Acerca de “El narcisismo político invade las calles de México”

De Julio Figueroa

Señor director:

Acabo de leer con interés y sorpresa el reportaje de Arturo Rodríguez García “El narcisismo político invade las calles de México” (Proceso 2110). ¡Yo creía que eso era del siglo pasado, del tiempo postrevolucionario, lo cual tenía cierta razón política en tiempos del partido-gobierno único en el poder! Pero que se siga practicando en nuestros tiempos democráticos, sobre todo en “los enclaves del autoritarismo en México”, nos dice lo poco que hemos avanzado en materia de modernidad crítica democrática.

Leí en su revista: “Anhelantes de la trascendencia, los políticos en general y los mexiquenses en particular, como próceres de la patria, acaparan con sus nombres las calles, parques públicos, escuelas, bibliotecas, centros culturales, mercados, e inclusive, un asta bandera monumental”.

Sobre todo el PRI, pero el PAN y la izquierda no se escapan de herrar con sus sagrados nombres la ciudad laica de todos.

El remate del reportaje en cuestión es claro:

“La desproporción es evidente. Ningún dirigente de partido supera las 44 calles, 10 avenidas, dos bulevares, 15 escuelas, un centro médico, dos mercados, un auditorio, cuatro colonias, dos deportivos y el nuevo distribuidor vial dedicado a los Alfredo del Mazo”, naturalmente en el Estado de México, en vísperas de unas elecciones cruciales en ese enclave del priismo.

Inmediatamente pensé en el poeta, ensayista y crítico Octavio Paz, quien al final de su libro Xavier Villaurrutia en persona y en obra escribe con su lucidez acostumbrada:

“El gobierno mexicano, gran embalsamador y petrificador de celebridades, ha mostrado una soberana indiferencia ante la obra y la memoria de Villaurrutia. Tal vez haya sido mejor así: se ha salvado de la estatua grotesca y de la calleja con su nombre. (En México las grandes avenidas y las plazas pertenecen por derecho propio, iba a decir: por derecho de pernada, a los expresidentes y a los poderosos. Las calles de nuestras ciudades, como si fuesen reses, han sido herradas con nombres no pocas veces infames)”. (FCE, 1978, Obras completas, tomo 4).

 Xavier Villaurrutia tal vez diría:

No respires, no.

 ¡Muérete mejor

así como estás!

(Escrito en la Semana Santa de abril de 2017, en el natalicio 91 de Julio Scherer García, fundador de Proceso y autor de Vivir, La terca memoria y Los presidentes, entre otras obras.)

Gracias. Con mis saludos solidarios.

Atentamente:

Julio Figueroa