Una mujer exige justicia tras haber sido golpeada por defender a su mascota

Señor director:

El 9 de agosto de 2016 fui brutalmente golpeada a rodillazos en el estómago y puñetazos en la cara por Rafael Sojo Jiménez y su hija Alexis Samantha Sojo Munguía porque mi perro miniatura olfateó la entrada de su patio y el hombre lo pateó.

Soy activista defensora de los derechos de los animales y al defender verbalmente a mi perro fui víctima de una golpiza que me provocó esguince cervical de tercer grado, daño en los ligamentos del cuello y una herida expuesta de tres centímetros en el labio superior, por lo que fui intervenida por un cirujano plástico.

El resultado es una cicatriz de por vida en la boca, pérdida de sensibilidad en el labio superior, además de la deformación en la fisonomía de mi rostro, que ahora presenta asimetría en mi boca con reducción del labio superior. Mi madre, de edad mayor, también fue atendida en el hospital porque también fue agredida, pues la empujaron fuerte al intentar defenderme. Sólo la intervención de un vecino detuvo la golpiza contra mi persona.

 Al acudir a declarar fui doblemente agredida. Los policías, en acuerdo con el agresor, en lugar de llevarnos al Ministerio Público para denunciar nos remitieron al juez Cívico de la Agencia Novena, donde pretendían detenerme aun viéndome literalmente bañada en sangre. Posteriormente nos remitieron con el juez Cívico de la delegación Miguel Hidalgo, quien amenazante intentó culparme al preguntarme qué había hecho para que me golpearan, dando pauta al agresor para justificar su violencia.

Se me negó atención médica expedita, los policías presionaron para que conciliara y evitar que llegara al Ministerio Público a levantar la demanda.

Hice la denuncia correspondiente ante el Ministerio Público 9 Bis en Miguel Hidalgo (averiguación previa: CI-FMH/MH-5/UI-2C/D/00657/08-2016), que consideró el incidente como una riña entre particulares. Recurrí a instituciones de defensa de las mujeres para que el caso se equiparara como violencia de género con base en la LGAMVLV y la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de la Ciudad de México (LAMVLV). Sin embargo, sus jurídicos dijeron que esas leyes sólo aplican para violencia intrafamiliar y sexual. Debo agregar que en el Ministerio Público ni siquiera conocían dichas leyes.

Este acontecimiento marcó mi vida y la de mi familia y nos ha llevado a exigir que se haga justicia, para que mis agresores sean castigados con cárcel. En México, la violencia sutil y extrema contra las mujeres, el acoso, la violación, la golpiza y la muerte son asuntos cotidianos que se toman a la ligera.

Si estos actos de odio y misoginia no son castigados con severidad, se da pauta a que continúen cometiéndose con impunidad. Por ello, pido a quienes están encargados de la impartición de justicia que lo ocurrido sea castigado como un delito penal grave con agravante de género. (Carta resumida.)

Ireri Carranza López

Ciudad de México