“Barbazul”

A sí como la leyenda rumana de Drácula está basada en un oscuro personaje histórico, Vlad III, del siglo XV, el personaje de la leyenda de Barbazul se funda en el Barón Guilles de Rais, también del siglo XV, asesino serial francés que luchó al lado de Juana de Arco durante la guerra de los Cien Años. Ambos poseían castillos con horribles mazmorras y cámaras de tortura. La leyenda de Barbazul fue recopilada, adaptada e incluida en la colección Mamá la Oca por Charles Perrault (1628-1703).

El húngaro Béla Bartok (1881-1945), junto con su libretista Béla Balázs (1884-1949) tomaron el cuento de Barbazul y lo llevaron a gran altura artística, elaborando una ópera memorable en un acto y de breve duración: poco más de una hora, sin coros, ni ballet, ni otros personajes; es de hecho una ópera de cámara, excepto por la orquesta sinfónica que la acompaña. Un relato vertiginoso de máxima tensión dramática que pone a prueba la capacidad actoral y canora de los dos protagonistas: Barbazul (bajo-barítono) y Judith (soprano), su esposa.

La compañía Ópera Anónima, comandada por la joven Dhyana Arom, se dio a la tarea de montar esta obra en versión piano y canto en la Capilla Gótica del Instituto Helénico, y el resultado fue de lo más afortunado. Dirección escénica y producción de Yoali Daniela Serrano. Escenografía e iluminación de Aldo Sázen y Chlöe Morichau, con Enrique Ángeles como Barbazul y Dhyana Arom como Judith, dirección musical y pianista del maestro Alejandro Miyaki. Ashari Martínez en las percusiones.

Dificilísima la parte de piano, notablemente bien tocada por el joven maestro Miyaki.

Por su parte, Dhyana Arom posee una bellísima y asombrosa voz de soprano dramática que maneja con notable habilidad que, aunado a sus notables habilidades escénicas y a su hermosa apariencia, la convierten a sus 23 años en una gozosa realidad de la nueva generación lírica mexicana.

“Decidí hacer esta obra de Bartók –nos comenta– porque retrata de una manera poco usual las relaciones humanas, sin idealizarlas, las presenta de forma realista, además es una obra muy profunda que se sumerge en lo más recóndito de la psique humana de los personajes, los intérpretes y los espectadores e invita a reflexionar sobre el autoconocimiento.”

Los personajes se transforman conforme avanza la obra, no dejan de estar en el escenario desde el inicio, y el mayor peso dramático recae en la soprano.

Enrique Ángeles posee una de las voces baritonales más bellas e interesantes que han aparecido en los últimos tiempos, además de musicalidad y presencia escénica.

“No pensé que Barbazul sería un reto tan grande. Es una ópera de una riqueza bárbara, cuya música empalma perfectamente con las necesidades histriónicas de los personajes: de tonos oscuros muy efectistas pero también con frases que invitan a melodías exóticas, bellísimas, algo fuera de lo tradicional”.

Excelentes notas al programa, realizadas por el maestro Sergio Berlioz.