Durante los 19 meses que Eduardo Almaguer Ramírez lleva al frente de la Fiscalía General del Estado (FGE) no ha logrado disminuir la inseguridad, por lo que desde finales del año pasado un grupo de trabajadores de la dependencia comenzó a pedir su renuncia; peor aún, algunos afirman que tiene nexos con el narcotráfico.
Antes de llegar a la fiscalía, donde a principios de julio de 2015 sustituyó a Luis Carlos Nájera Gutiérrez de Velasco, Eduardo Almaguer fue titular de la Secretaría de Seguridad durante la administración del panista Emilio González Márquez, y posteriormente, ya durante la gestión de Aristóteles Sandoval Díaz, estuvo al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social.
El pasado 22 de febrero presuntos miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) colocaron cinco mantas en la zona metropolitana en las que acusan al comisionado de Seguridad del estado, Raúl Alejandro Velázquez Ruiz, de “no respetar acuerdos”, así como de recibir dinero e incumplir con supuestos compromisos contraídos con esa banda criminal.
No es la primera vez que las bandas criminales mencionan a Velázquez Ruiz. El 26 de diciembre aparecieron narcomantas en las que acusaban al funcionario de “agarrar feria” al Cártel de Sinaloa. Le advertían que se debía alinear y cumplir al CJNG, puesto que ya había recibido dinero de parte de la organización criminal que lidera Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho.
En el mensaje del pasado 17 de febrero también menciona al fiscal Almaguer: “Quedamos que no ibas a chingar Puto asi que no mames y cumpla con lo que hablamos de lo contrario pongase verga que le voy a tumbar a su gente por no cumplir con lo pactado, perro así que dile a (…) Almaguer que no se pase de listo que también él sabe cómo
estamos.”
Y aun cuando la FGE no emitió ningún pronunciamiento tras la colocación de las narcomantas, el secretario general de Gobierno, Roberto López Lara, presumió que las mantas evidencian que la fiscalía ha afectado intereses importantes del crimen organizado. “El fiscal (está) haciendo su trabajo, las corporaciones tienen sus protocolos ya muy establecidos”, indicó López.
La víspera de la colocación de las narcomantas circuló entre funcionarios y agentes una ficha técnica presuntamente elaborada por fuentes militares, según la cual Almaguer presentará su renuncia.
Menciona también que Jesús Ricardo Padrón Sánchez, El H2 –el líder del Cártel de los Beltrán Leyva abatido el pasado 10 de febrero– gozaba de la protección de las autoridades en Nayarit y presuntamente vivía en una lujosa residencia propiedad del fiscal jalisciense.
Además, asegura, la Marina y fuerzas federales se abstienen de compartir información con autoridades de Jalisco ante el temor de las filtraciones ante la presunción de que Almaguer da protección al Cártel de Sinaloa.
Fin de semana mortal
El 17 de febrero, policías de Guadalajara subieron una carta a las redes sociales en la que exigen la renuncia de Almaguer a la FGE; lo acusan de encubrir a los escoltas asignados por la fiscalía a Alfredo Freddy Barba Mariscal, exalcalde priista de Tlaquepaque, quienes presuntamente acribillaron a dos policías de Tonalá: Antonio Ocegueda Ramírez y Felipe Núñez Gutiérrez, el mismo 17 de febrero en la colonia Loma Dorada.
De acuerdo con la versión difundida por los medios locales, los escoltas viajaban en un sedán arena cuando los uniformados tonaltecas les pidieron detener la unidad para revisarla. Sin embargo, los agentes de la fiscalía los agredieron a balazos en el cruce de Loma Sur y prolongación Cruz Blanca.
Posteriormente llegó al lugar una patrulla de Tonalá y sus ocupantes encontraron tirados sobre el asfalto a sus compañeros Ocegueda Ramírez, quien ya había fallecido, y a Núñez Gutiérrez, quien murió en el hospital el 21 de febrero. Al día siguiente la corporación rindió un homenaje a los dos uniformados. Elvia Ocegueda, hermana de Antonio, acusó a la fiscalía de proteger a los escoltas de Alfredo Barba.
El 22 de febrero, un día después del fallecimiento de Núñez, la viuda del policía rompió el protocolo de la ceremonia. Esperó a que el alcalde tonalteca, Sergio Chávez, terminara de hablar y ante el fiscal Almaguer exclamó: “Queremos justicia”.
Asimismo, la carta que redactó y suscribió un grupo de policías tapatíos contra el fiscal se difundió durante el fin de semana antepasado. En ella, los inconformes escribieron: “Exigimos no sólo justicia, exigimos que se vaya. Ya son muchas las pruebas de su incompetencia al frente de la Fiscalía General del Estado… Usted bien sabe que fueron ellos”.
El texto agregaba: “Como policía que soy y hermanado con policía de Tonalá, le exijo al fiscal general de Jalisco, Eduardo Almaguer, que deje de encubrir a sus elementos activos de la Policía Investigadora y a su mando por el asesinato de nuestros compañeros de la Policía de Tonalá”.
Almaguer defendió a sus elementos y negó que estuvieran involucrados en la agresión a los dos uniformados en Tonalá. “Les quiero decir con mucha claridad: no hay un solo indicio que relacione a estas personas de la FGE, efectivamente del área de escoltas, con ese evento”.
El 22 de febrero, frente a los deudos del policía Felipe Núñez, Almaguer prometió castigo “para los criminales que están en las calles y para aquellos que desde sus cuellos blancos y corbatas utilizan el dinero sucio y con sangre para generar más violencia en nuestra sociedad y más violencia en contra de los cuerpos de seguridad”.
El fin de semana en el que fueron atacados los dos policías tonaltecas hubo al menos 13 muertes violentas. El 16 de febrero un grupo armado sacó de su casa, en el rumbo de Plaza Galerías, al abogado penalista Francisco Villegas Lugo, quien durante años fungió como socorrista de la Cruz Roja de Guadalajara. Su cadáver apareció al día siguiente en la colonia Jalisco, Tonalá.
El día 18, en la misa de cuerpo presente ofrecida en un templo ubicado en la parte poniente de Guadalajara, el cuerpo de socorristas despidió a Pancho Villegas, un hombre dedicado a su trabajo, dijeron.
La víspera, en Plaza Independencia, unos ladrones intentaron robar un camión blindado y mataron a un custodio y a un civil que se encontraba en la zona y quedó en medio del fuego cruzado. En Tonalá murieron otras cinco personas, mientras que en Lagos de Moreno un hombre fue asesinado en su casa y otro en la colonia Tetuán de la zona metropolitana.
Asimismo, un menor resultó herido en San Martín de las Flores, cuando unos desconocidos le dispararon al auto donde iba, acompañado de otros cuatro jóvenes.
El 18 de febrero, los muertos fueron cuatro. En un caso en Amatitán se reportó que unos sujetos asesinaron a tiros a dos personas, en tanto que las autoridades de Tonalá localizaron dos cuerpos maniatados en la colonia Misión de los Viñedos.








