Intentar remediarlo

Uno de los escritores mexicanos más destacados es Emiliano Monge. La calidad de su producción narrativa ha sido reconocida por los lectores de El cielo árido, Morirse de memoria, Disparos en la oscuridad y Las tierras arrasadas, así como por la crítica literaria que le ha dado el Premio Jaén de novela (2012), el Premio Otras Voces, Otros Ámbitos 2013 y el Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska (2016). Ahora da a conocer la colección de cuentos La superficie más honda (Literatura Random House; México, 2017, 146 p.)

El libro consta de 11 cuentos. “Lo que no pueden decirnos” cuenta la historia de una pareja que llega a vivir a un pueblo semi-abandonado e intenta establecer comunicación con los vecinos sin lograrlo, hasta que unos niños apedrean su casa intentando advertirles del peligro que corren. “Todo nuestro odio” trata de una pequeña niña con microcefalia que es encontrada aferrada a la pierna de su abuelo, ejecutado con otros hombres. La opinión pública se conmueve al hacerse una idea de la discapacitada, pero cambia cuando ella muestra ciertas competencias.

“Sólo importa que lo arreglen” narra la lucha de dos padres, ella enferma, por llevar a su hijo al hospital, un día de fuertes vientos en donde la población se haya enclaustrada. Lo insólito de la presencia del trío en las calles lleva a que un delincuente, protegido por la policía, les robe una mochila con un contenido inverosímil. “Una lúgubre satisfacción” versa sobre la venganza de un padre a su hijo enfermo para aliviar sus frustraciones.

La superficie más honda aborda la dureza de la vida. Los hombres experimentan una intensa lucha por existir. Para sobrevivir ignoran a los demás y buscan su propia satisfacción, a costa de familiares y amigos. No hay solidaridad, sólo existe el egoísmo bestial que, en pocas ocasiones, a través de un débil cariño, busca ayudar al otro. La pulsión animal es la que domina. Así, los más actúan para destruir, anular e ignorar al sujeto y el entorno.

Los cuentos de La superficie más honda están escritos con un lenguaje seco y poético que provoca equívocos por donde asoman los claroscuros de la condición humana. Emiliano Monge ha producido una colección desde el llamado lado moridor, que remite a José Revueltas, y donde la intención es nombrar lo que duele para intentar remediarlo.