“Álvarez Cibrián es el peor presidente que ha tenido la CEDHJ”

En agosto próximo finaliza la gestión de Felipe Álvarez como ómbudsman estatal y los empleados de la CEDHJ denuncian que sigue hostigando al personal que no es recomendado por políticos ni es parte del “intercambio de favores”. De esa manera los entrevistados revelan parte de la red de influencias en que el funcionario del organismo “autónomo” afianzó su reelección y lo califican como “el peor” que ha desempeñado el cargo.

Con la anuencia del ómbudsman Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, en la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ) se discrimina, se le baja el salario o se despide a los empleados sin consideraciones, al tiempo que se privilegia al círculo más cercano del presidente y a los recomendados de varios políticos.

En los últimos cuatro años de esta administración, cada enero se realiza un recorte de personal y se baja el salario a las personas que considera que no son leales a él, y la mayoría son mujeres.

A principios de 2017 fueron cesadas Jenifer Hinojoza, Liliana Palacios, Lilia Romo, Margarita Vargas y Raymundo Álvarez. Además, a Rosaura Reynoso Guzmán se le pidió la renuncia pese a que estaba de incapacidad por una fractura de dedos y ella recurrió al amparo.

A decir de uno de los empleados consultados, también se le otorgó su liquidación laboral a Mario Aguayo Aréchiga, “secretario particular y compadre de Álvarez Cibrián”, pero no en las mismas condiciones que a los demás: “Se le liquida, creo que con 600 mil pesos, pero sigue laborando para la CEDHJ porque se le recontrató y ahora cobra por honorarios”.

Al preguntarle a uno de los informantes si Álvarez Cibrián quiere dejar plazas disponibles para quien lo sustituya en agosto próximo, cuando termina su segundo y último periodo en la CEDHJ, responde: “No, porque las plazas ya fueron ocupadas”.

Pese a los tres recortes de personal que se han aplicado de 2015 a 2017, la plantilla ha crecido: en el primero de esos años había 268 trabajadores (154 hombres y 114 mujeres), para 2016 ya eran 289 (164 hombres y 125 mujeres). Calcula que actualmente hay alrededor de 300 empleados.

“Algo le pasó a Álvarez Cibrián, porque sus primeros cuatro años no fueron tan malos al interior de la institución, pero en los siguientes empezó a hostigarnos a través de su gente más cercana y a despedir a los compañeros”, comenta el mismo empleado.

A otro grupo de trabajadores se les bajó el salario, nuevamente la mayoría son mujeres.

Jazmín de la Torre percibía 37 mil pesos al mes y ahora gana 26 mil; a Marcela Hernández se le redujo de 37 mil a 28 mil; Francisca López de 37 mil pesos a 26 mil. Asimismo, Rosa María Medina ganaba 39 mil y ahora sólo 28 mil; Claudia Navarro pasó de 47 mil a 36 mil pesos mensuales.

También se le bajó el salario a Susana Hernández, quien en 2016 percibía 37 mil pesos, pero ella demandó a la institución. José Luis Cardona, quien percibía 27 mil pesos, prefirió renunciar antes que le redujeran el sueldo.

–¿Por qué la mayoría de los trabajadores afectados son mujeres?

Uno de los entrevistados contesta: “Porque el presidente es misógino”. Otro apunta: “Porque la mayoría son solas o madres solteras”.

En contraparte, hay personal privilegiado: “Así como se despidió a Mario Aguayo Aréchiga con todas las de la ley, porque no se le regateó ni un peso y luego se le volvió a contratar por honorarios, también se le consintió a Daniel Ávila que pasara de un cargo de confianza en la Sexta Visitaduría General y con salario de 52 mil al mes, a una plaza  sindicalizada con un salario de 26 mil pesos, manejando asuntos de confianza”.

Ávila es el abogado del organismo, quien junto con el responsable de Recursos Humanos, Gerardo Plascencia, acudió el pasado 6 de enero a la casa de Rosaura Reynoso para solicitarle que dejara su plaza de visitadora adjunta A.

Proceso Jalisco comprobó los despidos y las reducciones de salario en la nómina de la CEDHJ, al comparar la segunda quincena de febrero de 2016 con la segunda de enero de 2017.

Los entrevistados aseguran que nunca habían visto una CEDHJ tan politizada y con tantas anomalías. Sobre los expresidentes de la comisión, una trabajadora dice: “Carlos Hidalgo Riestra fue un amor, Guadalupe Morfín Otero era un tanto altanera, pero eso sí, muy justa, nos ponía a trabajar a todos por igual, hasta la gente que llevó del ITESO, y nos igualó los salarios. Carlos Manuel Barba ni actuó a favor ni en contra del personal. El peor presidente hasta ahora, sin lugar a dudas, es Álvarez Cibrián”.

Otro entrevistado expresa: “¡Cómo extrañamos a Lupita!”. Afirma que en el periodo de Morfín Otero había alrededor de 150 trabajadores, mientras que actualmente son el doble, muchos de ellos recomendados de políticos o funcionarios del Poder Judicial.

Intercambio de favores

A decir de los trabajadores consultados, los cuatro hijos varones del presidente de la CEDHJ (Felipe, Antonio, Blas y Édgar Misael Álvarez Barba) tienen “buenos puestos” en dependencias públicas y, en contraparte, Álvarez Cibrián recibe recomendados en la comisión.

Por ejemplo, Antonio Álvarez Barba trabaja con el magistrado del Supremo Tribunal de Justicia (STJ) Espartaco Cedeño Muñoz, y a cambio el ómbudsman metió en la CEDHJ a Lidia Ávila Valdez, esposa del magistrado, quien labora en la Sexta Visitaduría General con un sueldo mensual de 84 mil 238 pesos, según la nómina de la segunda quincena de enero pasado.

Blas Álvarez Barba labora en el Poder Legislativo con la diputada  local priista Rocío Corona Nakamura. Paralelamente, Luis Antonio Corona Nakamura dirige el Instituto de Capacitación de la CEDHJ con un salario de 66 mil 174 pesos.

A su vez, Édgar Misael Álvarez Barba trabaja en el Instituto Nacional de Migración con el delegado Ricardo Vera Lira, mientras que la hija de éste, Ana Julieta Vera Lepe, trabaja en la dirección administrativa de la comisión, con un sueldo mensual de 18 mil 859 pesos.

En cuanto a Felipe Álvarez Barba, está en el Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), por la intervención del secretario de Educación estatal, Francisco Ayón López, quien es el presidente del consejo de administración del SIAPA.

Con esa base, los declarantes señalan que con un buen “padrino” es fácil conseguir trabajo sin someterse a concurso ni cumplir con los perfiles. Entre los nombres de quienes fueron contratados así destacan hijos, amigos, hermanos, novias, esposas, cuñados y compadres de militantes del PAN y del PRI.

Este semanario publicó en mayo de 2008 que los consejeros ciudadanos de la CEDHJ acusaron a Álvarez Cibrián de politizar y burocratizar al organismo en contubernio con diputados panistas y priistas (Proceso Jalisco 185).

Por ejemplo, el panista José Antonio de la Torre acomodó a Ezequiel González Pineda, Carlos Alfredo Mayorga Mendoza, Héctor Mancilla Ramírez, Sandra Edith Enríquez Bravo, José Humberto García Lara, José Humberto García Lira y a Rosa Icela Díaz Gurrola. Esta última, señalan los informantes, es la esposa del panista, trabaja cerca de Álvarez Cibrián y gana 31 mil 360.

Por su parte Paulo Colunga Perry insertó en la CEDHJ a Georgina Magallón Robles y a su sobrina, Samara Nicole Colunga Tejeda. De igual forma, Irving Ávila Trujillo metió a Ramón Saúl Meneses Pérez y a Martha Ofelia Pérez López.

Por su parte Gustavo González impuso a Jesús Vallejo Díaz y a Iván Vallejo Díaz, el primero en el área administrativa y al segundo en la Quinta Visitaduría, con salarios mensuales de 32 mil 168 y 84 mil 233 pesos, respectivamente.

Las fuentes indican que hay por lo menos otros tres trabajadores acomodados por panistas, pero no han identificado plenamente a su “padrino”.

–¿Por qué le dicen padrinos? –pregunta la reportera.

–Los mismos protegidos así les llaman. Si alguien, con jerarquía o sin ella, les hace alguna observación, expresan cosas como: “Le voy a hablar a mi padrino, no te pongas conmigo”.

Por parte del PRI, Jorge Arana Arana colocó en la comisión a Araceli Arana Coldivar, Martha Abigail Ramos Paredes, Mayra Figueroa y Gerardo Plascencia Pérez. Éste es el titular del área de Recursos Humanos, con un salario mensual de 50 mil 857 pesos.

Plascencia Pérez es cuñado de Jorge Arana Arana y fueron él y Daniel Ávila quienes le pidieron el 6 de enero pasado a Rosaura Reynoso que dejara su plaza cuando ella estaba de incapacidad laboral.

El también priista Hugo Contreras Zepeda colocó a su hermano Noé en la Tercera Visitaduría, donde gana 37 mil 647 pesos al mes, mientras que Patricia Retamoza clavó a su hijo Carlos García Retamoza en la dirección administrativa, con salario de 50 mil 857 pesos. De igual modo, Salvador Arellano puso a Édgar Eduardo Arellano Ortega en la Dirección de Quejas, donde percibe 16 mil 484 al mes.

Algunos integrantes del consejo de la CEDHJ también colocaron a su gente. El consejero Luis Cisneros recomendó a sus hijas Mayra Lucero y Citlali Cisneros Chavarín. El segundo visitador, César Orozco Sánchez, acomodó a su hermana Gabriela Orozco Sánchez en la contraloría y a su prima Gabriela Cruz Sánchez en la Quinta Visitaduría.

Los magistrados del STJ no se quedan atrás. Aparte de que Espartaco Cedeño Muñoz le halló lugar a su esposa Lidia Ávila Valdez, Luis Enrique Villanueva Gómez impuso a su hermano Miguel Ángel Villanueva y el magistrado Joaquín Miranda Altamirano a su hermano José de Jesús Miranda y a Sofía Gutiérrez Pérez.

El grupo de Mascota

El presidente de la CEDHJ nació en el municipio de Mascota, así que les dio trabajo a conocidos de su terruño, como Isabel Arredondo Cortés, Yésica Berumen Pelayo, Óscar Castañedo Pelayo, Anahí Flores Anaya, Norma Alicia Grano Rodríguez, Ana Dolores González Pacheco, Joana Patricia González Estrada, Everardo Peña Dávila, Sandra Ivette Pérez Landeros, Nieves del Rosario Ramos Arreola, Job Alejandro Salcedo Covarrubias y Alma Verónica Zavala.

También le dio trabajo a Martín Pacheco Dávila y Noé Bravo Dávila, sus ahijados. El primero labora en la Sexta Visitaduría, con un salario de 15 mil 288 pesos, y el segundo se encuentra en la Tercera Visitaduría, donde cobra 24 mil 64 pesos al mes.

Los empleados de la CEDHJ señalan que ahí trabajan tres sobrinas del cardenal de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, cuya familia también es oriunda de Mascota: Ana Bertha Robles Sánchez, quien es la secretaria particular de Álvarez Cibrián y gana 66 mil 174 pesos al mes; Luz Robles Sánchez, quien también labora en la presidencia con un salario de 24 mil 64 pesos, y Sofía Robles Montes.

A la tercera no se le encontró en la nómina correspondiente a la segunda quincena de enero de este año.

Uno de los trabajadores consultados enfatiza: “Hay que aclarar que en este caso (de sus presuntas sobrinas) el cardenal no intervino, es mera coincidencia”.