La productora Argos realiza para Netflix una nueva fábula política: Ingobernable. Los hechos detonantes se sitúan en México; los personajes principales también.
La actriz estelar es Kate del Castillo (quien no puede entrar al país pues pesa sobre ella la acusación de lavado de dinero a raíz de su entrevista con el Chapo Guzmán. Vive en Los Ángeles, Estados Unidos, por tanto las escenas rodadas aquí llevan una doble).
El argumento no tiene referencias reales, pues nunca se ha dado el caso del asesinato de un presidente en funciones en la historia del país, y menos de una primera dama en desacuerdo con su marido, que se decide a pedir el divorcio y a quien se le haga responsable de la muerte del esposo. Así, nadie tiene por qué sentirse señalado (parecidos físicos aparte).
Desde el momento en que la primera dama huye, el relato se convierte en un thriller. Éste, mezcla tráfico de drogas con las corruptelas de funcionarios y ladrones de toda clase. A lo largo de la huida se entretejen los métodos de la policía con aquellos de sicarios; traficantes del barrio de Tepito; soplones, y en contrapunto, las maniobras de los salvadores de inocentes. Se hacen (como es ya costumbre en las novelas de Argos) referencias a momentos de la vida social, a desastres económicos y a acontecimientos de la política actual, para situar el drama y darle verosimilitud.
Kate del Castillo no logra despojarse del todo del personaje que la hizo famosa en la telenovela La Reina del Sur. Como aquella, se escapa de sus perseguidores en una frenética carrera montada en zapatos de tacón. También usa el pelo largo, se maquilla de forma similar y sus gestos son parecidos. Se enfrenta a sus perseguidores usando una pistola que no sabemos cómo aprendió a utilizar. Es igualmente valiente. La sombra de Teresa Mendoza le pisa los talones. Sin embargo, son dos caracteres distintos. La tratante es muy inteligente, pero casi analfabeta; mujer del pueblo enamorada de un supuesto delincuente (agente de la DEA encubierto, según sabremos casi al final de la cinta) y luego, de un narco. A ambos los asesinan.
En Ingobernable, la protagonista es honesta, tiene ideales y lucha por mejorar la vida de sus compatriotas desde su específico punto de vista, pues la ideología adjudicada al personaje resulta individualista. Su pelea no se da en grupo, a través de un movimiento social, un partido, o una organización; son ella y algunos ayudantes de campo contra el mundo de la corrupción.
Lo atractivo de esta ficción es que utiliza escenarios reales. Aparecen los bajos fondos de la Ciudad de México con sus habitantes. Barriadas, casas de vecindad en ruinas, decorados fieles a la realidad. Se evidencia el acopio de armas clandestinas. Está filmada en la calle, entre puestos de comida, ropa, fruta, incluso en el Metro de la ciudad (lugar al que sólo puede retratarse con un permiso). Hay una cauda de extras, a más de caracteres secundarios provenientes de dos clases sociales: la burguesía y los pobres que se ganan el sustento en actividades informales, ilegales algunas.
La producción de Ingobernable expone la virtuosidad posible de alcanzar con un guion inteligente, recursos y capacidad técnica. La serie adopta innovaciones, como el que entre un capítulo y otro haya saltos en la narración. El siguiente no retoma donde se quedó el anterior, sino con una escena distinta para de ahí continuar o hacer flash back.








