inusitado; están reproducidos con deleite en cada capítulo.
Ha sido exportada a 60 mercados, poseedora de premios además de nominaciones, aunque en su país de origen fuera reprobada por el sector más conservador y por el entonces Primer Ministro, Erdogan, a quienes les molestó el tratamiento poco ortodoxo de un personaje histórico bajado de su pedestal. El magnífico tenía los defectos de todo humano. Sin embargo, la producción tuvo un gran éxito de público en los países asiáticos donde se proyectó.
El corte es de telenovela pero está catalogada como serie, consta de cuatro temporadas. En nuestro país se exhibe la primera; arranca cuando el joven Solimán es ungido sultán a la muerte de su padre Selim. Corren los años 1520, el imperio otomano está en expansión, avasalla a sus vecinos, toma rehenes de la península italiana, no cesan las guerras por los territorios. El gobernante habrá de durar en el trono 46 años, hasta 1566.
En esos tiempos, el sultán tenía poder absoluto, gozaba de riqueza, privilegios y un harém con mujeres venidas de distintos lugares de su reino, arrebatadas de su tierra, robadas, destinadas a esclavitud de por vida. Los eunucos encargados de cuidarlas eran igualmente esclavizados. Esas costumbres fueron tenidas por válidas, las víctimas debían acomodarse a dicha situación, inútil era rebelarse abiertamente.
En esta narración, como en la historia real, una mujer supera, gracias a su astucia convertida en malas artes e intrigas, su condición de esclava para volverse la esposa legítima del sultán; su nombre, Hurreim. De cabellos rojos, ojos verdes y porte altivo, una vez que consigue su status lo defiende de cualquier acoso, pues en ello le va sobrevivir junto con sus hijos a un entorno hostil. Hay seis pilares que sostienen la trama: el sultán, su madre, su concubina favorita (madre de su primogénito), la esposa, la hermana, y el marido de ésta convertido en visir.
En general los episodios de la serie son poco explícitos en la parte de los acontecimientos políticos. Las batallas forman ejércitos que luego no vemos entrar en combate. Al final los soldados ni se despeinan, los muertos parecen maniquíes bien vestidos. El sufrimiento es de palabra, las actuaciones no permiten apreciar el dolor verdadero. El doblaje desmerece el de por sí parsimonioso actuar de los protagonistas. Solimán no se altera ni cuando está furioso. En cambio Hurreim se sobreactúa. El hilo que recorre la telenovela está limitado a las pequeñas luchas por un poder minúsculo, a las intrigas cortesanas o del harém. El Sultán poco aparece en tanto estadista.
La serie se sostiene en su referencia histórica y en una realización cuidada en todos los detalles.








