La debacle deportiva que vive Cruz Azul –ya no juega para obtener títulos, sino para no descender– es sólo una parte del desastre que vive esa institución. Las pugnas internas completan el cuadro: el presidente del club se aferra al puesto pese a su mal desempeño, un aspirante ya se presenta como nuevo dirigente, hay quienes ocupan cargos pese a estar demandados, y otros se inventan demandas para no rendir cuentas a los cooperativistas.
El tiempo se detuvo para Cruz Azul –el equipo propiedad de la Cooperativa La Cruz Azul, S. C. L.–, que hace casi dos décadas levantó su último título del torneo de liga y que ahora se encarrila a una nueva frustración en la Liga Mx.
No es para menos: con sólo 14 puntos en igual número de partidos en el actual torneo (Clausura 2017) figura entre los peores equipos de la competencia, y a falta de tres jornadas para que concluya la fase regular del campeonato, el combinado volvería a quedar fuera de la llamada fiesta grande por sexta vez consecutiva. Al momento, Cruz Azul (también eliminado de la Copa Mx) se ubica en el lugar 15 de la tabla general de la Liga Mx.
Una vez más, las prioridades del club en el próximo campeonato serán evitar el descenso, como ya ocurrió en el presente torneo. De hecho, ese ha sido el deambular del equipo desde que en 1997 alzó su último título, en la final contra el León. Desde entonces, sus magros resultados tampoco corresponden a su estatus de equipo grande del futbol mexicano, como está considerado junto con América, Pumas y Chivas.
De no acceder a la liguilla, el club que ocasiona una erogación anual de la cooperativa de 200 millones de pesos en gastos operativos dejará de percibir un mínimo de 50 millones de pesos por boletos de entrada al estadio, venta de souvenirs, alimentos, bebidas y derechos de transmisión.
Guillermo Billy Álvarez Cuevas, presidente del Cruz Azul y director general de la cooperativa desde hace 29 años, no ha hecho un equipo ganador. Y en la parte administrativa libra una guerra intestina por el poder en la Cooperativa La Cruz Azul: se ha gestado un movimiento para removerlo.
Estos opositores, que no representan ni 2% de los mil 200 socios cooperativistas de la cementera, han acordado con el exfutbolista Carlos Hermosillo redoblar esfuerzos en su ofensiva en los medios de comunicación contra la gestión de Álvarez.
Y mientras el aludido está decidido a mantenerse en el cargo, no obstante la sequía de títulos –“Es algo incómodo. Por mi parte, nunca me ha pasado dejar la presidencia del club”, dijo el martes 18 a la cadena Fox Sports–, Hermosillo reconoce su interés por presidir el equipo.
El proyecto encabezado por el hoy presidente del Consejo de Vigilancia, José Antonio Marín Gutiérrez, autoproclamado nuevo “líder de la cooperativa”, busca imponer a Hermosillo al frente del club y terminar con la injerencia del promotor de cabecera de Billy Álvarez, Carlos Hurtado, quien sería reemplazado por Greg Taylor, antiguo socio y compadre de Hermosillo, de acuerdo con los cooperativistas que ofrecieron sus testimonios a este semanario a condición de permanecer en el anonimato.
El caos administrativo
Ahora también se suma la disputa por la marca Cruz Azul que, se estima, arroja ganancias anuales de 15 millones de dólares a quienes ostentan los derechos de usufructuar la imagen, logotipo, diseño, colores, patrocinios, publicidad, venta, exportación e importación del uniforme y souvenirs. Es decir, todo aquello que permita la comercialización del equipo de futbol.
Dicha licencia fue registrada con el número 772 mil 551 en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) desde 2006 hasta agosto de 2011. Sin embargo, el convenio se renueva de forma automática por cinco años.
En mayo de 2011, Proceso (1760) documentó que además de las investigaciones que se siguen en contra del director general de la Cooperativa La Cruz Azul, S. C. L., por presunto lavado de dinero y fraude, Álvarez Cuevas cedió en agosto de 2006 el uso de la marca del equipo y de la cooperativa a la empresa Impulso F.C., representada por Juan Carlos Terroba Dodero, vástago del exactuario de la cooperativa, Carlos Javier Terroba Wolf, quien en la asamblea general de la cooperativa del 30 de septiembre de 2009 destapó el mayor escándalo de negocios fraudulentos tanto en el club como en la cementera y desvíos de los recursos a través de empresas offshore.
En septiembre pasado, el Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en la Ciudad de México anuló el acuerdo por la cesión de la marca, que debe regresar a la Cooperativa. Sin embargo, los consejos de Administración y de Vigilancia promovieron en los primeros meses del año un recurso de apelación para evitar la ejecución de la sentencia. Por cierto, el Consejo de Administración se encuentra suspendido por un mandato judicial.
La marca (con un valor similar a los activos de la propia Cooperativa: 8 mil millones de pesos) está en poder de los presidentes de los consejos de Administración y de Vigilancia, Raúl Enríquez López y José Antonio Marín Gutiérrez, en ese orden. Según los socios cooperativistas entrevistados por este semanario, la cementera continúa sin obtener beneficios de la marca.
El pasado miércoles 5, José Antonio Marín Gutiérrez –el autoproclamado líder de la cooperativa– recobró su libertad “con las reservas de ley, por falta de elementos para procesar”, luego de permanecer una semana encarcelado en Veracruz, acusado de fraude por agravio al patrimonio de Ángel Arturo Farías Zavala, ajeno a la Cooperativa.
El proceso legal está radicado en el Juzgado Tercero de Primera Instancia, en Veracruz, Veracruz, con el expediente CP 27/2017.
En ese contexto, el director jurídico de la Cooperativa, Miguel Borrell, giró un correo electrónico a los cooperativistas en el que aclara que se trató de un asunto personal –“por lo que resultan falsas todas las afirmaciones que pretenden relacionar este tema con aspectos de la Cooperativa o del club deportivo, o mucho menos de su marca”, justificó.
Pese a tratarse de un asunto “personal”, por instrucciones de Borrell se contrató a un abogado para la defensa de Marín Gutiérrez, cuya liberación le costó a la cementera 30 millones de pesos, de acuerdo con los socios cooperativistas consultados por Proceso.
Por su estadía en prisión, Marín está impedido para ser consejero de la Cooperativa por violación a la Ley General de Sociedades Cooperativas: el artículo 43 Bis establece que los socios no pueden estar sentenciados por delitos intencionales patrimoniales y no tener ningún litigio pendiente.
Como sea, el miércoles 19, una treintena de socios, la mayoría de mandos medios, encabezados por Wilfrido Arroyo –gerente de Planta en Hidalgo–, Víctor Manuel Velázquez –director comercial– y Oliverio Guerrero –supervisor de control de calidad de la Planta de Hidalgo, aunque se ostenta como abogado particular de Wilfrido– se reunieron en el Auditorio del Cooperativismo, en Ciudad Cooperativa, Hidalgo, para celebrar la excarcelación de su dirigente, José Antonio Marín.
Al mismo tiempo, los contrincantes de Billy convocaron a una comida el viernes 21. La cita fue en el rancho de Oliveiro, en la colonia Montecillo del poblado Monte Alegre, rumbo a Tula de Allende, Hidalgo.
El propósito de la reunión fue brindarle el respaldo a Marín, a quien consideran ya su nuevo jefe. Los informantes advierten que los adversarios del director de la cementera no cesan en su afán de destituirlo.
Las maniobras
Marín nació en la Ciudad de México. Es ingeniero electrónico egresado del Instituto Politécnico Nacional y carece de antecedentes como cooperativista. Siempre fue contrario a los hermanos Guillermo y Alfredo Álvarez, pese a lo cual se ganó la confianza del director general.
Tras acceder a la presidencia del Consejo de Vigilancia, en 2014, Marín Gutiérrez rompió relaciones con el director general de la cementera. De acuerdo con los socios cooperativistas, José Antonio tiene el apoyo del empresario Noé Paredes, director general del Corporativo Unne (Unión de Negocios), una compañía de servicio en logística y transporte terrestre, marítimo y aéreo.
Paredes está vinculado a la cementera por medio de su corporativo y es persona cercana al actual secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, cuyo hermano Eduardo Osorio es abogado y socio de Fernando Martínez García, titular del despacho encargado del litigio de la marca del Club Deportivo Social y Cultural Cruz Azul, A. C., en el Juzgado Primero en Materia Civil en la Ciudad de México.
A su vez, la hija de Eduardo Osorio Chong está acreditada para actuar como apoderada legal de la Cooperativa, pero litiga para impedir la ejecución de la sentencia para restituir la marca Cruz Azul a la Cooperativa.
En esta trama contra Billy Álvarez también está involucrado el director comercial de la cementera, Víctor Velázquez, señalado de haber causado un boquete financiero a la cooperativa por 100 millones de pesos.
El pasado sábado 8, en plena asamblea general de la Cooperativa, Velázquez abandonó súbitamente la sesión. El sujeto argumentó que tenía una orden de aprehensión y que afuera del auditorio donde se celebraba el congreso ya lo esperaban agentes de la Procuraduría General de la República: “Me tendieron una trampa: me quieren detener. Esto es una persecución política”, pretextó, y agregó que fue acusado presuntamente por un asunto relacionado con trata de blancas, y que por ello debía dejar la sesión.
Los socios cooperativistas descubrieron que todo fue un ardid. No existe ninguna averiguación previa en su contra y todo fue ideado por el director comercial de la cementera para evitar los cuestionamientos por el desvío de más de 100 millones de pesos de Azul Cerámica, una filial de la Cooperativa de la que él es responsable.
Velázquez fue secundando por el director jurídico, Víctor Borrel, quien salió a hablar por teléfono a la mitad de la asamblea simulando que recababa información de la supuesta averiguación previa en contra de su compañero.
El siguiente es el testimonio de un socio de La Cruz Azul, que se infiltró en las reuniones convocadas por el grupo opositor a Guillermo Álvarez: “Desgraciadamente uno tiene que manejarse totalmente en el anonimato porque el ingeniero José Antonio Marín, junto con su bola de amigos, toman represalias con el socio. He acudido y me he involucrado en sus juntas para escuchar lo que traman. Ahora mismo están planeando el caso de Carlos Hermosillo, a quien le están prometiendo la presidencia del club deportivo.
“Hermosillo, a quien mandan traer directamente de Miami con todos los gastos pagados, aceptó apoyarlos, siempre y cuando saquen de su camino al promotor Carlos Hurtado. Hermosillo intenta colocar a su propia gente y el ingeniero Marín prometió llevarlo a la presidencia del club, siempre y cuando hable mal de los licenciados Guillermo y Alfredo Álvarez en los medios de comunicación para desprestigiarlos y tumbarlos de sus cargos.
“¿Por qué ocurre todo esto?: porque José Antonio Marín lucra con la marca del club deportivo sin tomar decisiones de nosotros los socios. Ahora se cree dueño de la marca y pretende adueñarse del club deportivo junto con Hermosillo”, añade el informante.
El miércoles 5, el día de la reunión convocada para celebrar la liberación de Marín, el grupo opositor ratificó su interés de terminar con los mandatos de los hermanos Guillermo y Alfredo Álvarez –quien regresó a la cooperativa en octubre pasado, después de haber sido destituido como director comercial.
En otro de los puntos tratados por el grupo disidente, que celebra como éxito los frecuentes fracasos del equipo de futbol, se llegó a la conclusión de que detrás del encarcelamiento de José Antonio Marín está el director general de la Cooperativa.
En respuesta, una mujer que se hace llamar “la bruja Zulema” se presentó el miércoles 19 en el acceso principal de las instalaciones del club, en La Noria, con cabezas de res y de puerco para acabar, dijo, con la maldición que persigue al equipo desde 1997.
Ahora se sabe que la hechicera fue enviada por el autonombrado jefe de la cooperativa, de acuerdo con los infiltrados. “Todo esto repercute en el equipo de futbol. Está comprobado que el grupo opositor también manipula a las porras del equipo para gritar consignas en el estadio en contra de Billy Álvarez, cuya administración, habrá que decirlo, ha sido fraudulenta y es el principal culpable por permitir tanta impunidad”.
El jueves 20, Guillermo Álvarez oficializó el regreso del equipo al estadio Azteca, a partir de junio de 2018, mientras busca la nueva sede del club que abandonará su casa actual, el estadio Azul, donde juega desde 1996.








