Guardias comunitarios contra los depredadores

Ante la imposición de varios proyectos industriales e inmobiliarios que afectan la calidad de vida de la población, Raúl Muñoz, líder de la guardia comunitaria y presidente del Comité de Defensa Ambiental de El Salto, dice en entrevista que su grupo ya se coordina con las organizaciones civiles para reforzar sus causas, como otra forma de autodefensa ciudadana.

Las guardias comunitarias se involucrarán en la protección del territorio, advierte Raúl Muñoz Delgadillo, líder de las autodefensas de El Salto. Precisa que esos grupos ya se organizan con líderes vecinales y ambientalistas para oponerse a los proyectos depredadores del ambiente que pretenden imponer las autoridades, estatales y municipales.

Lo anterior, dice en entrevista, en vista de que también se trata de una causa que la propia ciudadanía debe tomar en sus manos, igual que la seguridad en un estado en que alrededor de 90 de los 125 municipios están sometidos al crimen organizado:

“En Jalisco tratamos de cerrar los ojos a la realidad, pero estamos cerca de Michoacán y Guerrero y tenemos pobreza extrema y explotación; sobre todo, la mayoría de los municipios están sometidos al crimen organizado, abandonados por el estado y la federación.”

Puntualiza que la tala de árboles que el ayuntamiento de Guadalajara realizó en el parque San Rafael de madrugada para esquivar a los vecinos vigilantes afecta los manantiales y muestra cómo la administración de Enrique Alfaro usa como escudo al SIAPA a fin de imponer su decisión contraria al interés de la comunidad.

Los vecinos del parque alzaron la voz el domingo 19, después que se reanudaran las obras, en desacato a la suspensión judicial emitida dentro del juicio de amparo 6132017.

Casos como el anterior y otros donde existen conflictos entre los ciudadanos organizados y autoridades municipales hicieron que las guardias comunitarias decidieran respaldar a los primeros. Por ejemplo, en la barranca de Huentitán forman parte de la oposición al proyecto Iconia y al de construir un recinto ferial para las Fiestas de Octubre.

De igual forma se movilizaron junto con los vecinos del Cerro de la Reyna, en Tonalá, contra el desarrollo Yolkan. En Zapopan participan en las acciones de los inconformes contra varios planes municipales, como la ampliación de la avenida Ángel Leaño, la cual atenta contra el bosque El Nixticuil, según integrantes del Comité Salvabosque.

“Las organizaciones ciudadanas están dispuestas a entrarle y las guardias comunitarias estamos organizándonos con ellos”, indica Muñoz Delgadillo, quien a su vez encabeza el Comité de Defensa Ambiental de El Salto.

No las aceptan, pero existen

Entrevistado sobre la labor de la guardia comunitaria y su presencia en el estado, Muñoz Delgadillo explica que son cientos de ciudadanos entrenados y bien organizados. Acerca de su equipo, admite que tienen “herramientas” de trabajo que no pueden portar en las calles porque la ley lo prohíbe.

Los grupos de autodefensa locales surgieron en 2015 como reacción por la creciente inseguridad, la incapacidad de las instituciones para mantener la paz pública y la necesidad de tener colonias más habitables, recuerda el activista. Para ello, decidieron detener a los delincuentes y entregarlos a las autoridades competentes.

Aunque para las autoridades no existen, Muñoz Delgadillo señala que saben de su presencia y actividad. De momento sólo acordaron con el presidente municipal de El Salto, Marcos Godínez, que los sujetos que aprehendan por cometer algún delito serán entregados a la Policía Municipal.

Por la cercanía con el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, incluso algunos sospechosos detenidos en éste son entregados a la corporación de El Salto, dice el líder, toda vez que el presidente tlajomulquense, Alberto Uribe, al igual que Enrique Alfaro, no ha mostrado interés en platicar con la guardia comunitaria. “Entendemos la situación porque a Alfaro la situación se le está saliendo de control”, dice.

En cambio, en El Salto operan en las delegaciones San José del 15, San José del Castillo y El Verde. En los municipios de Guadalajara, Tlaquepaque y Tlajomulco se han creado algunos grupos que tienen presencia en decenas de colonias (Proceso Jalisco 596). El último año las autodefensas han detenido y entregado a nueve homicidas, estima Muñoz Delgadillo.

El activista nació hace 60 años en la Ciudad de México. En 1980 luchó en El Salvador con el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional y posteriormente permaneció siete años en Chiapas, donde trabajó de chofer con la comandancia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y conoció al subcomandante Marcos.

Cuatro años estuvo con el padre Samuel Ruiz. Estudió derecho en la Universidad Católica de San Bartolomé de las Casas y fue fundador del Frente Zapatista en 1996. Participó de enlace para traer a Marcos a Guadalajara durante su caravana por el país.

En 1998 desapareció su hijo Juan Carlos Muñoz Guzmán, de 16 años, después de comer con la familia en su casa. Supone que fue levantado por autoridades federales por su participación con el EZLN. La investigación oficial no condujo a nada.

En 2008 el activista estuvo preso y sometido a juicio durante 10 meses. La razón: “Una acusación falsa (presunta posesión de mariguana) de la administración del alcalde Joel Díaz. Fuimos incómodos por señalar las omisiones en la muerte del niño Miguel Ángel López Rocha (quien falleció después de caer en las aguas contaminadas del río Santiago).

El surgimiento de las autodefensas en Jalisco también quedó marcado por la muerte de Martín Ruvalcaba, compositor y cantante de El Salto quien fue asesinado de dos balazos calibre 45 en el pecho, en febrero de 2015. “Creemos que lo asesinaron al confundirlo con uno de nosotros”, dice Muñoz Delgadillo.

“Tratamos de coadyuvar con las tareas que corresponden al Estado. Saben bien que no somos el problema (…) Si conocemos dónde están los centros de mayor peligro a la comunidad, los vamos a señalar (…) No somos delincuentes, pero entendemos que en el momento en que ellos (los funcionarios) reconozcan que existen las guardias comunitarias, están aceptando que son unos incompetentes. Existimos y estamos creciendo”, remarca.

Con la irritación social por tanta inseguridad, comenzaron a adherirse a las autodefensas algunas personas con deseos de hacer justicia por su propia mano, pero fueron separados. De todas formas, indica, “la gente está muy molesta. Hay varios grupos de autodefensas en la colonia Ferrocarril y Miravalle, y en Santa Cecilia y Huentitán”.

Como dirigente del Comité de Defensa Ambiental de El Salto, trató de comunicase con Enrique Alfaro cuando era alcalde de Tlajomulco, municipio vecino y que comparte los problemas de contaminación en la Cuenca de El Ahogado. Sin embargo, puntualiza, “nunca tuvimos la suerte de que nos diera una entrevista. No es receptivo ni cercano a la gente, es muy soberbio, muy alejado del diálogo; se lo digo yo, que tengo 37 años de dedicarme a esto”.

–¿A qué se refiere con “dedicarme a esto”?

–A la defensa del territorio, a los derechos humanos y a los grupos de autodefensa.

–¿Por qué las autodefensas harán presencia en los parques y otros puntos donde se supone que se frenarán las obras con juicios de amparo?

–Desconfiamos del Poder Judicial. Hay ejemplos de la mano tibia de los magistrados, que no son capaces de detener acciones que demeritan la calidad de vida de los jaliscienses.

–¿Participan los ambientalistas?

–No, en las autodefensas ellos están fuera.

–¿Reciben capacitación?

–Los que estamos encabezando esto tuvimos capacitación en manejo de armas y sobre todo estrategia militar… Necesitamos que el estado ataque la corrupción y termine con la impunidad, porque los residentes de las cárceles son los pobres y los inocentes… Vamos a impedir que destruyan lo que es de todos los jaliscienses.

–¿La policía puede detenerlos?

–No necesitamos presumir las armas. No vamos a dar motivos para que nos detengan.