MONTERREY, NL.- En defensa de la barra Libres y Lokos (LL), del equipo Tigres, Samuel Reyes –dirigente de esa porra– asegura que no se trata de un grupo de animación violento como los que hay en Argentina. Sostiene que, erróneamente, el público cree que es un grupo agresivo que va a los estadios de México a buscar pleitos cuando, en realidad, toman las salidas como un viaje de diversión de fin de semana.
Reyes se empeña en refutar a quienes asocian con actos agresivos a los seguidores del equipo de futbol de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), después de la bronca tumultuaria que tuvieron con los seguidores de Tiburones en el estadio Luis Pirata Fuente, del puerto jarocho.
“Ojalá se hiciera una investigación seria para desmentir que las barras son hordas de golpeadores. Las barras mexicanas ya tienen unos 20 años de existir. Y eso de ‘barra’ es un simple término. Las de aquí tienen sus propias ideologías y costumbres y no creo que sean una copia de lo que pasa en Sudamérica. Aquí estamos lejísimos de eso. Por ejemplo, si vamos a un entrenamiento y queremos hablar con un jugador y éste se molesta, nos reporta y a la siguiente práctica no nos dejan entrar. Neta que no deben satanizar a las barras”, señala Reyes, uno de los fundadores del grupo de animación en 1998.
En el partido mencionado, Tigres venció 3-0 a Veracruz. Al finalizar el cotejo correspondiente a la jornada 7 del torneo Clausura 2017, animadores locales y visitantes se enfrentaron en la tribuna.
Reyes Padilla, quien estuvo en esa velada, dice que su grupo sólo reaccionó ante una agresión.
En entrevista, recuerda que muchas veces durante los partidos la intensidad es mayor en las butacas que en la cancha. En el juego entre norteños y jarochos, la banda regiomontana apoyó (“hinchó”, en su terminología) de manera excepcional, rememora, y como el equipo visitante ganó y goleó, los locales se sintieron superados. Entonces algunos de ellos agredieron a quienes festejaban la victoria, dice.
En el club, los integrantes de la barra están enlistados por nombre y dirección. Por esa cercanía, Samuel y los demás líderes se reúnen cada semana con alguno de los cinco gerentes de operaciones del equipo, a quienes notifican de las actividades que realizarán en el juego. Incluso les presentan sus cánticos y mantas para que verifiquen que su contenido no sea impropio ni incite a la violencia. Y cuando los encargados les hacen algún señalamiento, los barristas lo acatan, pues de lo contrario pueden ser sancionados con el veto permanente.
El pasado miércoles 22, de hecho, Samuel fue llamado por la directiva a las oficinas del club para que diera su versión del desaguisado en Veracruz. Ahí le pidieron ver los videos de la bronca campal para reconocer a los involucrados.
En la reunión Samuel y su gente salieron regañados. Pero la directiva no condenó a Libres y Lokos por los intercambios de golpes. Los animadores sólo serán objeto de escrutinio minucioso en los próximos encuentros.
El barrista revela algo importante: Los únicos estadios del país donde los locales los dejan a su suerte, sin protección de policías, son los de Torreón y Veracruz, donde justamente están los aficionados que con mayor encono se pronuncian en contra de los aficionados de Tigres.
El trato en casa
Jesús González Delgadillo, secretario del ayuntamiento de San Nicolás, afirma que el estadio de la UANL donde juegan los felinos es el más seguro del país, y como muestra refiere que ahí se han disputado 153 partidos, a lo largo de cinco años, sin incidentes mayores:
“Hoy, El Volcán de los Tigres es el estadio más seguro del país. Las porras existen desde hace mucho tiempo y seguirán existiendo. Pero la comunicación que tenemos con Libres y Lokos es un claro ejemplo de cómo nos podemos entender, porque ellos saben muy bien que tenemos cero tolerancia a los desmanes”, apunta.
En cada juego, en el inmueble conocido como El Volcán, se despliegan de 2 mil 500 hasta 3 mil elementos de la policía municipal nicolaíta, la policía estatal Fuerza Civil, bomberos y elementos de protección civil municipales, agentes de tránsito y seguridad privada contratada por el club.
De acuerdo con el ayuntamiento de San Nicolás, tan sólo el club aporta mil 200 elementos de seguridad privada.








