La presencia de saberes, estéticas y manufacturas artesanales en el arte contemporáneo, provoca cuestionamientos y reflexiones sobre las ventajas y desventajas de estas colaboraciones. Promovidos por creadores profesionales que conocen los gustos y tendencias del mercado institucional y comercial, los proyectos deberían acompañarse de datos, cifras y testimonios de los artesanos que permitieran trascender las apariencias del idílico trabajo conjunto. En concreto, ¿a cuánto asciende el ingreso que reciben los artesanos y en qué estado se encuentra la construcción de valor de sus creaciones, de sus firmas y del género denominado arte popular?
Propuesta al Museo Franz Mayer por la artista textil Isabel Quijano León, la muestra Arte-objeto mazahua. Isabel Quijano León, es un excelente ejemplo de la ambivalencia y desigualdad que existe entre la creación contemporánea y el soporte artesanal. Mencionadas como un simple adjetivo en el título de la muestra, las artesanas Angélica, Matilde y Lilia Reyes Martínez, Angélica Martínez de la Luz, María Mercedes de Jesús Marín, Sonia Segundo Esquivel, Cleotilde Cenovio y Juana Martínez Policarpio, son protagonistas tan esenciales como indirectas de cada una de las obras.
Concebidas en su configuración de arte-objeto por Isabel Quijano, las piezas alternan técnicas y temas del bordado tradicional de San Felipe Santiago (municipio de Villa de Allende, Estado de México) con estructuras tridimensionales, composiciones formales y materiales –hilos “de buena calidad”– provenientes de Quijano. Trabajados en técnicas de hilvanado/pepenado, careado y a dos agujas, los bordados en formatos cuadrados o rectangulares con iconografía de venados –deidad fundacional del pueblo mazahua–, palomos, estrellas de ocho picos y flores de manita, alternan su delicado y contundente preciosismo con los característicos y no muy complicados entramados escenográficos de cintas o listones de Isabel Quijano.
Enriquecida con ruedos –remate de las enaguas–, cenefas, morrales y miniaturas mazahuas de la colección del Centro de Estudios de Arte Popular Ruth D. Lechuga (CEAP-RDL) –desde el 2016 perteneciente al Museo Franz Mayer–, la muestra registra tres funciones que ha tenido el bordado mazahua a partir de los años ochenta: su uso como ornamento de la indumentaria local, su identidad como creación autónoma en las espectaculares miniaturas que promovió la política gubernamental de fomento artesanal en esos ochenta, y su utilización como protagonista-complemento en la creación artística contemporánea.
Coordinado por la reconocida antropóloga Marta Turok, el CEAP-RDL, en su interés por promover el conocimiento, valoración y comercialización del arte popular, invita este fin de semana tanto a un encuentro sobre coleccionismo que se realizará en el Museo Franz Mayer del 31 de mayo al 2 de junio como, también, a una venta temática que, del 2 al 4 de junio, abordará el patrimonio artesanal ritual, en riesgo, en rescate y en supervivencia.








