Campeonas, pese al desdén del Code

Pese a la falta de apoyo de las autoridades deportivas y el abierto desdén por parte del Consejo Estatal para el Fomento Deportivo (Code) que les ha negado incluso un lugar para entrenar, las integrantes del equipo femenil de rugby Imix –uno de los cuatro que hay en la entidad– han superado todas las adversidades y hoy son las campeonas nacionales en esa disciplina.

Este puñado de jóvenes atletas sobrevive con la venta de calendarios y con los aportes que ellas mismas hacen cada mes al equipo de rugby, modalidad 7, una variación del juego creado en Inglaterra y cuya máxima autoridad en México es la Federación Mexicana de Rugby (Fmru).

En la entidad, la instancia responsable de este deporte es la Asociación Estatal de Rugby de Jalisco (AERJ) y una de sus funciones consiste en organizar a los equipos por categorías. La liga nacional cuenta con 17 equipos femeniles, de los cuales cuatro son jaliscienses: Lobos, ITESO, Instituto de Ciencias e Imix.

Pese a tratarse de un deporte de contacto más rudo que el futbol americano, en el rugby sólo se permite el uso de protección bucal en cada encuentro, por lo que las fracturas, golpes y moretones en cuerpo y el rostro de las jugadoras son el pan de cada día.

Los orígenes del rugby femenil se remontan a 1900, cuando las mujeres comenzaron a jugarlo a hurtadillas en Nueva Zelanda, Francia e Inglaterra. Pero fue hasta la década de los sesenta del siglo pasado cuando fue aceptado como deporte en las principales universidades europeas.

Tres décadas después, Gales fue sede de la primera copa mundial de rugby femenil. El deporte se expandió con rapidez en todo el mundo. Sin embargo, fue hasta 2016 cuando las mujeres pudieron debutar en el rugby en modalidad 7 en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Brasil.

Por lo que atañe al rugby femenil jalisciense, el equipo Imix ha sido tetracampeón regional y en la Ciudad de México sin contar con ningún apoyo oficial. En febrero último, por segunda ocasión, Imix se colocó como campeón nacional, al derrotar a Titanes de Veracruz.

Invictas, sus jugadoras lograron derrotar a las ocho escuadras de los otros estados, para coronarse campeonas en el ámbito nacional.

“Si hace un año me hubieran dicho que iba a jugar toda la temporada de rugby y regresar a casa con el campeonato nacional ganado, no les hubiera creído”, dice Fabiola de la Cruz, la joven de 24 años y ojos risueños que lidera el equipo.

Por las mañanas, ella le ayuda a su madre a atender una farmacia por el centro de la ciudad; por las tardes se dedica totalmente al rugby. Desde la primera vez que tocó aquel balón ovalado supo que no habría vuelta atrás, comenta Fabiola.

Y añade: “Nosotros siempre entrenamos en la Unidad Deportiva Revolución, en el pasto que se encuentra en medio de la pista de atletismo; pero en diciembre nos restringieron la entrada porque –les dijeron– iban a reparar la pista. Y ya no nos dejaron entrenar en ningún otro lado, pese a que teníamos una final en puerta. Nos pedían cartas y más cartas (de la Code)”.

Tras la reinauguración de la pista de atletismo, cuenta, el equipo regresó a entrenar a mediados de febrero.

Atletas ninguneadas

Hace exactamente un año el equipo se desintegró, relata Fabiola. Sólo quedaron cuatro jugadoras, pero no tenían entrenador. Aun así, comenzaron a entrenar en la Unidad Revolución, hasta que Jesús Emanuel Pérez Alcalá, quien era campeón en futbol americano, decidió dirigirlas. Él les prometió llevarlas a la final si juntaban por lo menos 12 jugadoras.

Entre tacleos y pases cortos, varias a­tletas de la Unidad Revolución se acercaron a las cuatro jugadoras de rugby. Por curiosidad, dice Fabiola, para descubrir este deporte. En menos de cinco meses, el equipo ya estaba conformado por 22 chicas, entre ellas había campeonas de otras disciplinas: atletismo, judo, box y futbol.

Una vez conformado el nuevo equipo con el mínimo de jugadoras requerido, Imix comenzó a convocar para los juegos regionales que les daría el pase a la final. Sin embargo, en enero pasado, el equipo se quedó sin cancha. De nuevo se desalentaron.

Pérez Alcalá, quien llevó al equipo al campeonato y recientemente dejó de ser su entrenador, comenta:

“Durante los primeros cinco meses, en la Unidad Revolución les enseñé preparación física, táctica, golpeo y tacleo. Pero al reparar la cancha (de atletismo) nos sacaron y tuvimos que empezar a movernos de cancha en cancha para poder ir a la final. Caímos en Ávila Camacho, en el centro acuático de Scotiabank, que nos prestaron.

“Sin embargo, en enero nos negaron el uso de todas las instalaciones deportivas. Nos pedían dinero, nos pedían cartas del Code y un sinfín de requisitos.”

Lamenta que en Jalisco el rugby femenino se encuentre en el limbo, pese a las promesas del gobierno de Aristóteles Sandoval Díaz, quien en julio de 2014, al regreso de la Olimpiada Nacional, prometió a los deportistas crear un Centro de Alto Rendimiento para beneficiar a los competidores locales y a los de entidades aledañas.

Pero todo quedó en promesas. Las becas y estímulos deportivos siguen siendo precarias. Hoy, por cada medalla de oro ganada en un evento internacional, cada atleta recibe poco más de mil pesos mensuales (Proceso Jalisco 596).

“Eso es una burla –dice Pérez Alcalá–. Las autoridades deberían apoyar en verdad a los deportistas de alto rendimiento. Jalisco es un semillero de atletas, y el rugby femenil no es la excepción. Se requiere un lugar apto para realizar deporte, tomando en cuenta que México está dentro de los primeros países con obesidad y delincuencia.”

En los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014 los 101 atletas jaliscienses que participaron cosecharon 82 de las 332 medallas. El 8 de diciembre de ese mismo año el gobernador Sandoval instruyó al titular del Code, André Marx Miranda, para que siguiera otorgando las herramientas, la capacitación y la infraestructura necesarias a los atletas para dejar un legado a las siguientes generaciones.

Esta promesa el Code Jalisco la ha convertido en letra muerta, pues en esa ocasión el gobernador prometió: “Esa es la forma en la que México va a seguir cambiando, esa es la forma en la que podemos mostrar que hay una sociedad que quiere salir adelante, que lucha; pero sobre todo que es una sociedad de logros”.