En La Habana, Cuba, el presidente Fidel Castro condecoró a mediados de 2001 a María Rojo con la máxima distinción cultural de la isla, la Orden Félix Varela de Primer Grado, en reconocimiento a sus extraordinarios aportes “en pro de los valores imperecederos de la cultura nacional y extranjera”, pero específicamente por su contribución a la cinematografía universal. Este es el discurso de la actriz, publicado el 5 de junio a su regreso de Cuba en La Rosita, el periódico cultural de Coyoacán, donde fue la primera delegada electa por voto directo.
María Rojo
Presidente Comandante Fidel Castro:
Agradezco en nombre de mis compañeros los directores Fernando Pino Solanas [de Argentina], Jorge Sanjinés [de Bolivia] y del mío propio el honor con que nos distingue el pueblo cubano, otorgándonos el reconocimiento de la Orden Félix Varela, pensador que forjara con el compromiso de las ideas, la identidad nacional cubana en el siglo XIX.
Desde la Patagonia hasta los bravos linderos del Río Bravo, la tierra significa mucho más que el lugar donde estamos parados. “Si el hombre es polvo, aquellos que van por el llano son hombres”, diría el poeta1; aunque se sigan confundiendo con el color de la tierra…
Aquí en Cuba (terroncito de azúcar, cariñito azucarado, pedacito de Patria de todos los que no somos Hollywood), que sabe reír y cantar, se nos convoca a afincar el sueño bolivariano que no hemos podido lograr en los hechos y que hoy, en el siglo XXI, queremos hacer tangible en el territorio que conocemos los cineastas: el de los sueños.
Según las estadísticas, el ser humano dedica el 30 % de su vida a dormir, el 10 % a soñar: el mismo indignante 10 % que el poder económico nos regatea en nuestras propias pantallas.
Defender el sagrado porcentaje de los sueños, nos obliga a poner en marcha la ya recurrente “estrategia del caracol”. Al fin que somos expertos en resolver todo, al fin que siempre ahí le atoramos con el alambrito o pegamos con tape el mundo zurcido y parchado que nos han designado.
Es por este ideal de ganarnos a nosotros mismos, que nos sumamos a la iniciativa de este Encuentro; de integrarnos una vez más, aunque usted no lo crea, a la propuesta de echarles montón a los que pretenden quitarnos todo, ¡hasta ese 10 % que nos representa la identidad de Patria en la que nos conocemos y reconocemos los que trabajamos en el mundo de las imágenes!
Muchas gracias.
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1 Alusión al poema “Prueba” de Octavio Paz,
en Ladera este (1962-1968).








