“No soy tu negro”

Uno de los dilemas más apasionantes del documental histórico es la manipulación entre el testimonio, siempre subjetivo, de los entrevistados, y la presentación, supuestamente objetiva, de los hechos; en No soy tu negro (I am Not Your Negro; Francia-E.U., 2016), el director haitiano Raoul Peck aprovecha la tensión entre estos polos para desplegar la historia del racismo en Estados Unidos a partir de un ensayo que James Baldwin dejó inconcluso acerca de tres combatientes americanos de derechos civiles, Medgar Evers, Malcolm X y Martin Luther King.

Peck rehúye entrevistar testigos y especialistas; el propio Balwin habla por sí mismo en la voz del actor Samuel Jackson; los hechos, agresiones, ataques y linchamientos se muestran con material de archivo.

La mirada de Raoul Peck, exministro de Cultura en Haití y actual presidente de La Fémi, escuela de cine en París, realizador de El joven Marx (biopic sobre la amistad entre Marx y Engels), abarca un horizonte político y multicultural de primera mano. En vez de recurrir a opiniones calificadas (las llamadas “talking heads”), el cineasta desenmaraña archivos de fotografías, pósters, caricaturas, películas y videos de la época. El ritmo de la prosa de Baldwin organiza el montaje de las imágenes. El color restaurado del pasado contrasta con las secuencias, impecables, en negro y blanco, del presente donde se respira la amenaza de la política actual contra las minorías de la era Trump.

Un trabajo como éste, donde el valor histórico y social se hace inseparable del arte de su forma, hace pensar que el género documental equivale en el cine al ensayo en literatura; no obstante la pesadumbre de una historia marcada por la pobreza moral en su obstinación por el racismo, la injusticia y los crímenes de odio, el ingenio de Baldwin, la candidez de sus sentimientos que contrastan con la agudeza de sus análisis, hacen delectable esta cinta documental, jubilatoria incluso. Nutrido en la cultura francesa y africana, Peck conoce bien el legado de la poesía de la negritud, y el estilo monótono y elegiaco de la lectura de Samuel Jackson parece comprobarlo.

Crítico cáustico, Baldwin señala las grietas estructurales de la historia americana oficial; en su análisis, el mito de una nación fundada por héroes blancos queda hueco, y la realidad no puede disociarse de la esclavitud, el genocidio y la segregación de un presente que espejea constantemente al pasado. Sorprende la libertad total de conciencia de Baldwin, negro y homosexual, que nunca se sometió al machismo y a la violencia predicada por Malcolm X o por lo Black Panthers, menos aun al beneplácito del buen negro americano.

Si la figura de la trilogía de héroes de la lucha contra el racismo: Luther King, Malcolm X y Evers, que el autor de Ve y dilo en la montaña se negaba a terminar de abarcar, se construye en este documental a manera de un mausoleo magnífico. La presencia del propio James Baldwin, fallecido en 1987, queda más viva que nunca, tanto que Peck lo incluye en los créditos como escritor del guión.