Reforzar medidas de seguridad en CU, proponen comerciantes al rector Graue

Señor director:

Le pedimos publicar la siguiente carta, dirigida al doctor Enrique Graue Wiechers, rector de la Universidad Nacional  Autónoma de México (UNAM):

Los que suscribimos la presente, autorizados de la plaza comercial del Circuito Escolar ubicada entre la Facultad de Psicología y el Centro de Enseñanza para Extranjeros (Cepe), nos dirigimos a usted respetuosamente para exponerle lo siguiente:

Estamos a una semana de que se cumplan ocho años del lamentable incidente en el que perdió la vida una persona que se dedicaba al narcomenudeo –según investigaciones de la autoridad competente– en las instalaciones de esta institución. Este hecho, suscitado el 2 de junio de 2009, motivó la suspensión de nuestras actividades comerciales en los pasillos exteriores de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), pero también generó el diálogo entre el colectivo de vendedores y la Rectoría, representada por las autoridades del Patronato Universitario (PU). Este diálogo fructificó en la construcción de esta plaza comercial, la cual nos fue entregada el día 31 de mayo de 2010, es decir, casi un año después de firmar los acuerdos establecidos por ambas partes.

Las investigaciones judiciales permitieron la captura y reclusión del presunto homicida, lo que deslindó públicamente a las agrupaciones de vendedores del violento hecho.

Durante el proceso de negociación con las autoridades del PU, hicimos –como representantes del colectivo – una serie de propuestas para definir la ubicación de las actividades comerciales que se desarrollaban en torno a la FFyL, buscando el área más idónea y favorable para la comunidad universitaria. Finalmente, los representantes del PU decidieron, ya sin el consenso del colectivo de vendedores, que el mejor lugar era el espacio que actualmente ocupamos.

En distintos momentos agradecimos de todas formas la respuesta dada por la Rectoría, a través de las autoridades pertinentes, de nuestra petición de regularización de la actividad comercial que realizábamos, pues ello fue una clara muestra de la sensibilidad y voluntad conciliadora que tuvo su antecesor.

Desafortunadamente, en el lugar en el cual laboramos, y que se encuentra en un espacio que forma parte del Patrimonio de la Humanidad catalogado por la UNESCO, se han venido suscitando cotidianamente una serie de eventos realizados por personas ajenas a la comunidad, que ha ido dañando seriamente las instalaciones antes señaladas, lo cual ha generado una serie de gastos extraordinarios al PU.

Casi todas las noches se reúnen varias personas –hombres y mujeres– desconocidas a consumir bebidas embriagantes, a drogarse, a encender fogatas, a pernoctar y realizar otra serie de ilícitos como el robo a varios de los locales comerciales, así como lámparas, herramientas de trabajadores y herraje de las mesas de trabajo que son propiedad de la UNAM, sin que la instancia de vigilancia, que es la encargada de resguardar las instalaciones, haga nada al respecto. Esta situación se agrava los fines de semana; sobre todo cuando hay futbol en el estadio de CU, pues la plaza es literalmente tomada por gran cantidad de personas que la convierten en zona de recreo y sanitario público.

Esto se ha notificado en reiteradas ocasiones a las autoridades pertinentes y a la fecha no hay una respuesta efectiva a ese problema. Creemos que ese lugar constituye una zona más de riesgo para la comunidad, el cual se suma a la cercanía con el auditorio Justo Sierra, ocupado ilegalmente desde hace más de 14 años, convirtiendo la zona aledaña a la FFyL y el Cepe en un peligro latente para la comunidad universitaria, además de todos los daños infligidos a las instalaciones.

Los trágicos acontecimientos recientemente ocurridos en el campus universitario –la muerte de la joven de 22 años Lesvy Berlín Osorio– vuelven a poner en la mesa de la discusión el tema de la seguridad dentro de las instalaciones y los grandes riesgos que existen para la preservación de la integridad de la comunidad universitaria.

Como lo ha expresado usted recientemente, es necesario unir esfuerzos para mantener la seguridad en las instalaciones de la Universidad, y por ello resulta desconcertante que ante la convocatoria masiva a la Mega-borrachera en el campus, promovida a través de las redes sociales, se suspendan labores en algunas facultades y en nuestro caso se nos indique, por medio de personal del área de Patrimonio Universitario, que debemos suspender nuestras labores desde temprano. Creemos que este tipo de eventos puede ser detonante de mayores conflictos, pues la permisividad y consumo de alcohol masivos no pueden ser un elemento disuasivo, y por el contrario, se incrementan los riesgos al interior de la comunidad en su conjunto.

En el caso de la zona comercial a la que nos referimos, proponemos lo siguiente:

1. Construir una reja en torno a la plaza comercial citada.

2. Colocar más lámparas de iluminación alrededor de esa zona.

3. Establecer rondas de vigilancia por parte del personal de la dependencia responsable de la seguridad en la UNAM, con mayor frecuencia de la realizada hasta ahora.

Ante estos hechos que perjudican el buen nombre de la Universidad, reiteramos nuestro apego a la institucionalidad y nos mantenemos fieles al diálogo y a la negociación para encontrar soluciones a los problemas que se presenten. (Carta resumida)

Atentamente:

Adán Dante Mendoza, Iván Nolasco,

Jorge Díaz, Lilia Cortés