Para Halcones, trato de “rockstars”

De 2006 a 2015 el equipo de basquetbol Halcones UV Xalapa recibió, al menos, 469.7 millones de pesos por parte de la Universidad Veracruzana y el gobierno estatal. Y, sin embargo, este equipo se extinguió hace casi dos años sin recursos y ahogado en deudas.

El basquetbol profesional llegó a Veracruz en 2003 con el nacimiento de los Halcones UV Xalapa, un equipo afiliado a la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP). Era el penúltimo año de gobierno de Miguel Alemán.

El empresario sonorense Juan Manuel González era el dueño de la franquicia Indios de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, que en cuestión de semanas se transformó en el proyecto de los Halcones. El rector Víctor Arredondo Álvarez decidió que la Universidad Veracruzana tendría un equipo profesional auspiciado por esa institución supuestamente para “promover y fomentar el deporte entre la niñez y juventud veracruzanas”.

Los Halcones UV Xalapa rebasaron todas las expectativas. Los aficionados enloquecieron con el equipo. Le pertenecía a la ciudad, no sólo a los universitarios. Los éxitos deportivos llegaron en la segunda temporada. La creación del proyecto Baloncesto Integral Halcones tenía como objetivo involucrar a la sociedad veracruzana en un gran movimiento deportivo, sobre todo en el sector estudiantil y el baloncesto femenil. La escuela para niños, los Halconcitos, fue otro detonante.

Para 2005 el proyecto había crecido tanto que la Universidad Veracruzana y el gobierno del estado –que ya estaba en manos de Fidel Herrera– decidieron abrir una plaza nueva en el puerto de Veracruz y los Halcones UV Veracruz se convirtieron, por capricho de Herrera, en los Halcones Rojos, el color que caracteriza al PRI.

Dos años después de su fundación, los Halcones UV Xalapa consiguieron un campeonato. Fue el primer título de la franquicia que actualmente es la más ganadora de la LNBP.

Con el respaldo financiero garantizado, los Halcones UV Xalapa contrataron a jugadores mexicanos, mexicoestadunidenses y extranjeros sin importar lo que cobraran, entre ellos Lorenzo Mata, David Meza, Abdul Mills, Víctor Mariscal, Gustavo Ayón (que se catapultó a la Liga Española), Orlando Méndez, Adrián Zamora, Noé Alonzo y Adam Parada.

El diario Notiver publicó en 2012 el contrato de Mata, estrella de la Selección nacional: 4.1 millones de pesos libres de impuestos que debía pagar la universidad pública, según consta en el documento firmado por el jugador, Halcones UV Promotora Deportiva, A.C., y Pro Sports Uruguay Basket Management.

Una universidad generosa

En lo deportivo, nada había que reclamar al equipo. En lo administrativo, cada peso salía de las arcas de la Universidad Veracruzana, que depende financieramente del gobierno estatal.

La forma como la directiva ejerció los recursos públicos no fue transparente. Entre julio de 2003 y octubre de 2013 la Universidad Veracruzana financió al equipo a través de Halcones UV Promotora Deportiva, A.C. Para ello, cada año suscribían un convenio de colaboración.

La reportera solicitó a la Universidad los convenios, las pruebas documentales de las transferencias y de las comprobaciones de esos recursos públicos. La institución sólo entregó documentos de 2011, 2012 y 2013. Argumentó que “el artículo 30 del Código Fiscal de la Federación señala que la contabilidad deberá conservarse por un periodo de cinco años”.

La Universidad Veracruzana no entregó facturas, recibos ni nada que demuestre la comprobación del dinero. “La contabilidad de los gastos no perteneció a la Universidad Veracruzana, por esa razón no existen en sus archivos los datos solicitados”, justificó. Tampoco proporcionó los contratos de los jugadores, los integrantes del cuerpo técnico ni los directivos del club.

En los convenios que entregó hay información que desmiente a la Universidad. Estos documentos –machotes en los que sólo cambia la fecha y el monto asignado–, refieren en el apartado C de la Cláusula 4 que “la Promotora” está obligada a más tardar en 10 días hábiles posteriores a la terminación del convenio a presentar a la universidad “una relación detallada de los ingresos y gastos generados por la realización de las actividades previstas y de conformidad al presupuesto debidamente soportados, con el fin de llevar a cabo el finiquito correspondiente”.

La Cláusula 7 indica que si el equipo califica a las finales de la LNBP se firmará un addendum para especificar el presupuesto que se necesita y la forma de financiamiento. Si se toma en cuenta que en ocho de esos 10 años los Halcones UV Xalapa calificaron a la postemporada (campeón en 2005, 2007-2008, 2008-2009 y 2009-2010; subcampeón en 2004, 2006 y 2012-2013), entonces recibieron más recursos de los que están acordados en los convenios. Esa información tampoco fue entregada.

La Universidad Veracruzana, en tiempos del rector Raúl Arias Lovillo (2005-2013), fue tan generosa con el equipo profesional que en la Cláusula 2 del convenio dejó asentado que, en el supuesto de que Halcones UV Xalapa no lograra recaudar lo estimado en ingresos propios, la institución educativa “financiará el déficit para cubrir el gasto, en cuyo caso se formulará un addendum a este convenio. Esta condición estará sujeta a las disponibilidades presupuestales y financieras de la Universidad”.

“Focos rojos”

La tumba de los Halcones UV Xalapa comenzó a cavarse el día que Sara Ladrón de Guevara se convirtió en rectora. Un equipo de baloncesto profesional no estaba en su radar. En el proyecto que presentó ante la Junta de Gobierno de la UV durante el proceso de elección se refirió a “algunos focos rojos” que era necesario atender. Fue muy incisiva en los recursos públicos que se gastaban en los Halcones UV, en lugar de investigación académica o científica.

“No hay juegos de los Halcones en las diferentes regiones de la Universidad, sólo son aquí en Xalapa. No dan talleres a los jóvenes de la universidad, e incluso es difícil conseguir boletos para un juego. Es algo muy elitista, un espectáculo para unos poquitos que tiene un costo muy alto, y que le cuesta a nuestra universidad. La universidad no tiene que promover el deporte profesional y con protagonistas que cobran sueldos de académicos. No estamos para promocionar rockstars”, declaró a la prensa local.

En los Halcones UV se desarrollaron varios de los basquetbolistas que formaron la base de la Selección nacional que ganó la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011.

El 3 de septiembre de 2013, ya investida como rectora, Ladrón de Guevara fue lapidaria: “Es un lujo que no podemos darnos. Los Halcones son campeones y llenan de prestigio a la Universidad, pero no inciden en la formación de nuestros estudiantes. No podemos mantener un equipo de profesionales, pero sí uno de deporte universitario”.

Javier Duarte anunció que el gobierno del estado se haría cargo del equipo que cambió su nombre al de Halcones Xalapa. En realidad terminó por matarlo. Los problemas financieros lo ahogaron.

A través de un contrato, Halcones UV Promotora Deportiva, A.C. cedió a Halcones de Xalapa, A.C. la titularidad de dos membresías que lo acreditaban como asociado activo de la LNBP (una por valor de 1.4 millones de pesos y otra por 1.2 millones); cedió asimismo los derechos de los contratos entre la empresa Vasa Holding Company, S.A de C.V. y los jugadores Adam Parada, Franco Harris, Lorenzo Mata (Lorenzo Real Aguilar), Pedro David Meza y Orlando Homer Méndez y sus agentes.

Vasa Holding Company es una de las 98 personas físicas o morales que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) boletinó en 2014 porque han simulado operaciones y entregado facturas sin ningún “efecto fiscal”.

Aunque por la cesión el gobierno del estado no tuvo que pagar nada a la Universidad, sí adquirió obligaciones financieras y estatutarias con la LNBP y se hizo responsable de todos los derechos y obligaciones administrativos, penales, civiles, laborales y mercantiles.

El documento de cesión indica que en el anexo A integró copia simple de los contratos de los jugadores arriba mencionados. Los mismos que en la citada solicitud de información la Universidad Veracruzana negó tener.

Durante la temporada 2013-2014, el gobierno –ya en manos de Duarte– no fue puntual con los pagos de los salarios de los jugadores ni hizo frente a los compromisos de cuotas con la LNBP.

La siguiente temporada fue muy parecida. Aun así el equipo avanzó a semifinales, instancia en la que cayó ante los Pioneros de Quintana Roo.

El 14 de agosto de 2015 Halcones Xalapa anunció que se retiraba de la LNBP. Era el ocaso de la administración de Duarte. Integrantes del equipo que estaban en la Selección nacional –y que entonces se preparaba para disputar el Preolímpico en busca de calificar a Río 2016– denunciaron adeudos salariales.

En el caso de los Halcones Rojos (cuya razón social era Promotora Deportiva Veracruzana, A.C.) el gobierno estatal entregó 50.7 millones de pesos. Esos recursos fueron ministrados a través del IVD, con excepción de 2007 y 2010, cuando Sefiplan otorgó el dinero.

Los Halcones Rojos desaparecieron por no hacer frente a sus cargas financieras, entre ellas los pagos a la LNBP y a los jugadores, cuerpo técnico y empleados administrativos.

El equipo dejó de existir después de la temporada 2015-2016. El último presidente fue el diputado federal Tarek Abdalá, quien se encargó de informar a los empleados que ya no se presentaran a laborar a partir de mayo de 2016. Abdalá, quien fungió como tesorero de Javier Duarte, está acusado de peculado, abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal, tráfico de influencias y desvío de recursos por 23 mil 156 millones de pesos. Mientras goce de fuero (hasta 2018), la Fiscalía de Veracruz no podrá ejercer acción penal en su contra.

Los Halcones Rojos operaron mediante un esquema de outsourcing; es decir, su empleador no era el equipo de basquetbol o el gobierno del estado, sino una empresa de nombre Comercial Kliz, S.A. de C.V. (RFC: CKL140410-CF8), la cual pagaba a través de transferencias SPEI desde una cuenta de Banorte, reveló a Proceso un empleado que pidió el resguardo de su nombre.

El 7 de julio de 2016 la LNBP oficializó la desaparición de los Halcones Rojos.