Sosa Plata: La radio no va de salida… si se democratiza

El especialista e investigador en medios de comunicación Gabriel Sosa Plata, quien acaba de entregar una revisión crítica y profunda de la historia de la radio en México, asegura firme en una charla con Proceso:

“Quien diga que la radio va de salida, no es verdad, pero debe evolucionar de manera más rápida porque la competencia entre los medios de comunicación es cada vez más apabullante, se multiplica la oferta de éstos con las tecnologías digitales, con el internet.”

El título de su nuevo libro es Días de radio. Historias de la radio en México, publicado en la colección Ojo al gato de la Editorial Tintable.

El acádemico del Departamento de Educación y Comunicación en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Xochimilco, y Defensor de Audiencias de la Operadora del Sistema Universitario de Radio, Televisión y Cinematografía de la Universidad de Guadalajara a partir del 1 de este mes, es positivo:

“Saldrán bien libradas las estaciones que realmente se comprometan con sus audiencias, que ofrezcan un periodismo crítico, y si los empresarios de la radiodifusión dejan de utilizar a estos medios como instrumentos de negociación política o para apoyar o denostar a sus amigos o enemigos.

“Es decir, no debe verse ya a la radiodifusión como un instrumento de relaciones públicas, sino como un vehículo de comunicación que puede contribuir al fortalecimiento de nuestra democracia y a mantener una sociedad mucho más informada.”

Días de radio…, con 223 páginas, lo componen diversos textos actualizados, ya que habían sido publicados pero por separado, de los cuales varios son sólo del exombudsman de la radiodifusora MVS (cuando estuvo la periodiscta  Carmen Aristeguí)  y exmediador del Instituto Mexicano de la Radio (IMER), y otros los escribió con Alberto Esquivel Villar, Felipe León López y Perla Olivia Rodríguez Reséndiz. También hay contenidos de Berenice Ponce, Antonio Tenorio e Hilda Saray Gómez.

El volumen ofrece un panorama concreto de la radio en el país desde 1919  hasta la actualidad, desde las primeras transmiciones y frecuencias, de los empresarios de la radidifusión y sus relaciones acomodaticias con los gobiernos en turno para beneficio mutuo, de cómo la época de oro de la radio en los años treinta, cuarenta y cincuenta, con sus contenidos, aportó mucho para el desarrollo cultural mexicano, más el boom de los noticieros en los setenta, ochenta y noventa, la construcción y la permanencia de Radio Educación, la radio indígena y comunitaria, y las complejidades tecnólogicas con las vías Amplitud Modulada (AM) y Frecuencia Modulada (FM).

Y otros temas como la censura y la autocensura que atentan contra la libertad de expresión (como los casos de José Guiteirrez Vivó y Carmen Aristegui), y las leyes, hasta lo que es el Defensor de la Audiencia, que desde la legislación que entró en vigor el 13 de agosto de 2014 es obligación para los concesionarios de la radio y la televisión abiertas.

Complementa el libro un sinnúmero de fotografías.

Sosa Plata rememora que le comentó a su colega de la UAM- Xochimilco, Jerónimo Repoll, de su intención de reunir esos escritos en un libro, “y fue él quien propuso el proyecto a la Secretaría de Cultura como parte de los apoyos que dan a las editoriales independientes, y se pudo concretar el año pasado”.

–¿Cómo evaluaría el desarrollo de la radio en México a diferencia de otras naciones? –se le pregunta al también autor del libro Innovaciones tecnológicas de la radio en México  y coautor de Medios digitales: México.

–En Estados Unidos y casi en todos los países de América Latina la radio fue acompañando la consolidación de los diferentes sistemas políticos.  Los gobiernos establecían una buena relación con los empresarios de la radiodifusión, otorgándoles una serie de beneficios, ya sea fiscal, en cuanto la inversión publicitaria o para los desarrollos tecnológicos . Y a su vez los radiodifusores respondían con un apoyo prácticamente acrítico hacia los gobiernos, como ha pasado en México, con el partido político gobernante, trátese del Partido Nacional Revolucionario (PNR), Partido de la Revolución Mexicana (PRM) o Partido Revolucionario Institucional (PRI).

“Esto no afectó la posibilidad para que se generaran contenidos interesantes, de calidad. Y el mismo cambio político a finales de los ochenta con la creación del Frente Democrático Nacional, influyó en la radio. Los radiodifusores se dieron cuenta de que la información política era buen negocio, José Gutiérrez Vivó estaba a la cabeza.”

–Pero no cambió nada en México, ¿verdad? Hoy el 75% de las estaciones están en manos de 23 grupos radiofónicos y sigen alabando a los gobiernos en turno, ¿no?

–Uno pensaría que con esta apertura iba al mismo tiempo consolidándose una democratización del medio, pero existe una enorme concentración, en el caso de la radio no tan grave como sucede con la televisión, pero mucho más delicada que la existente en otros países.

–En México, ¿qué  ha aportado la radio pública?

–Todavía no tenemos propiamente una radio pública en el país. La reforma constitucional en materia de telecomunicaciones estableció las condiciones para que las radiodifusoras que son operadas con recursos públicos, con recursos de la sociedad, dejen de ser emisoras gubernamentales y se conviertan en concesiones de uso público. Para ello, deben cumplir una serie de requisitos, uno de ellos es que abran sus espacios para que la sociedad participe en la toma de decisiones de estos medios. Muy pocos han avanzado al respecto. Estamos justo en ese tránsito.

“No significa que no exista nada positivo. Hay dos experiencias significativas de radio pública: Radio Educación, la cual es una de las emisoras con mayor libertad que encontramos en el cuadrante, no sólo aquí en la Ciudad de México sino en el país, no obstante que está adscrita al gobierno federal, en este caso la Secretaría de Cultura. Y el IMER, aquí hay que destacar la fundación de Radio Ciudadana, y hay que resaltar la creación del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano.”

–¿Cómo ve la situación de Radio Educación? Hay quienes dicen que puede desaparecer. Está en la lucha en AM y en FM, en fin.

–Se mantiene, pero por la reducción de su presupuesto se suspendió la Bienal Internacional de Radio que organizaba. Y ser parte de la Secretaría de Cultura le generó un problema administrativo, porque antes estaba en la Secretaría de Educación Pública. Entonces, al darse el cambio mediante decreto, se obstaculizó su transitar a la FM.

Así, redondea:

“En fin, creo que el reto mayor de la radio es respecto al diseño de contenidos.”