Denuncia que fue agredido por un marino en Veracruz

Señor director:

Mucho agradeceré la publicación de la siguiente carta, debido a que temo por mi seguridad, ya que fui hostigado por un integrante de la Secretaría de Marina al estar realizando mi trabajo periodístico independiente el pasado 28 de abril en la ciudad de Veracruz.

Luego de más de 45 años dedicado al periodismo especializado en comercio exterior, viajé al puerto de Veracruz con el objetivo de recabar información para el libro que escribo actualmente sobre la problemática de la marina mercante y puertos del país. En el “heroico puerto” se llevaría a cabo, por parte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la entrega de las 14 capitanías portuarias veracruzanas a la Secretaría de Marina, en las instalaciones de la Autoridad Portuaria Integral de Veracruz (Apiver), dentro de lo que han llamado “la militarización de los puertos”.

Estaría presente, entre otros, el titular de la Apiver, Juan Ignacio Fernández Carbajal, funcionario a quien busco entrevistar desde hace más de tres meses pero con quien Comunicación Social de la dependencia no me concede una cita.

Sin embargo, a un capitán de corbeta o teniente de navío cuyo nombre desconozco no le pareció que el suscrito estuviera tomando fotografías, por lo que en forma autoritaria me dijo que le entregara mi material, pues con esas imágenes peligraba su seguridad; igualmente me ordenó salir de la sala de juntas y “que lo acompañara”. Me negué a entregar mi trabajo, así como a salir del recinto. Entonces pidió a otro marino llamar a personal de seguridad para que me desalojaran y me quitaran mi material.

Fue entonces cuando me dirigí hasta el lugar donde estaba el capitán de altura Enrique Casarrubias García, actual director general adjunto de Protección y Seguridad Marítima de la Coordinación de Puertos y Marina Mercante de la SCT, a quien conozco desde hace más de 10 años, para reclamarle por la actitud violenta con la que me estaban tratando.

Gracias a la intervención del capitán Casarrubias es que salí de esa sala sin mayor problema minutos después, acompañado de la escolta del funcionario.

Debo agregar que el puerto de Veracruz es patrullado por marinos a bordo de vehículos artillados que recorren las calles en grupos de dos o tres unidades. En las calles, jardines y parques del puerto se ven marinos uniformados con camuflaje, armados de rifles y radiocomunicadores. En mi opinión, esos integrantes de la Armada de México deberían estar impidiendo el saqueo de las riquezas del mar patrimonial. (Carta resumida).

Atentamente:

Raúl Hernández Rivera