En medio de la multitudinaria celebración intermunicipal del centenario del natalicio de Juan Rulfo en el sur del estado, se le impuso su nombre a la plaza de San Gabriel y, entre decenas de actividades artísticas, turísticas y culturales, se entregaron los premios Rostros del Llano a personas destacadas de este municipio, que tantos recuerdos dejó en el gran narrador.
San Gabriel.- A partir de mayo de 2017 el cabildo en pleno determinó que la plaza de San Gabriel, antes “de la Revolución”, lleve el nombre de Juan Rulfo.
El martes 16, al filo de las 10 de la mañana, tambores y trompetas de la banda de guerra de la Secundaria Técnica 37 resonaron en la Presidencia Municipal para iniciar la fiesta del centenario del natalicio del gran escritor, a iniciativa del cronista José de Jesús Guzmán Mora y con el respaldo del presidente municipal, César Augusto Rodríguez Gómez.
El carácter universal de la obra de Rulfo, traducida a más de 50 idiomas –uno de los más recientes el mandarín– atrajo a multitudes de escritores, artistas y turistas. Desde el viernes 12 los hoteles de toda la región sur del estado están llenos y un empresario del ramo turístico lamenta que en el pueblo donde creció Rulfo los cuartos de hospedaje no lleguen a 200. Decenas de familias tuvieron que abrir sus casas para albergar visitantes, dice Guadalupe Rosales, dueña de una papelería.
El auditorio del municipio y la Plaza de Toros se acondicionaron como campamentos para los mochileros que llegaron con casas de campaña y para “chopers” o motociclistas.
No obstante que el director de la Fundación Juan Rulfo, Víctor Jiménez, definió el festival municipal como “una fiesta de rancho”, desde semanas previas al festejo del 16 de mayo se veían en San Gabriel periodistas de diversos medios de comunicación y varios países, que se aventuraron fuera de las grandes ciudades para recorrer la Ruta Rulfiana, integrada sobre todo por Sayula, San Gabriel, Tuxcacuesco y Tonaya, donde están los parajes que evoca en sus relatos el autor de El Llano en llamas.
Los rostros del llano
El viernes 12, con el apoyo de la organización civil Iniciativa San Gabriel y el gobierno municipal, se promovió la primera entrega del galardón Rostros del Llano a 17 ciudadanos destacados en los ámbitos de letras, cultura, industria, academia y defensa de los derechos civiles.
En el Preseminario de San Gabriel, antes Colegio de las Madres Josefinas, Guadalupe Munguía Anaya recibió el reconocimiento en nombre de su padre, el historiador Federico Munguía Cárdenas, cronista de Sayula, periodista, escritor, biógrafo y amigo de Juan Rulfo que falleció el pasado 29 de marzo.
“Todavía lo recuerdo –dijo Munguía Anaya– haciendo el esfuerzo por leer el periódico del 29 de marzo, sin saber nadie que esa sería su última lectura. Todo comenzó por su gran amor a Sayula, a la tierra que lo vio nacer, y en donde la voluntad divina le permitió dejar su último aliento de vida. La lectura siempre fue su más grande pasión desde su niñez y en los últimos años de vida se convirtió en su actividad principal.
“Nos deja el corazón triste, con un profundo vacío, pero al mismo tiempo con el orgullo de haber tenido el privilegio de contar con un gran hombre como padre.”
A finales de febrero Munguía dio una entrevista a Proceso Jalisco, donde habló de su trabajo como historiador y periodista.
Otro galardonado fue el escritor, caricaturista, periodista y colaborador del diario Excélsior, Luis de la Torre Ruiz, quien a sus más de 84 años y con serias dificultades para caminar, se aventuró por vía terrestre para conocer el pueblo del gran escritor, a quien conoció cuando las revistas Plural y El Cuento publicaron textos suyos. De la Torre habló también de su entrañable amigo Federico Munguía:
“Uno cree que al final de la vida no queda mucho que hacer y ya se siente uno desplazado e inútil, pero hay algo que recompensa la vejez en una forma extraordinaria. Yo estoy recibiendo un regalo de vida que es esta lucidez para ver a estas personas y este homenaje a un hombre que traté brevemente, como Juan Rulfo, y a otro que traté un poco más, a don Federico Munguía Cárdenas. Ya se fueron. Recuerdo las ocasiones en que me hospedé en su casa, todo para ir en la búsqueda de la microhistoria y al rescate de las palabras y del habla de nuestra gente.”
Siguió el turno de Felipe Cobián Rosales, oriundo de Los González, en Tuxcacuesco, Jalisco; fundador y excoordinador de Proceso Jalisco, excorresponsal de La Jornada, exjefe de información de Noticentro, fundador de la revista Semanario Diez.
El columnista del diario Mural de Guadalajara, Pedro Mellado Rodríguez, y Juan José Doñán, colaborador de Proceso Jalisco y comentarista de Radio Metrópoli, recalcaron que Cobián Rosales debe ser considerado el decano de los periodistas en el estado.
Remembranzas
Al recibir el reconocimiento Rostros del Llano, el líder cooperativista Jesús Torres Nuño habló en nombre de los exempleados de la desaparecida Euzkadi, hoy Trabajadores de Occidente (Tradoc).
Recordó que Rulfo trabajó como vendedor de la llantera Goodrich-Euzkadi de 1946 a 1952. Aunque es difícil imaginar que alguien tan introvertido como el escritor se dedicara a vender, esa actividad le permitió recorrer el país y dedicarse a la fotografía en sus ratos libres.
Según Torres Nuño, en febrero de 1947 Rulfo le mandó una carta a su novia Clara Aparicio, en la cual lamenta la sobreexplotación de los trabajadores:
“Te estoy platicando lo que pasa con los obreros de esta fábrica, llena de humo y olor a hule crudo. Y quieren todavía que uno los vigile, como si fuera poca la vigilancia en que los tienen unas máquinas que no conocen la paz de la respiración”.
Torres Nuño señaló que la situación siguió así, hasta que en la segunda mitad de los noventa y el inicio del nuevo siglo las llanteras instaladas en el país despidieron a miles de empleados ante la feroz competencia en el mercado. En tal situación, recalcó, los líderes de los sindicatos cetemistas de Uniroyal y Good Year Oxo se vendieron a las trasnacionales.
En cambio, los obreros de Euzkadi se fueron a la huelga entre diciembre de 2001 y enero de 2005. En esos mil 141 días, afirmó Torres Nuño, “nos propusimos darle una lucha a la empresa alemana Continental, en Alemania, como nunca se lo hubiera imaginado. Y cumplimos”.
Dijo que gracias a la huelga y a su triunfo, los obreros de la desaparecida Euzkadi fundaron Tradoc, que ahora cuenta con más de mil 400 integrantes, exporta su producto y tiene un récord de producción de 22 mil 860 llantas en un día.
Ese día también fue galardonado posmortem Gonzalo Villa Chávez, urbanista oriundo de San Gabriel, fundador de la escuela de Arquitectura de la Universidad de Colima y acuarelista.
Se le recuerda por su trabajo en la restauración del Arco de Gavi, en Verona, Italia, del edificio del Hospicio Cabañas, de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz de la Universidad de Guadalajara y del Palacio de Cortés en Cuernavaca. Además formó parte del Centro Internacional de Restauración de la UNESCO.
Se entregó el reconocimiento a la maestra Socorro Cobián Rivera, quien formó a varias generaciones de estudiantes, a quienes inculcó el gusto por las obras rulfianas y que con su apoyo se convirtieron en profesionistas o en trabajadores capaces.
“Son tantos los muchachos que ya ni me acuerdo de cuántos y menos de cómo se llaman, pero igual yo a todos los recibo”, dijo sonriente la profesora.
En la lista de galardonados se incluyó a Blas Galindo Núñez, empresario y productor de balones, quien introdujo en San Gabriel la técnica del cocido del balón de baqueta, oficio que les sirvió de base a decenas de obreros que luego eran contratados en la fábrica de calzado Canadá. Esta empresa, ya desaparecida, era propiedad de Salvador López Chávez y una de las industrias más exitosas de México.
En entrevista, Galindo Núñez dice que San Gabriel es cuna de hombres ilustres como su primo hermano, el famoso compositor de Sones con mariachi, quien se llamaba igual que él.
Asimismo fue distinguida con Rostros del Llano la ejidataria María Trinidad de la Cruz Guzmán, de la comunidad de San Isidro, que se dedica a la agricultura sustentable basada en productos orgánicos. Este núcleo agrario lleva más de 50 años luchando por recuperar decenas de hectáreas invadidas por una firma trasnacional.
Desde Tequila llegó por su reconocimiento Elisa Martínez, presidenta de La Invencible, la primera cooperativa de producción y venta de productos derivados del maíz, fundada en 1937. Agradeció el premio a nombre de los hombres y mujeres de la tercera edad que padecen las consecuencias de un fraude por más de 60 millones de pesos cometido por exdirigentes de la cooperativa, a quienes demandaron para recuperar sus bienes.








