Los festejos por los 100 años de la Constitución de México comenzaron en enero, y al parecer seguirán durante los meses que faltan para que 2017 termine. La televisión oficial se ha encargado de divulgar unas cápsulas –les llama lecciones– sobre los diversos tópicos que encierra la Carta Magna.
Canal 22 también ha dado a conocer documentales en torno a las instituciones en donde se discutieron los artículos constitucionales en 1917. Y, de manera continua, las 30 lecciones con Jorge Islas, académico de la UNAM. Cada episodio de la serie dura en promedio seis minutos y medio, así que se inserta en los espacios entre programa y programa al lado de la copiosa propaganda gubernamental.
Con fondo amarillo, en líneas sepia aparece delineado el mapa de nuestro país, y enseguida el escudo nacional; esta entrada da paso a Islas saludando al auditorio y anunciando el tema: por ejemplo, los derechos económicos. Su figura se desvanece para dar lugar a imágenes de vendedores y músicos ambulantes en lamentable estado, no sólo económico sino físico, y de inmediato Luis de la Calle, especialista, pasa a explicar el modelo económico al cual señala como mixto, y luego el profesor emérito de la UNAM Rolando Cordera señala lo mismo, agregando que aun con los cambios de 1982 el carácter mixto prevalece. Se insertan tomas del logo de Pemex en gasolineras, del puerto de Veracruz, de la Comisión Federal de Electricidad. Se habla además de la prohibición de monopolios, del reparto de la riqueza, de la recaudación insuficiente.
Son 30 lecciones elaboradas en lenguaje sencillo para dar a conocer al público el contenido de un marco legal que nos envuelve a todos. El resumen y los comentarios están a cargo de personajes de distinto signo ideológico, la mayoría restringida a exponer la letra, sin entrar en honduras. Pero también hay la exaltación de lo que se supone son derechos garantizados y cumplidos, como los de elegir representantes a las cámaras legislativas, o lo que los electores esperarían de la Constitución de la Ciudad de México.
Según dijo Jorge Islas al presentar el programa, 90% de los mexicanos no conoce su ley máxima, por lo cual se trata de acercar sus contenidos al ciudadano; pese a las “más de 600 reformas que se le han hecho” sigue vigente; sin embargo, el Estado tiene una deuda y pendientes con los de “abajo”.
Nuestra Constitución en 30 lecciones no abonará a que se resuelvan esas dificultades, pues las reformas a la Ley hechas desde 1988 han inclinado la balanza cada vez más hacia el lado del capital. Los derechos que permanecen si acaso se cumplen parcialmente, y en este clima de violencia, corrupción e ilegalidad es casi imposible exigir el respeto a nuestras prerrogativas. Las 30 lecciones debieran ir acompañadas de otras 30 que señalaran los casos flagrantes de transgresiones a esa límpida Constitución.








